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Ara Malikian: “En una guerra se necesita el arte”

El violinista, de origen libanés, critica que la música clásica no "escuche a su público"

Malikian durante su concierto en el Festival Cervantino
Malikian durante su concierto en el Festival Cervantino

El violín lo ha sido todo para Ara Malikian. Lo acompañó durante la Guerra Civil libanesa mientras caían bombas sobre Beirut. Con él estuvo en Alemania cuando buscaba refugio tras huir de un país roto en pedazos por la contienda. También fue su compañero en Reino Unido, sigue estando a su lado en España, donde reside actualmente, y acaba de llegar a México con él bajo el brazo para participar en el Festival Internacional Cervantino. “Tengo una relación íntima pero ni le hablo ni me acuesto con él. Soy consciente de que es un trozo de madera”, aclara con humor.

Un virtuoso de la música clásica que ha decidido romper con el academicismo de esta y emprender un estilo propio cargado de rebeldía y libertad. “Aprendí a no tener miedo”, confiesa. Ahora en sus conciertos, suenan desde las obras de Ludwig van Beethoven al rock de Led Zeppelin. De su violín emanan los más diversos estilos, mientras sobre el escenario este hispano-libanés brinca sin descanso.

Tras actuar en Colombia y Ecuador, llega a México gracias a la gira 15, con la que celebra la década y media que ha vivido en España. Se despide en Latinoamérica de este tour que le ha permitido recorrer las músicas que le han ido conquistando en los últimos años. Pero en noviembre se hace a un lado para que todo el protagonismo recaiga sobre su violín. Lo heredó de su padre y tiene más de 300 años. A él le dedica su próximo disco en el que relatará el paso de este instrumento por Irlanda, Rumanía o Líbano. “Antes conté mi viaje y ahora toca hablar del suyo”, asegura.

Pregunta. Su estilo rompe los moldes de la música clásica ¿Hubo quien se enfureció por ello?

Respuesta. Obviamente hubo muchas críticas, pero estas son enriquecedoras. Me sirvieron para aprender a no tener miedo, a ser valiente y hacer lo que realmente me gusta. También fui consciente de que solo quiero depender de mí para hacer mi carrera. La música clásica no sobrevive sin subvenciones y eso le ha traído muchos problemas. No suelen escuchar a su público.

P. Vivió una Guerra Civil y huyó de ella como hacen numerosos sirios actualmente ¿Qué siente alguien que ha sido refugiado al ver cerrarse las fronteras?

R. Como mucha gente siento frustración al no saber cómo ayudar. Se puede colaborar con ONG que se preocupan de que los refugiados al menos tengan agua, sanidad y alimentos; pero esa tampoco es la solución al problema. ¿Qué va a pasar con ellos? Algunos han nacido ya en estos campamentos y si nadie hace nada puede que estén ahí toda su vida.

Malikian en un concierto.
Malikian en un concierto.

P. También se refugió en Alemania de la guerra ¿Cómo lo recibieron?

R. Tuve mucha suerte al contar con ayudas. Ahora los niños que llegan de Siria no pueden ir al colegio y esto es muy grave. Yo, sin embargo, pude estudiar. Pero aún así supe lo que es ser un refugiado. Te hacen sentir que no eres de allí, que en algún momento tendrás que volver. También me lanzaron miradas de rabia y otras de compasión. Lo que quería es que me vieran como uno más.

P. ¿Qué papel juega la música en una guerra?

R. En Líbano después de un bombardeo siempre había unos días de tregua. Es difícil de imaginar, pero en ese tiempo la gente salía a la calle a divertirse, se hacían fiestas y se organizaban conciertos. En la guerra se necesita el arte, la alegría, para poder seguir hacia delante.

P. En México no caen bombas pero hay muchos muertos

R. Y de hecho aquí hay una gran afición a asistir al teatro o acudir a conciertos... Cuando se reciben numerosas noticias sobre violencia, atracos e injusticias, se necesita al arte para compensar esa realidad.

P. ¿Tiene una relación íntima y personal con su violín?

R. Es una relación íntima y de agradecimiento. Este instrumento que mi padre puso en mis manos cuando era un niño me lo ha dado todo. Sigo viviendo de su música y soñando con él. Bueno, hasta cierto punto porque ni le hablo, ni me acuesto con él. Soy consciente de que es un trozo de madera.

P. ¿Conserva alguno de sus primeros violines?

R. Mi padre guardó mi primer violín y hace poco lo recuperé.

P. ¿Recuerda qué tocaba con él?

R. Era un violín real pero lo utilizaba como juguete, no creo que con él tocase realmente algo.

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