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‘120 pulsaciones por minuto’ triunfa en los premios del cine francés

El filme, que narra la lucha contra el sida de un grupo de activistas en la Francia de los primeros noventa, obtiene un galardón más que 'Nos vemos allá arriba'

Robin Campillo agradece el César a mejor película en presencia de los productores Marie-Ange Luciani y Hugues Charbonneau y del presidente de Act Up París Remy Hamai (segundo desde la derecha).
Robin Campillo agradece el César a mejor película en presencia de los productores Marie-Ange Luciani y Hugues Charbonneau y del presidente de Act Up París Remy Hamai (segundo desde la derecha). AFP

120 pulsaciones por minuto, de Robin Campillo, ganó este viernes por la noche seis premios César del cine francés, incluido el de mejor película. El filme, que narra la lucha contra el sida de un grupo de activistas en la Francia de los primeros noventa, culmina así un año triunfal y lleno de reconocimientos. El principal fue el Gran Premio del Jurado recibido en el Festival de Cannes, que le concedió un jurado presidido por Pedro Almodóvar. Desde el escenario de los César, Campillo volvió a tener un gesto con el cineasta manchego, presente en la sala para entregar el César de Honor a Penélope Cruz: “Pedro, me alegro de volverte a ver esta noche”. Almodóvar insinuó en Cannes que era su favorita para la Palma de Oro y rompió a llorar al recordar cómo le había conmovido. 120 pulsaciones por minuto, que ha seducido a 800.000 espectadores en la taquilla francesa, obtuvo los galardones a mejor guion original, montaje, música original, actor secundario para Antoine Reinartz y actor revelación para su protagonista, el argentino Nahuel Pérez Biscayart, de las 13 candidaturas con las que arrancaba.

 La otra gran ganadora de la noche fue Nos vemos allá arriba, adaptación de la novela de Pierre Lemaitre ambientada justo después de la Primera Guerra Mundial, que obtuvo un total de cinco premios: mejor dirección para Albert Dupontel y otros cuatro para su guion adaptado, fotografía, decorados y vestuario. La película se estrenará en España a finales de junio.

El César al mejor actor fue para Swann Arlaud, joven intérprete acostumbrado a los secundarios, que logró batir a pesos pesados como Daniel Auteuil, Guillaume Canet, Jean-Pierre Bacri y Louis Garrel. Arlaud interpreta a un joven granjero enfrentado a una plaga que amenaza con exterminar a su ganado en Petit paysan, una pequeña e interesante película sobre el medio rural francés que también logró el premio a la mejor ópera prima. Se estrenará en junio en España. Por su parte, Jeanne Balibar se alzó con el premio a la mejor actriz por Barbara, peculiar biopic de la cantante francesa del mismo nombre, dirigido por el actor y director Mathieu Amalric, que llegará a la cartelera española a finales de este mes.

Además, el director Dany Boon se llevó el primer César del público, nuevo y contestado galardón ideado por la Academia del cine francés para premiar a la película más taquillera del año anterior, que recayó en Un policía en apuros, que atrajo a 4,6 millones de espectadores en todo el país.

 

Escasa reivindicación

La noche estuvo teñida de un tono reivindicativo, aunque este no cobró la importancia esperada, ni en las intervenciones de los presentadores ni en los discursos de los ganadores. Tanto la presidenta de la ceremonia, la actriz y cantante Vanessa Paradis, como el presentador de la gala, el humorista Manu Payet, hicieron alusiones solemnes a la batalla contra los abusos sexuales de los últimos meses, pero sus palabras resultaron excesivamente protocolarias. Solo algunos discursos, como los de la actriz Jeanne Balibar y la productora Marie-Ange Luciani, se refirieron al asunto de manera frontal. “Este movimiento no es una amenaza, sino una promesa. La historia nos dirá que teníamos razón”, expresó Luciani al recoger el premio a la mejor película por 120 pulsaciones por minuto.

Predominaron, eso sí, los lazos blancos en señal de solidaridad con las víctimas, distribuidos por la plataforma Maintenant On Agit (Ahora, actuamos), una variante francesa del Time’s Up hollywoodiense que han lanzado 130 actrices y profesionales del cine con el objetivo de denunciar los abusos sexuales en el sector. Entre ellas, personalidades como Julie Gayet, Chiara Mastroianni, Anna Mouglalis, Clémence Poésy, Céline Sciamma o Tonie Marshall, única directora con un César. Los lazos fueron lucidos por la práctica totalidad de los invitados. Entre ellos, Penélope Cruz, que recibió el César de Honor en reconocimiento a toda su carrera, de manos de Almodóvar y Marion Cotillard.

Menos repercusión tuvo la otra propuesta surgida a lo largo de la semana previa a la ceremonia: una tribuna firmada por personalidades como la actriz Juliette Binoche y la directora Agnès Jaoui, que propone la aplicación de cuotas para vencer las desigualdades en el cine francés, donde la diferencia salarial entre hombres y mujeres llega a alcanzar el 42%. Ese colectivo ha instado a las autoridades públicas a idear un sistema parecido al de países como Suecia o Irlanda. La ministra de Cultura, Françoise Nyssen, que acudió a la ceremonia de los César, les prestó su apoyo el jueves en una entrevista radiofónica.

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