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“México no ha merecido este maltrato y esta corrupción”

EL PAÍS reúne a ocho voces de la cultura para conocer la opinión del sector sobre el cambio de Gobierno

“México no ha merecido este maltrato y esta corrupción”

México ha entrado en una nueva etapa política. La aplastante victoria de Andrés Manuel López Obrador, el primer candidato netamente de izquierdas dentro del ambiguo panorama ideológico dominado por el PRI y el PAN durante más de 90 años, ha abierto una catarata de expectativas sobre un hipotético y profundo cambio en todas las esferas del país. Dos semanas después de las elecciones, EL PAÍS reúne a ocho voces de la cultura mexicana para tomar el pulso a la opinión del sector.

“México no ha merecido este maltrato y esta corrupción”

Elena Poniatowska, escritora

P. ¿Qué significa el cambio y qué espera en términos generales?

R. Significa la derrota del PRI y de una revolución que traicionó a los más pobres y llenó de riquezas y de privilegios a la clase en el poder. Cavó una brecha muy profunda entre una clase social y otra, empobreció a los más pobres e hizo millonarios a los corruptos. A raíz de este abismo social vino el estancamiento de un gran país que no merece ese maltrato y esa corrupción.

P. ¿Qué necesita el sector cultural mexicano y qué esperas que cambie?

R. Lo más indispensable y lo primero es la educación, además de no comer, son muchos los mexicanos que no saben leer ni escribir y eso es un lastre para cualquier país. El politólogo Eduardo Guerrero Gutiérrez, egresado del Colegio de México, dice que estamos a niveles de países africanos. Eso nos sucede no sólo en alimentación sino en educación. Es esencial que se reinstale, en las escuelas, las clases de civismo que fueron eliminadas, las de filosofía y las prácticas culturales. A los niños, salvo el deporte, que es básico, los niños y niñas ya no reciben clases de pintura, de baile (danzas populares), de modelaje, de teatro en las escuelas públicas (que no las ricas). Se atrofia su sensibilidad por falta de estímulos y se pierden muchas horas que podrían impulsar su creatividad (el mexicano es esencialmente creativo y proviene de la primera, la más grande cultura de Mesoamérica). En vez de eso, la televisión les asesta un bodrio que denigra a cualquier vidente llamado Luis Miguel.

“México no ha merecido este maltrato y esta corrupción”

Abraham Cruzvillegas, artista plástico

R. Este es un triunfo del pueblo. Sin incurrir en retóricas demagógicas, sí hay una voluntad de cambio, que significa acabar con un ejercicio abusivo, autoritario, violento del grupo en el poder desde hace 90 años con sus consecuencias de corrupción. Más allá del triunfo del candidato, espero una transformación de la ciudadanía que supere esta idea paternalista de que el gobernante te da o te quita.

R. México cuenta con aparato cultural muy sólido –becas, museos, premios– desde el final de la Revolución. Pero siento que estas estructuras han sido problemáticas en el sentido de que después de los muralistas y la época de Vasconcelos no ha habido un proyecto de nación. La candidatura de López Obrador ha reivindicado las misiones culturales, precisamente iniciadas por Vasconcelos, pero creo que lo que hace falta es echar a andar algo coherente con nuestros tiempos, que intervenga en un tejido social devastado por la violencia. Un modelo que pueda ser movible, flexible, orgánico. El programa de Morena creo además que tiene una mirada algo excluyente porque casi solo se refiere a la cultura popular, pero de algún modo parece que folkloriza esa producción cultural de las comunidades indígenas que no ha sido considerada arte.

“México no ha merecido este maltrato y esta corrupción”

Diego Luna, actor

R. No fue solo un voto de castigo, en la mayoría de los casos resultó un voto de convencimiento. Un triunfo avasallador por donde se vea. Decían que para ganarle al sistema había que arrasar en las elecciones y eso fue lo que pasó el domingo. La elección representa el regreso de la fe en la voluntad popular y será esta, como ha señalado el presidente electo, la encargada de ratificar si Andrés Manuel pertenece a la estirpe que él mismo ha trazado y que lo ubica en la línea de Morelos, Juárez y luchadores sociales como Heberto Castillo o víctimas del poder reaccionario como Rosario Ibarra de Piedra.

