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“Rojos para llamar la atención, rojos para explicar nuestro bochorno”

La presentación del libro 'Miradas de mujer. Cineastas españolas para el siglo XXI' sirve también para que CIMA enseñe los abanicos para los Goya e incidir en la desigualdad en el cine

goya 2018
Desde la izquierda, las cineastas Patricia Ferreira, Cristina Andreu (vicepresidenta de CIMA), Virginia Yagüe (presidenta de CIMA), Paula Ortiz, Inés París (presidenta de la Fundación SGAE), Chus Gutiérrez, Belén Macías, Daniela Fejerman y Leticia Dolera con los abanicos en la SGAE. Getty Images

Ayer se presentaba el libro Miradas de mujer. Cineastas españolas para el siglo XXI (Fundamentos), del profesor Francisco A. Zurián, pero el acto, celebrado en la SGAE, también sirvió para mostrar los abanicos rojos: “Rojos para llamar la atención, rojos para explicar nuestro bochorno”, contó la guionista Virginia Yagüe, presidenta de CIMA. Junto a ella, nueve directoras, que insistieron en un dato revelador: de 2000 a 2015 solo el 27% de las directoras ha logrado hacer una segunda película. Allí estaban, además de Zurián y Yagüe, Patricia Ferreira, Eva Lesmes, Cristina Andreu (vicepresidenta de CIMA), Paula Ortiz, Inés París (presidenta de la Fundación SGAE), Chus Gutiérrez, Belén Macías, Daniela Fejerman y Leticia Dolera sentadas delante de los abanicos.

Y llamaron la atención sobre los Goya y sobre la presencia actual de las mujeres en el cine español. Como que en los Goya las profesionales del sector han obtenido 30 nominaciones por 83 de sus compañeros, o que en ocho categorías no hay ni una mujer nominada. En la industria, las mujeres ocupan el 26% de los puestos de trabajo.

Pero la reivindicación va más allá. Para Yagüe, lo que duele es que "no se generan suficientes relatos acorde con la realidad en la que vivimos; solo con la presencia de más mujeres tendremos un cine más plural y rico". Sobre el color de la iniciativa, explicó: "Son rojos para llamar la atención, rojos para explicar nuestro bochorno. La estructura masculina está demasiado asentada, y debemos cambiar, queremos que las nuevas generaciones entiendan que es una reivindicación legítima".

El profesor Zurián explicó varios datos relevantes sobre su estudio, realizado por 22 investigadores de 14 universidades en dos años. "En anteriores manuales en una sola página se resolvía la presencia de las mujeres en el cine español. Así, de un plumazo. De 2000 a 2015 solo el 27% de las directoras ha logrado hacer una segunda película. De las cien cineastas analizadas, solo 15 han tenido continuidad en su carrera. Así que hubo un falso boom. Estamos ofreciendo a la sociedad una visión muy sesgada, les quitamos la riqueza fundamental que significa ver el mundo desde distintos puntos de vista. Tienen además más problemas de distribución. Si la producción además es precaria, el dinero no llega ni siquiera para la promoción. Hay mucha obra, pero desgraciadamente no se conoce. Que el #MeToo no sea un asunto de moda, sino un punto de inflexión". Como desgranó Leticia Dolera: "Es terrible la etiqueta que nos cae para hacer cine, y se nos encierra en lo de mujeres o de chicas. El capital es patriarcal, y nos cuesta más esfuerzo encontrarlo que a los cineastas hombres. Los banqueros desconfían de un proyecto capitaneado por mujer. Por eso es más fácil vernos dirigiendo cortos y documentales, donde no entra el dinero".

Además Dolera explicó que muchas de ellas ni siquiera aparecen en Wikipedia. "Hemos creado un grupo que está reescribiendo esas biografías. Ya lo hemos hecho con 30, porque parece que no aparecer significa que no somos relevantes". Por su parte, Paula Ortiz apuntó: "Somos la mitad del mundo, y nos estamos perdiendo la mitad de la imaginación. Es fundamental que haya trabajos académicos que legitimen nuestra obra. Como profesora universitaria, tengo más alumnas que alumnos, con mejores notas... y luego, ¿qué ocurre para que solo haya un 7% de directoras y un 2% de directoras de fotografía?". Chus Gutiérrez fue aún más contundente: "Este proceso va muy lento. Yo ya estoy harta. Todos estamos involucrados, hombres y mujeres, en este cambio. Y en las películas actuales no me siento representada. Con más de 50 años parece que deberías estar muerta o encerrada en casa".

Andreu anunció los primeros pasos de Impulsa, una iniciativa de CIMA con el apoyo del ICAA (el organismo que rige el cine en el Ministerio de Cultura), para "proyectos monitorizados desde las escuelas con guionistas y directoras". Y antes de finalizar, Inés París recordó: "A los productores se les olvida además que las películas de las mujeres son enormemente efectivas en taquilla".

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