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La sobredosis (planeada y efectiva) de ‘Supervivientes’

Telecinco vuelve a triunfar con el reality a base de explotarlo en la pantalla todos los días

Una imagen de 'Supervivientes' 2018.
Una imagen de 'Supervivientes' 2018.

Tras el fracaso de la última edición de Gran Hermano el pasado otoño, la vuelta de Supervivientes era para Mediaset una prueba más importante de lo que podría parecer. Independientemente de la calidad de su contenido (basado en los entresijos de esos famosos de medio pelo que ocupan la parrilla de Telecinco todo el año), el programa se ha convertido en el buque insignia de las últimas temporadas en la cadena con una estrategia clara ya explotada otras veces tanto en Supervivientes como en Gran Hermano Vip o Sálvame: la ocupación de gran parte de la parrilla, la sobredosis absoluta. Imposible no enterarse de lo que ocurre en esas islas de Honduras si se sintoniza la cadena durante los tres meses que dura el programa.

Esa sobredosis machacona funciona. En audiencia y como estrategia. Y además, cuando esta edición acabe la semana próxima, Mediaset tiene el Mundial para ya entrar de lleno en verano y no preocuparse en exceso hasta la próxima temporada en septiembre (ahí estaremos atentos a una posible vuelta de algún formato de GH...o no) de cómo ocupar tantas horas de programación.

Hay Supervivientes todos los días. Tres galas semanales en prime time (martes, jueves y domingos, aunque desde que empezó en Antena 3 la serie La catedral del mar, también algunos miércoles; hoy 6 de junio no porque la cadena emite Jurassic World ante el inminente estreno el jueves de la secuela, dirigida por J. A. Bayona) y los días que no hay galas hay un resumen de más de media hora tras el informativo y El Tiempo. Y de madrugada, resúmenes diarios de más de una hora. Eso, el contenido directo. Aparte, programas como Sálvame en sus diferentes formatos (prácticamente la tarde entera) o Socialité se nutren de los personajes del reality y sus relaciones.

Guste o no lo que se cuenta, se cuenta bien. Supervivientes está bien planteado y tiene un factor imprescindible en un presentador, Jorge Javier Vázquez, que es el alma del programa, para bien y para mal. Está bien guionizado, lo que quiere decir también que sabe a lo que va y que en su argumento se cuenta con la improvisación, con saber semana a semana por donde apretar las tuercas a los concursantes, a sus miserias y a forzar a que hablen de ciertos temas y a que hagan ciertas cosas (suponemos que va en el contrato también). El espectáculo, sea por ver a un grupo de personas sobrevivir en una isla con pocos recursos (aunque a veces comen pizza o jamón), sea ver la pelea entre la ex del ex del peluquero de aquella cantante que a su vez es una ex del novio de, es lo que prima.

En una temporada televisiva en la que desde septiembre las audiencias han variado bastante respecto a años anteriores, que parecen más repartidas y en las que los programas más vistos tienen cifras llamativamente más bajas, Supervivientes no solo ha mantenido los buenos números de la edición de 2017, sino que incluso los ha mejorado. Superar los tres millones de espectadores esta temporada en cualquier programa es ya un éxito, y Supervivientes hasta este miércoles lo ha logrado en ocho de sus 12 galas de los jueves, el día importante con conexiones en directo y expulsiones.

A falta de los últimos programas (terminará en algún momento de la semana que viene ya que el jueves 14 de junio comienza el Mundial) lleva una media de espectadores de 3.179.000 espectadores (de momento, la quinta edición más seguida en sus 17 temporadas) con un espectacular 28.7% de cuota de pantalla (el mejor share de su historia).

Así como Gran hermano con desconocidos está más que amortizado y ya no interesa a nadie, los realities con famosos (o semifamosos, o al menos famosos dentro del universo y audiencia que sigue Telecinco) le funcionan a la cadena. El microcomos propio que crea a lo largo de todo el año con las puestas en escena de Sálvame es extremadamente productivo. Y Mediaset sabe aprovecharlo al 200%. A base de exceso, de saturación, de sobredosis planeada. Saben hacerlo bien.

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