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Plácido Domingo será Macbeth en la función 3.900 de su carrera

El Teatro Real cierra la temporada con una versión en concierto dramatizado de la ópera de Verdi dirigida por James Conlon

Plácido Domingo junto con la soprano italiana Anna Pirozzi, que encarnan respectivamente a Macbeth y Lady Macbeth.
Plácido Domingo junto con la soprano italiana Anna Pirozzi, que encarnan respectivamente a Macbeth y Lady Macbeth. EFE

3.900 funciones equivalen a haber vivido unos diez años sin bajarse de las tablas de un teatro. Toda una década consumida cantando ante la mirada atenta del público, sin contar días de ensayo u otros denuedos. Plácido Domingo (Madrid, 1941) empezó a celebrar estas pequeñas victorias —las centenas redondas— desde la número 700, y el próximo 11 de julio, encarnando a Macbeth en el final de temporada del Teatro Real, en su ciudad, alcanza una cifra que le hace anhelar sumar otra, llegar al cuarto millar.

"Desde que cambié de cuerda, Macbeth es mi ópera favorita por la dificultad vocal que entraña y porque hay que ser actor, sentir los personajes desde el principio", confiesa hoy, a la vez que explica que el montaje estará desembarazado de escenografía pero no será un mero concierto. La orquesta estará en el foso; el coro, colocado al modo de la tragedia clásica, dando réplica, y los personajes del drama de Shakespeare se moverán con una caracterización sutil; habrá representación. Dramaturgia. "Haremos una interpretación sin nada que distraiga de ella", ha sentenciado.

Una 'Aída' en estadios de fútbol

Viena, y tras ella varias capitales del centro de Europa, aguardan que tenga lugar una producción que por sus complicaciones podría no llegar nunca. Una Aida, también de Verdi, con Plácido Domingo que se represente en estadios de fútbol para un público masivo. El barítono madrileño reservó 20 días de este año y 20 del próximo en su agenda para celebrar estos conciertos. Se encargó de buscar a los cantantes que requeriría tamaña obra y se comprometió a dirigir al menos 8 de las 10 funciones que habían acordado. Pero el promotor de la idea está ahora en bancarrota y todo podría acabar en naufragio, porque los viajes de tanto plantel de un lado a otro casi imposibilitarían una actuación cada fin de semana con garantías. "Estoy en ascuas pero de veras no creo que esto pueda quedarse en nada", dijo Domingo.

Por una casualidad que no sabe explicar del todo, James Conlon (Nueva York, 1950), cuando pasen estas tres funciones del 11, el 14 y el 17 de julio (que el Real alternará con representaciones de Madama Butterfly), habrá dirigido musicalmente ocho producciones distintas de Macbeth. Más que ninguna otra en su carrera. Aunque no encuentre una razón preclara sí siente que, a su edad, Verdi le habla con más intimidad de lo que lo hacía en sus comienzos. "Esta ópera tendrá también en el III acto el Balletto y el aria final de la muerte de Macbeth Mal per me, pero estará basada en la versión clásica, la estrenada en París, aunque cantada en italiano", detalla Conlon.

En 1846, Giuseppe Verdi, frágil de salud y lastrado por las muertes consecutivas de sus dos hijos (1838 y 1839) y de su mujer (1840), despertó de su letargo creativo gracias al Macbeth de Shakespeare. Cuando la estrenó en Florencia, en 1847, obtuvo un éxito tal que tuvo que salir a saludar al escenario 38 veces. Pero cuando en 1865 la repuso en París reescribió casi por completo la partitura. A esa versión de la ópera se refiere Conlon.

El papel de Lady Macbeth lo interpretará la soprano italiana Anna Pirozzi. Tras haber coincidido con Domingo en I due Foscari, en la Scala de Milán, será la segunda vez que actúen juntos, y Pirozzi dice que pondrá el alma en respetar el texto y en darle la mejor vida posible.

Los cuatro 'Plácidos Domingos'

Cuando aterriza en Barajas, dice Plácido Domingo que suele pensar: "Esta, esta es mi ciudad"; que le embarga la ilusión cuando viene a su "adorada" Madrid, tanto como le extraña hacer recuento y percatarse de cuánto tiempo pasa fuera de ella. Pero es que ahora Domingo está partido en cuatro demandantes ocupaciones. Como procurador primordial de satisfacciones —"hasta que el cuerpo me aguante", asegura— está el cantante. Por otro, aunque en paralelo, está el director, faceta que le obliga a un exhaustivo estudio diario. También, Operalia, el concurso que fundó en 1993 para descubrir talentos, ocupa su propio espacio. Próximamente celebrará su 25º aniversario y lo hará con un acto en Astaná (Kazajistán), sede de la actual Exposición Universal. Y, por último, están sus grupos de jóvenes cantantes: tiene tres: uno en Washington, otro en Los Ángeles y el último en Valencia.

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