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Emma Suárez, la libertad a cualquier precio

La actriz, gracias a sus trabajos en 'Julieta' y 'La propera pell', se convierte en la segunda intérprete en ganar dos 'goyas' en una misma gala

Premios Goya 2017
Emma Suárez, con sus dos 'goyas'.

Emma Suárez es un volcán. De voz suave, hipnótica por tranquilizadora, pero un volcán. Y lleva una temporada larga en que el magma que emana de ella es lava de felicidad. "He estado 10 años esperando a que Isaki Lacuesta e Isa Campo lograran levantar la financiación de La propera pell", contaba anoche, y al final los tiempos cinematográficos han hecho que ese drama coincidiera en su carrera comercial con Julieta, de Pedro Almodóvar. Resultado: la madrileña lleva unos meses recogiendo premio tras premio.

"Está bien crecer, está bien hacerse mayor"

Anoche, a las dos de la mañana, fumaba a escondidas en viva plasmación del tópico "henchida de gozo". Acababa de lograr un doblete con los Goyas a mejor actriz protagonista y mejor actriz de reparto, algo que previamente solo lo había logrado Verónica Forqué en 1987. "Qué maravilla, Verónica Forqué, imagínate". Más aún, sus cabezones son los únicos que lograron los dramas de Lacuesta y Almodóvar. "¡Qué responsabilidad!". Y recordaba cómo rodando La propera pell le llegó el guion de Julieta. "Al principio me asusté muchísimo, porque sentí que eran dos personajes paralelos, que compartían ciertos territorios y que un rodaje iba a ser inmediatamente después del otro. Pensé: son dos madres que comparten ciertas emociones. Hasta que empecé a rodar con Pedro y me di cuenta de que estaba en otro lugar completamente distinto. La mirada del director es la protagonista de una película, es la que marca el tempo y dirige las emociones".

Su Ana de La propera pell es una madre "que siente un amor incondicional para alguien que fue un hijo desaparecido y que vuelve, al inicio de la película, a casa". Es, por tanto, "un personaje tierno que navega en una película muy ambigua, con muchas lecturas". Su Julieta es "una madre que sufre el abandono sin saber por qué, y malvive en esa incertidumbre, ya que la película de Pedro reflexiona sobre por qué abandonamos a las personas que amamos". De paso, esa inmersión del dolor se realiza sin "abandona la belleza que acompaña al cine de Pedro". Tras esa meticulosa descripción, la actriz para y se autocritica: "Estoy comparando dos filmes y eso no se puede hacer".

"Yo vivo segundas vidas todos los días"

Suárez (Madrid, 1964) ha vuelto, y en realidad nunca se fue. Pero hubo un momento, en los años noventa, lleno de peliculones, de éxitos, de trabajos con Pilar Miró como El perro del hortelano, con la que ganó el Goya. Había superado el salto de actriz infantil -debutó con 14 años en Memorias de Leticia Valle-, a la adolescencia -en el teatro empezó en 1982 con El cementerio de los pájaros- y finalmente a una espléndida madurez. Sin embargo, ha habido varios periodos de su recorrido profesional en los que no ha hecho cine. De repente, el gran público la redescubre con dos goyas. "Yo vivo segundas vidas todos los días [risas]. Este es un oficio en el que nunca sabes qué va a pasar, la incertidumbre acompaña tus pasos. Nunca hay un final, siempre estás aprendiendo. Y sí, pasas malas rachas, las mujeres además encontramos dificultades en encontrar en algunos momentos personajes adultos -y le agradezco a Pedro que los construya-, y reconozco que estoy viviendo un momento muy especial, en todos los sentidos. Está bien crecer, está bien hacerse mayor". Su oficio ha sido vocacional, y por eso le aturde que solo el 8% de los actores españoles viva de su profesión. "Me duele. Muchas veces el deseo de trabajar es tan grande, que te implicas en proyectos sin beneficio o los provocas juntando a amigos para rodar, para crear, Que no se nos olvide que es un trabajo creativo. Surge de la necesidad interior de alimentar el espíritu creativo, de lo que somos".

A Emma Suárez le define una de las frases que dijo el día del cóctel de los nominados: "La libertad se lucha cada día", en un terrible paralelismo moral con el mito de Sísifo. "He estado cuatro años haciendo teatro como La avería, con Blanca Portillo; Los hijos de Kennedy, dirigida por Pou; Viejos tiempos, de Harold Pinter; Deseo, con Miguel del Arco... Y durante ese tiempo no tuve ningún proyecto de cine. Pero yo soy actriz de oficio, he crecido con Fernando Fernán Gómez, Paco Rabal, Irene Gutiérrez Caba, tuve la suerte de trabajar en mi primera película con Héctor Alterio... Y me enseñaron que a esta labor hay que dedicarle tiempo y constancia. Y sé que hay buenas rachas y malas rachas". Y anoche, antes de perderse en la fría noche madrileña, aún se acordó de hasta posibles enemigos. "También hay que agradecer a quienes no comparten nuestros sueños, porque nos obligan a no renunciar nunca a una lucha que nos permita vivir con dignidad".

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