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La cloaca medieval de Burgos aparece bajo un bar

Se trata de un tramo de la antigua atarjea de la ciudad, que se remonta al siglo XIV

Restos de la cloaca medieval descubierta en Burgos. Ampliar foto
Restos de la cloaca medieval descubierta en Burgos.

Seis siglos de historia reposaban bajo el suelo de una cafetería. Un tramo de la antigua atarjea de Burgos (la antigua red de cloacas de la ciudad, que se remonta a los siglos XIV y XV) ha sido descubierta de manera fortuita en el subsuelo de un local comercial de la ciudad. Los restos pertenecen a la llamada atarjea de La Moneda, una canalización medieval de la esgueva de las aguas de uno de los ríos que surcaba la zona de Vadillos en la época medieval en la capital burgalesa.

La relevancia de este hallazgo, un tramo de más de cuatro metros y un arco de piedra, es de gran importancia debido a que este tramo de la antigua ciudad medieval sale a la luz trece años después de que aparecieran a pocos metros del mismo lugar restos similares pertenecientes a la antigua muralla de la ciudad datados en el siglo XIII.

El propietario del local, que se encuentra situado en los bajos del Museo del Libro Antiguo Fadrique de Basilea de Burgos, se encontraba el pasado martes revisando junto a los albañiles la marcha de las obras y el estado del suelo de lo que en breve será un bar-café. En ese momento notaron que bajo la superficie había un hueco en el que hasta entonces no habían reparado.

Restos de la antigua atarjea de Burgos, en 2004. ampliar foto
Restos de la antigua atarjea de Burgos, en 2004. EL PAÍS

“Bajamos y nos encontramos con un espectáculo increíble, allí había un tramo de las antiguas cloacas de Burgos, que se remontan a los siglos XIV y XV, lo que se conoce como la antigua atarjea, y también un gran arco de piedra”, explica Juan José García, director del Museo del Libro Antiguo. Las mencionadas obras se vienen efectuando de cara a la próxima apertura de un local de hostelería situado bajo el propio museo, en lo que popularmente se conoce en Burgos como El Hondillo, junto a la Plaza Mayor de la ciudad. El establecimiento recibirá el nombre de Voynich Café, en referencia al Códice Voynich, cuyo original descansa en la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale (EE UU) y que García y su socio Pablo Molinero, propietarios de la editorial Siloé, han clonado en formato facsímil de próxima edición. La idea, a raíz del hallazgo, es que los ciudadanos que acudan al futuro Voynich Café puedan contemplar mediante un suelo acristalado la antigua atarjea.

Un equipo de arqueólogos de la Junta de Castilla y León ya ha examinado el hallazgo, que podría aportar nuevas e importantes informaciones acerca de la antigua red de alcantarillado que corre por el subsuelo de Burgos.