R. Nos toca trabajar a todos, los que votaron por unos y los que votaron por los otros, en construir un México donde quepamos todas y todos, donde celebremos y promovamos la indispensable militancia cotidiana de miles de mujeres y hombres que, contra todo, luchan por su dignidad, por el medio ambiente, por la equidad de género, por una distribución más digna de la riqueza, por un sistema que enfrente la dominación y el sometimiento. Un México donde podemos andar en reconocimiento y convicción, en pos de la recuperación de la dignidad de todas y todos.

(Declaraciones tomadas de la columna de opinión El día después)

“México no ha merecido este maltrato y esta corrupción”

Gabriela Jáuregui, escritora

R. Significa varias cosas, antes que nada, por primera vez en la historia de México se ha elegido a un presidente con tal margen de diferencia y con una enorme tasa de participación. Significa que lo elegimos, y no que se nos impuso. Espero que por primera vez se abre un espacio para construir, proponer, dialogar, desde las bases. Espero que por primera vez realmente tengamos interlocutores y no proto-dictadores-narco-asesinos. Y por primera vez también escucho nombrada la diversidad sexual, nombrados los pueblos originarios, nombrados los migrantes. También por primera vez habrá un gobierno de paridad. Espero que los muchos Mexicos tengan un espacio para con-vivir y no sobrevivir como ha sucedido hasta ahora. Todos estos serían cambios radicales. Espero también que el PES [partido evangélico conservador que formó parte de la coalición electoral del Morena] no sea un contrapeso real y que los derechos de las mujeres sean no sólo respetados, si no ampliados como ha sucedido en varios países últimamente.

R. El sector cultural necesita menos violencia de género, como todos los sectores, y justamente más paridad. Necesita la inclusión de los pueblos originarios, no como fetiches de museo, si no como participes activos e integrales del tejido cultural contemporáneo. También necesita que el dinero se vaya a los artistas y creadores y comunidades de formas directas y sin mediaciones turbias de instituciones fantasma como las que formaron parte de la estafa maestra. Desde el sector cultural necesitaremos articular, escribir, imaginar justamente los cambios que esperamos sucedan para poder hacer cultura en una sociedad más justa.

“México no ha merecido este maltrato y esta corrupción”

Fher Olvera, cantante de Maná

R. La elección de López Obrador ha supuesto un aire de esperanza. Estaba todo el mundo hasta la madre del PRI, es como si hubiéramos inaugurado la democracia después de tantos años. Era un descaro la situación, pero en este tiempo que fluyen las redes, la gente acaba por salir a votar en masa. Todos fuimos a votar, a pasar tiempo en las colas. Por hartazgo. Y eso que los cambios no siempre son buenos, pero peor no podemos estar. Se rompió esa tendencia hace años con Fox, que no lo hizo bien, pero tampoco del todo mal. Ahora también hay algo de miedo por Venezuela y esas cosas. Algunos todavía temen que pertenezca a esa izquierda, pero yo lo veo más Mujica que Maduro. Y a Uruguay, con don Pepe, no le fue nada mal. De todos modos, este cambio debe afectar a toda la sociedad. No vale decir que el Gobierno nos roba cuando cada uno de nosotros paga mordidas o se roba la luz. El Gobierno debe dar ejemplo pero nosotros debemos cambiar la actitud ciudadana

“México no ha merecido este maltrato y esta corrupción”

José Kuri, Galería Kurimanzutto

R. Creo que va ser un cambio de poder muy profundo, como no recuerdo, y creo que era necesario y fundamental. La inoperancia política en términos de corrupción y violencia era insostenible. Había un contraste muy fuerte: mucha gente de mi generación haciendo cosas increíbles en cine, gastronomía, arte; y de pronto en el ámbito político era asombrosa la falta de conexión con la realidad. En términos prácticos, la opción era López Obrador y hay que apoyarla y abrazarla

R. El plano del arte contemporáneo hacía mucho que no estaba tan interesante. Existe una gran cantidad de artistas jóvenes haciendo cosas interesantes y de manera muy independiente. El mundo del arte en México ha caminado hacia un lugar más sano, ahora muchos más artistas pueden vivir de su trabajo, el sistema de galerías ha maduro. Ya hay dos ferias de arte consolidadas. El coleccionismo está creciendo. Es increíble la cantidad de gente que ha venido de fuera y en la mediad en que la seguridad mejore seguirá creciendo. Sobre la futura secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, la conozco poco pero la tengo en buena estima, sabe escuchar.

