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ESCENA INTERNACIONAL / LONDRES

Las ‘novias’ de William Shakespeare

Las mujeres copan las obras del bardo en la escena londinense; se apropian de los roles más suculentos sin atender a géneros

Glenda Jackson, en el papel del rey Lear.
Glenda Jackson, en el papel del rey Lear.

“Las mujeres al asalto del reino de William Shakespeare” bien podría ser el titular de la temporada otoñal en la gran plaza del teatro de Londres, donde grandes personajes como Próspero, Enrique IV o el Bruto de Julio César exhiben rasgos femeninos. Algunos argumentarán que la incursión de las actrices en ese bastión masculino no es nueva, pero hoy ha perdido su carácter puntual para convertirse en una pequeña revolución. Porque sus protagonistas dominan la oferta shakespeariana de la cartelera apropiándose de algunos de los roles más suculentos sin atender a géneros.

El rey Lear elegido por la oscarizada Glenda Jackson para su regreso a escena, después de un cuarto de siglo, o el primer Cimbelino que interpreta una actriz de la Royal Shakespeare Opera (Gillian Bevan) han sucedido al Enrique V de Michelle Terry, en esa creciente tendencia del trastoque de sexos que el National Theatre llevará más allá a principios del nuevo año: el Malvolio de la comedia Noche de Reyes pasa a reconvertirse en Malvolia.

El reto de encarar a Shakespeare es el mismo para actrices y actores, pero en su obra sólo hay de media un papel femenino por cada cuatro masculinos

La norma no tiene que ser masculina, argumenta la directora Phyllida Lloyd sobre el elenco integrado enteramente por actrices de su trilogía de Shakespeare, que es el fenómeno de la temporada. El proyecto nació en 2012 con el estreno en Londres de un Julio César ambientado en una moderna cárcel de mujeres y entonces recibido como muy novedoso; dos años más tarde le seguía un Enrique IV en la misma línea; y este otoño culmina con la incorporación de La tempestad. Las tres obras presentan cartel conjunto hasta mediados de diciembre en el teatro Donmar en King’s Cross.

La trilogía desdobla a la veterana Harriet Walter en Bruto, en el rey Enrique y en Próspero. El reto de encarar a Shakespeare es el mismo para actrices y actores, ha razonado en una tribuna en The Guardian, pero en su obra sólo hay de media un papel femenino por cada cuatro masculinos. Y en general son los hombres del repertorio del bardo quienes encaran las cuestiones políticas y filosóficas que nos atañen a todos. “Cuando en el reparto somos todas mujeres, podemos mirar más allá del género hacia nuestra condición de seres humanos”, apostilla la actriz, “y Shakespeare expresó esa humanidad mejor que nadie. Aunque no siempre incluyó a las mujeres en el marco…”.