‘Mi gran noche’ dentro de la película de Álex de la Iglesia
Asistimos a una experiencia de cine inmersivo en la que los asistentes forman parte del largometraje

Podría ser un día como otro cualquiera, sin embargo, a las puertas de un estudio de grabación en Paterna (Valencia) se amontonan gente repleta de brillos, lentejuelas, tacones y corbatas. De repente, al intentar traspasar la entrada, son abordados por un grupo de manifestantes con pancartas, las caras cubiertas y spray de gas, que a gritos les increpan y les incitan para que se unan a la protesta. Sorteándoles como pueden, corren hacia el acceso principal del plató donde se resguardan aún asustados por lo ocurrido. Esto es solo el principio de una experiencia completa de cine inmersivo de la mano de Vodafone. Y lo hace celebrando, de manera ficticia, una fiesta de Año Nuevo de 2016, al igual que en la película Mi gran noche, del director Álex de la Iglesia.
Alrededor de 300 asistentes se van acomodando en elegantes mesas preparadas para la ocasión. Están repletas de boles de palomitas, gominolas, refrescos y cotillón. Las cámaras de televisión, los bailarines encuerados igual que en la película y un regidor entregado al papel hacen que la atmósfera sea tan festiva o más que en el filme. La película da comienzo con un ritmo hilarante y un ir y venir de caras conocidas. Mientras, en la sala se recrean todos los números musicales, las mejores escenas y los momentos más relevantes. Tanto es así que, no solo parece que se está a la mesa junto a Pepón Nieto, Blanca Suárez y Ana Polvorosa, sino que, además, se puede jugar un papel en la trama. “Es una forma diferente de ver una película. El cine inmersivo no viene para sustituir nada, sino a ofrecer una experiencia complementaria y amplificada”, apunta Borja Mengotti, director de contenido de Vodafone.
Convirtiendo en realidad La rosa púrpura de El Cairo, de Woody Allen, película en la que los actores entraban y salían de la pantalla, el clímax de conexión con Mi gran noche se mantiene durante las más de dos horas de experiencia inmersiva.
Mercado emergente
Con esta iniciativa, la compañía de telefonía busca traer, de la mano de Flash2flash, un mercado de ocio que es totalmente novedosos en España, aunque en Estados Unidos es una forma ya habitual de consumir una película. Esta es la quinta edición en menos de dos años. Almería, Segovia, Barcelona, Madrid...Las localizaciones de cada evento no son casuales. Se intenta exponer a los espectadores al máximo realismo posible. Si para recrear REC se usó exactamente el mismo emplazamiento que usaron Jaume Balagueró y Paco Plaza, para Mi gran noche se ha buscado un plató de televisión semejante al que aparece en pantalla. “Queríamos hacer este nuevo proyecto con cine español y, además, conseguir el reto, por primera vez, de traer a los actores de la propia película para mejor la experiencia”, explica Mengotti.
El punto álgido del show llega con la actuación en directo de Jaime Ordóñez, uno de los protagonistas de la película, cantando el tema que da título a la película. Lejos de hacer playback, demuestra lo muchísimo que se parece en la voz y en los movimientos a Raphael, quien en la película hace de sí mismo aunque llevado a un extremo obsesivo y violento. “Para mi ha sido una experiencia muy adrenalínica. Cuando lo grabé para el filme, no había nadie delante, el cine es más frío y esto es un espectáculo real, una experiencia teatral cinematográfica”, confiesa el artista.
Lejos de desconectarse de la trama, en la recta final de la comedia, cuando la grabación de la fiesta del programa parece imposible por una batalla campal en el exterior del set de rodaje, la sala de Paterna se llena de manifestantes que a gritos de “No nos mires, únete” se apoderan de la atención del público. Inmediatamente, un grupo de policías antidisturbios entra y los reduce. El show acaba, sin embargo, los allí presentes se van con la sensación de ya no saber qué es realidad y qué ficción.
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