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OPINIÓN

‘The Walking Dead’ es un zombi

En su séptima temporada, la serie de los caminantes parece estar agotada y confiar demasiado en la eterna paciencia de sus espectadores

¿Está agotada The Walking Dead? La serie de los zombis está jugando con fuego. O quizá el problema sea nuestro. Por las altas expectativas que habíamos puesto en la séptima temporada y porque, a estas alturas del partido, nos cuesta horrores abandonar la serie. Lo saben y se aprovechan de ello. Y ahí seguimos, cual zombis, viendo una serie que lleva semanas sin dar mucho más que minutos y minutos de aburrimiento en una tendencia que no parece tener fin. Es cierto que siempre podemos abandonar (pero qué difícil es). Y que sabemos que en algún momento llegará ese repunte que nos volverá a enganchar y hacer que todo haya merecido la pena. Pero el camino se está haciendo demasiado duro.

Los personajes están dispersos y muchos de ellos no nos importan nada. Las nuevas incorporaciones, salvo Negan en el arranque, no han llegado a lucir del todo. Sin ir más lejos, hemos tenido que esperar hasta el episodio de esta semana para volver a ver a Ezekiel y su tigre, que llevaban desaparecidos desde su presentación. Ni siquiera han sacado todo el partido posible a un malo malísimo como Negan, que por momentos parecía más una caricatura de un villano que el malo que debería ser. Tras una primera mitad de temporada que encadenó capítulo aburrido tras capítulo aburrido, el regreso ha seguido en esa misma triste línea. ¡Pero si hasta arrancaba con el personaje que menos importa de todos, el cura Gabriel!

‘The Walking Dead’ es un zombi

La sensación generalizada de que estamos ante uno de los peores tramos de The Walking Dead hasta la fecha también se ha reflejado en los datos de audiencia. Aunque siguen siendo muy buenos, el final de la temporada pasada bajó un 27% respecto a los datos del octavo capítulo de la sexta temporada. Con el regreso de la serie las cifras se han recuperado un poco, pero aun así, el aburrimiento general se refleja en el abandono de algunos espectadores. O en dejarla para más adelante sin que sea una prioridad.

The Walking Dead necesita dar un golpe en la mesa. Y que no tengamos que esperar hasta el final de la temporada para que llegue. El regreso de la serie quiere encaminar los personajes hacia un destino común, el enfrentamiento contra Negan, con un Rick que, con su sonrisa final, parece lanzar un guiño a los espectadores más pacientes. Ojalá.

Pero, insistimos, el camino hasta la resurrección de The Walking Dead se está haciendo demasiado largo. Esperemos que no terminemos la temporada sumándola a la lista de series que deberían haber terminado hace tiempo y consiga revivir. Porque ahora mismo, The Walking Dead es un zombi.

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