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Recuperadas más de 1.240 piezas de arqueología que se vendían en Internet

La Guardia Civil investiga a un matrimonio de Cádiz por comerciar con bienes que abarcan desde la época fenicia hasta principios del XIX

Parte del botín de piezas arquelógicas recuperado este viernes por la Guardia Civil en Cádiz.
Parte del botín de piezas arquelógicas recuperado este viernes por la Guardia Civil en Cádiz.

Monedas, abalorios, ungüentarios funerios de épocas romana e islámica; objetos domésticos visigodos; ánforas fenicio-púnicas y diversos lotes históricos que llegaban hasta finales del siglo XIX. El catálogo online que tenía un matrimonio de supuestos contrabandistas de San Fernando (Cádiz) parecía no tener fin. Tanto es así que la Guardia Civil ha conseguido recuperar más 1.240 piezas arqueológicas, algunas de gran valor, en una operación que ha acabado con la detención de ambos sospechosos.

La pareja, ahora en libertad, ya ha pasado a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Mulas (Murcia). Son los principales investigados como presuntos autores de los delitos de apropiación indebida, receptación y contrabando de piezas arqueológicas. La actividad ilegal les proporcionaba tan pingües beneficios que la Guardia Civil sospecha que en dos años se hicieron con más de 103.000 euros. Fue gracias a la venta de 5.133 lotes de antigüedades, principalmente en el extranjero, tal y como ha explicado hoy en una rueda de prensa el coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, Alfonso Rodríguez Castillo, el subdelegado del Gobierno en esta provincia, Agustín Muñoz, y el delegado territorial de Cultura de la Junta de Andalucía, Daniel Moreno.

La investigación arrancó cuando los agentes de la Guardia Civil descubrieron que una mujer, con domicilio en San Fernando, parecía tener relaciones comerciales con un contrabandista murciano detenido en la operación Dupondio, donde también se desmanteló una red de expolio de bienes arqueológicos. Con ese punto de partida, los investigadores realizaron un exhaustivo seguimiento a la mujer y su marido. La mujer poseía cuentas -siempre con el mismo nombre de usuario- en varios portales virtuales dedicadas a la venta y subasta de obras de arte y piezas arqueológicas. En el momento de la operación, la investigada tenía a la venta multitud de lotes que iban desde monedas y abalorios de origen romano, numerarios y objetos domésticos de la época visigoda, monedas del periodo andalusí, a diversos objetos de los siglos XVII al XIX (concretamente, hasta el periodo de la Primera República).

Tan abundante catálogo, compuesto por más de 1.240 piezas, alarmó a los investigadores, ante el peligro de que estos bienes acabasen en manos de coleccionistas privados internacionales. Por ello, los agentes, apoyados por técnicos de Cultura de la Junta, registraron el domicilio de los sospechosos con la intención de recuperar estos bienes patrimoniales. Concretamente, agentes y funcionarios de la Administración autonómica consiguieron hacerse con 180 monedas de la época romana, 413 monedas de la época moderna hispánica, 313 objetos domésticos de la era imperial romana, decenas de monedas islámicas, 140 botones de diferentes épocas, 141 piezas ornamentales, 47 dedales metálicos, diversas ánforas del periodo romano y de la época púnica, así como seis ungüentarios funerarios romanos considerados de gran valor.

Los investigadores sospechan que parte del material arqueológico procede de expolios en el yacimiento del alfar romano de Puente Melchor, en Puerto Real (Cádiz). Por ello, la Guardia Civil ya ha aclarado que entregará en depósito todas las obras al Museo de Cádiz. Una vez allí, los técnicos de la institución procederán a su inventario y catalogación. La idea es que todas las piezas permanezcan en un espacio sellado, al menos, hasta que se celebre el juicio a este matrimonio.

En la comparecencia, Daniel Muñoz ha recordado que "todo hallazgo arqueológico es de dominio público”. Por su parte, el delegado del Gobierno Agustín Muñoz ha lamentado el "gran daño" que producen acciones delictivas como estas, ya que al extraer esas piezas arqueológicas de su entorno histórico "se descontextualizan y les infiere una pérdida de valor patrimonial".

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