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Aitor Gabilondo, autor de ‘El Príncipe’, adaptará ‘Patria’ a televisión

El guionista y productor convence a Fernando Aramburu para llevar a la pantalla su gran novela sobre el conflicto vasco

Entierro de Txomin Iturbe en 1987.
Entierro de Txomin Iturbe en 1987. EFE

Es una alianza tejida desde el éxito: el creador de la última gran serie fenómeno en España, Aitor Gabilondo, guionista y productor de El Príncipe, con Fernando Aramburu, el novelista que lleva en tan sólo cuatro meses nueve ediciones y 100.000 ejemplares vendidos de Patria (Tusquets). Se trata de la gran obra que ha sacudido librerías, así como emociones larvadas, dolientes y ocultas en el último trimestre de 2016 sobre algo que aun produce abiertas tensiones: ETA. Gabilondo viene de la tele, Aramburu de la soledad de su escritorio, ahora en Alemania. Pero existe algo que a ambos les une y les cruza: San Sebastián, la ciudad donde nacieron.

Así que: ¿Quién mejor que dos donostiarras agudos y brillantes a la hora de desmadejar su propia y compleja realidad para una aventura a la que sin duda se irán uniendo otras alianzas? “Aitor me persuadió por varias razones”, asegura Aramburu. “Para empezar, me gustó mucho su convicción. Quería la historia a toda costa y la quería para poner en pie un proyecto que tenía claro en la cabeza y en el que deseaba emplear todo su talento y toda su energía”.

El guionista llevaba obsesionado con trasladar la obra a su medio desde que la leyó en septiembre. “¿Sabes cuándo te invade esa sensación de llamada que te entra a veces, como que percibes la obligación haber sido elegido para hacerlo?”, comenta el autor de El Príncipe. Gabilondo es la gran estrella creativa de la ficción actual en España. Su éxito con la serie que emitió Tele 5 le ha colocado en una situación de privilegio. Es lo más parecido en su país a lo que en Estados Unidos conocen como showrunner, alguien que desde el principio al final controla la cadena creativa de una serie de televisión.

El Príncipe le ha llevado a la cima y se lo rifan entre varios. Pero él ha elegido independencia. Ha montado una productora propia y también se ha aliado con Mediaset para desarrollar nuevos proyectos en una plataforma denominada Alea Media. “Ha llegado el momento de dar un paso de calidad más allá con las series españolas. Y Patria reúne los elementos necesarios para crecer en ese sentido”, asegura Gabilondo.

Cuenta la historia del regreso de Bittori, una mujer valiente y resulta, al pueblo donde mataron a su marido. Su presencia remueve la inquietud de Mirem, una antigua amiga, de la que se alejó después de que su hijo ingresara en ETA. Se trata de una novela de una ambición medida, audaz y necesaria. Hurga hasta la espina dorsal de un conflicto que ha envenenado la sociedad vasca y la democracia española hasta el hartazgo.

No rehúye en absoluto ni el olvido, ni las consecuencias que ha traído y traerá. Enfrenta víctimas y verdugos, presenta sobre la mesa del comedor todas las dimensiones de la herida con crudeza, ternura y una capacidad de comprensión infinitas. Lo hace mediante personajes desarrollados con una profundidad asombrosa, pero también con ambientes reconocibles entre los olores de las cocinas y los destinos malditos.

“Semejante entusiasmo me predispuso desde el comienzo a su favor”, asegura Aramburu sobre Gabilondo. “Ocurre, además, que Aitor, donostiarra como yo, conoce bien el panorama social y la fibra humana del lugar, ha estado cerca de la violencia y se halla en condiciones de captar de manera óptima los sobreentendidos de mi novela. En suma, no hace falta explicarle cómo fue ni cómo sucedió lo que también forma parte de su experiencia personal. Sé de antemano que no va a incurrir en el folclorismo ni en la ñoñería” añade el autor.

Aramburu se quedará fuera del proceso. La única condición es que en el complejo entramado que a veces supone poner en marcha una serie de televisión, Gabilondo controle los procesos y adapte él por completo el guion. El escritor confía plenamente en su nuevo aliado: “No participaré en el proceso. Si se me solicita ayuda, la prestaré; pero en modo alguno pienso entrometerme en el trabajo de filmación ni interferir negativamente en la libertad creativa de nadie”, promete. “De verdad que no sé qué puñetas puede ser esencial en mi historia. No me he parado a interpretarla. Bastante tuve con ir juntando durante largo tiempo las palabras”, añade el autor.

¿Sacarse la espina?

El conflicto vasco no ha sido tratado aún como se merece en ciertos medios. Si bien la literatura y el cine lo han explorado ampliamente y en algunos ejemplos con brillantez –caso de Años lentos, también la novela de Fernando Aramburu, El comensal, de Gabriela Ybarra, Plenilunio (Antonio Muñoz Molina) o ya en gran pantalla Todos estamos invitados, película con la que se despidió del cine Manuel Gutiérrez Aragón y casos como el de Días contados (Imanol Uribe)-, en la tele, el último batacazo sonoro ha sido la emisión de El padre de Caín. Las críticas vertidas a esta producción pintoresca, por no ir más allá en los calificativos que la tumbaron tanto en análisis como en unas redes sociales incendiadas. Eso podría provocar que Mediaset quiera, entre otras cosas, sacarse la espina de su ligereza y entrar definitivamente en el ambicioso proyecto de trasladar Patria a la pantalla. Pero no sólo sería la empresa de Paolo Vasile la que lo pusiera en marcha. Podrían entrar otras cadenas que no operan en abierto.

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