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Eliseo Parra arranca a cantar con Las Piojas

El maestro del folclore de la meseta graba un disco en directo con voces femeninas

Concierto de Eliseo Parra en el parque lineal del Manzanares.
Concierto de Eliseo Parra en el parque lineal del Manzanares.

“No sé qué habrán visto en mí todas estas mujeres”, dice Eliseo Parra con una sonrisa bondadosa. Y anota: “Supongo que lo nuestro es amor”. El gran maestro del folclore en la meseta ibérica emplea un tono jocoso y distendido, pero tras ese velo de buen humor late un trasfondo de profunda admiración recíproca. El artista y panderetero vallisoletano habla así de Las Piojas, sus alumnas de canto y percusión tradicional, con las que en algunos casos lleva más de 12 años colaborando, transmitiendo la sabiduría de sus ancestros. Y ellas le admiran no solo como instrumentista, sino como referente vital. Ninguna se dedica a la música de manera profesional, pero ayer y hoy compartirán los camerinos del madrileño Nuevo Teatro Alcalá de tú a tú, como artistas que han terminado siendo todas. Silencio: se graba disco en directo.

Parra es a sus 67 años un referente indiscutible para la música folclórica. Aunque lo ha contado en alguna ocasión, no le importa recalcarlo: adoraba las canciones de Paul McCartney y ejerció de hippy —con todas sus lisérgicas consecuencias— en aquella Ibiza alborotada de los setenta, pero su auténtica epifanía no se produjo hasta descubrir la obra del dulzainero segoviano Agapito Marazuela. El compromiso con la música de los ancestros le ha convertido en referente internacional desde Tribus hispanas (1998), un disco que revolucionó el folclor a la manera que el cantaor Enrique Morente había reinventado el flamenco dos temporadas antes con su Omega.

Anoche quiso dar un paso más allá y erigirse de una vez por todas en eso que tantas veces le han llamado: maestro.

Parra ejerció de profesor orgulloso que muestra un diálogo de igual a igual con todas esas discípulas que, cuando dejan de llamarse Las Piojas, retoman sus actividades habituales como enfermeras, profesoras, funcionarias, doctoras, amas de casa.

“Siempre me intrigó que en las Castillas apenas se hubieran desarrollado las agrupaciones folclóricas femeninas, a diferencia de lo que sucede en el norte, desde las cantareiras o pandereteiras gallegas a las agrupaciones de muyeres asturianas”, asegura.

Cuando empezó a impartir clases a mujeres, en 2004, el espacio del que disponía en la entonces Escuela de Folclore de la madrileña plaza de Castilla se le quedó enseguida pequeño. Y de ahí nació aquel apelativo, Las Piojas, que ahora alcanza legitimidad discográfica.

¿Un álbum en vivo de Parra, institución en la materia, con unas alumnas sin pedigrí artístico? Los acompañantes habituales del artista, músicos como Eduardo Laguillo, Xavi Lozano o Pablo Martín-Jones, se muestran encantados con la idea. “Con Eliseo resulta siempre muy sencillo trabajar”, refiere Josete Ordóñez, que le escolta con sus guitarras y mandolas desde hace más de tres lustros. “Da lo mismo que toque con nosotros o con Las Piojas. Mientras él y sus panderetas ocupen el centro del escenario, todo marchará bien”.