“México no ha merecido este maltrato y esta corrupción”

Camilo Lara, músico

R. Mi mayor esperanza es que cambien los paradigmas. La violencia y corrupción han permeado en la sociedad a tal grado, que parecería que es algo aceptable. Espero que se luche contra la estos males endémicos del país y comencemos a regenerar el tejido social a través de la educación y la cultura.

R. En cultura necesitamos un gobierno más incluyente. Que entienda nuestra increíble diversidad y le dé espacio a todas estas voces. Espero que se reconozca a la cultura como la principal turbina impulsora de un cambio y se utilice para ello.

“México no ha merecido este maltrato y esta corrupción”

Diego Rabasa, Editorial Sexto Piso

R. La maquinaria política del PRI funcionó durante décadas como un estado totalitario que manipulaba los medios, pactaba con los criminales y se asociaba con la iniciativa privada provocando que fuera casi imposible que existiera tal cosa como la voluntad popular. La cooptación de sindicatos aunada a la capitalización (oxímoron perverso) de una sociedad papuerizada, configuraron una máquina que operó con casi total impunidad durante 70 años. La alternancia fue un simulacro que nos mostró de manera muy contundente que -como sucedió en buena parte del mundo occidental- el poder económico había suplantado al poder político como la máxima autoridad. Los grandes barones del capital mexicano (que presenta las mismas tasas de concentración de la riqueza que en países como los Estados Unidos), perpetraron un modelo de precariedad y de ejercicio sesgado y faccioso del presupuesto y las instituciones del Estado.

El triunfo de López Obrador presenta dos panoramas distintos: por un lado, la muy emocionante idea de que la voluntad popular pudo más que un sistema -que el escritor y periodista Sergio González Rodríguez definió con mucho tino como el AnEstado: una asociación tripartita en donde los límites del gobierno, el crimen organizado y la iniciativa privada son cada vez más difíciles de discernir- que salvo en la recta final y ante la incontestable evidencia de las encuestas hizo, durante 18 años, lo posible y lo imposible para evitar la llegada de AMLO al poder.

Por otro lado, presenta la opción de romper los pactos que mantienen en la parálisis de verdadero desarrollo al país. Secuestrado bajo la lógica neoliberal, se presentan datos de crecimiento que son verdaderamente vergonzantes. Índices macroeconómicos que no hablan de cómo se distribuye la riqueza y que tratan la pobreza como un índice. Lo que espero es un viraje en las políticas sociales y económicas del país que alejen a la inmensa mayoría de la población de la precariedad ancestral en la que viven. Espero que el Estado intervenga ante los saqueos y las tropelías que cometen entidades corporativas. Espero un ejercicio de gobierno mucho más transparente. Espero una política cultural que no sea clientelar sino que sirva como detonador para generar una verdadera industria editorial, cinematográfica, artística. Espero un gobierno que cobije los derechos humanos y que no funja como una entidad monárquica que intervenga en los poderes judiciales y legislativos. Espero un gobierno progresista en materia, por ejemplo, de legalización de la marihuana, materia de género y diversidad sexual. Espero que el país recupere la dignidad (y ya entrados en gastos el quinto partido en Qatar).

R. En el sector del libro, durante las últimas gestiones hubo varios avances significativos que sin embargo se quedaron varados por falta de políticas públicas y asuntos presupuestales. La ley del libro, por ejemplo, quedó truncada. La plataforma Libros México que serviría como una base de datos para regular la Ley del Precio Fijo fue una gran iniciativa que se ha usado a medias. Programas como Alas y Raíces, o del lado de la Secretaria de Educación, la Biblioteca de Aula han sido irregulares, por decir lo menos. El nuevo programa de Coediciones, que instrumentó una total transparencia en el ejercicio, fue reduciéndose cada año presupuestalmente. Creo que las personas que gestionaron las oficinas del libro en los últimos sexenios fueron personas talentosas y capaces, que no tuvieron de su lado la atención genuina y verdadera de los secretarios de Cultura ni mucho menos de gobiernos para los que la cultura era un mero ornamento o una especie de expresión sofisticada del turismo.