Miguel Rellán apaga los móviles en el Auditorio Nacional

El actor ofrece un gran monólogo para pedir que no se moleste con los aparatos

Miguel Rellán siempre quiso ser director de orquesta. No lo logró, pero hay veces que se viene arriba en su casa y hace sonar algún disco con batuta. En parte cumplió su sueño de subirse al podio ayer y anteayer antes de los conciertos que Jonathan Nott y la Orquesta suiza Suisse Romande ofrecieron en el Auditorio Nacional de Madrid. Fueron los responsables del ciclo Ibermúsica quienes convencieron al actor –todo un melómano- de que les ayudara a calmar la fiebre de los teléfonos móviles que ha creado tensión en alguno de sus anteriors conciertos. Concretamente cuando en diciembre, el director experto en barroco, William Christie, tuvo que parar El Mesías, de Haendel, para que apagaran uno. Lo de Rellán ha sido mano de santo. Mientras Nott hacía sonar el martes a Beethoven y el miércoles a Mahler, no se oyó un pitido. “El otro día estaba sentado entre el público y me sonó el móvil, no lo he pasado peor en mi vida. Si no saben apagarlo, pregunten al de al lado”, más o menos fue lo que vino a decir el actor, muy bien recibido, entre aplausos y risas. En el descanso, hasta atendió peticiones técnicas. Algún asistente le inquirió: “¿Lo he hecho bien? ¿Está apagado?”.

Sobre la firma

Entró en EL PAÍS en 1992. Ha pasado por la Edición Internacional, El Espectador, Cultura y El País Semanal. Publica periódicamente entrevistas, reportajes, perfiles y análisis en las dos últimas secciones y en otras como Babelia, Televisión, Gente y Madrid. En su carrera literaria ha publicado ocho novelas, aparte de ensayos, teatro y poesía.

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