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¿Son los festivales de mujeres una plataforma de visibilidad o un gueto?

Una mesa redonda debate sobre la necesidad del reconocimiento del trabajo femenino en las películas por parte de los organizadores de los certámenes

Mesa redonda del Festival Internacional de cine hecho por mujeres en la que participan Norma Guevara, Carlota Álvarez Basso, Sylvain Auzou y Diego Mas Trelles, en la Fundacion Telefonica .
Mesa redonda del Festival Internacional de cine hecho por mujeres en la que participan Norma Guevara, Carlota Álvarez Basso, Sylvain Auzou y Diego Mas Trelles, en la Fundacion Telefonica .

“Después de la revolución feminista que hubo en el cine en Francia tras la revolución del 68, parece que la sociedad ha asumido una ceguera de la que tenemos que despertar”, explicaba ayer la cubana Guevara Norma, responsable de programación del Festival International de Films de Femmes de Créteil, que lleva ya 40 ediciones. Ella fue una de los participantes de una de las mesas redondas estrellas de la primera edición del festival madrileño Cine por Mujeres. Junto a Guevara se sentaron Sylvain Auzou, codirector de Venice Days, una de las secciones del festival de Venecia, y los creadores del certamen madrileño, Diego Mas Trelles y Carlota Álvarez Basso. Los cuatro han querido ahondar durante el debate en la cuestión de si son necesarios o no los festivales de cine dedicados solo a películas hechas por mujeres con la intención de ser la plataforma que les dé las alas al reconocimiento internacional de su trabajo.

En 1979, Guevara les propuso a Jackie Buet y Elisabeth Tréhard, creadoras del Créteil, traer al festival cine de directoras latinoamericanas. “Pero, ¿hay buenas directoras allí?, me preguntaron, a lo que yo respondí con un ‘por supuesto’ sin saber realmente si era así”, recordaba. Tuvo que buscar mucho, país por país, para encontrarlas pero efectivamente había cine y había cine de mucha calidad. “Ese es el problema que tienen las mujeres en esta profesión: hacen buenísimo trabajo pero como no tienen vías para darse a conocer, nadie sabe que existe”, sostenía.

Las cuotas en el cine son un tema recurrente a la hora de plantear un nuevo modelo de financiación de la cultura por parte del Estado. Para Auzou, que se encarga, entre otras cosas, de elegir en un comité las películas que se proyectaran en Venice Days, ha afirmado que no ve esta medida necesaria ya que, por ejemplo, él ve los filmes sin saber quién lo ha dirigido o de qué va. “Tenemos que elegir las películas que estén mejor hechas y que hablen de los temas más idóneos para el momento”, declaraba. Sin embargo, Álvarez Basso, que actuaba como moderadora, ha recalcado que “el mundo milenariamente ha sido masculino, que las estructuras siguen siendo masculinas” y que si no hay una cuota de mujeres en el comité de selección “no va a haber directoras premiadas nunca porque son ellas las que tienen la sensibilidad del cambio”.

“Todos somos producto de una educación y una cultura masculina y, por tanto, hemos naturalizado que la primera selección de todos nosotros sea masculina. Hacen falta ejemplos femeninos y, para ello, hacen falta unos añitos de cuotas”, apuntaba la codirectora del festival. Auzou ha querido responder añadiendo que “no es un problema de cuotas, sino de mentalidad”: “Los jueces de los Cannes o Venecia son siempre cuatro hombres y cuatro mujeres. Ahí hay cuotas, ahí hay paridad. El problema es que ellos son productores, directores, guionistas… y ellas solo pueden ser actrices jóvenes y guapas”.

Ante esto, Guevara ha tomado el ejemplo de Suecia para recordar que se puede conseguir más presencia de mujeres en el cine, sin la necesidad de cuotas. “Siempre hablamos rápido del tema cuotas. Yo creo que cualquiera es capaz de saber si un filme es interesante o de calidad. La diferencia es que los títulos que llegan son siempre de hombres y hay que salir a buscar los hechos por directoras. Lo importante no es quien ostente el criterio, sino que esas películas lleguen a quienes van a escoger”. “El criterio de género hay que tenerlo en cuenta hasta que las películas de calidad tengan todas la misma visibilidad”, afirmó Mas Trelles.

Como cierre, la moderadora ha lanzado la pregunta clave: ¿son los festivales de mujeres una plataforma de visibilidad o un gueto?. “Actualmente, podría pensar que son más un gueto que otra cosa porque hay mas temas de mujeres, más directoras, más productoras… Es cierto que aún hay mucho que hacer, pero ya no tienen miedo a luchar y ellas mismas obtendrán el sitio que les corresponde”, señalaba el responsable de Venice Days. Guevara, sin embargo, ha querido apuntar que tanto como Créteil como Cine por Mujeres son certámenes que “se han creado para promocionar cine de calidad”, por lo que no ve “nada de gueto en ello”.

Por su parte, Diego Mas Trelles se ha mostrado esperanzado con la idea de que, aunque ha sido uno de los fundadores de este festival, “ojala en pocos años no tenga razón de ser”. “Y ese será el día en que las mujeres estén en paridad en el resto de festivales, el día en el que se hayan roto todos los esquemas y para ello la visibilidad y la formación son absolutamente claves”, concluía Álvarez Basso, no sin antes recalcar que en las próximas ediciones se pondrá especial atención en la profesión que ostentan otras mujeres dentro de la cadena de valor para crear una película.