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Vuelta de tuerca al humor argentino

Un Nobel de Literatura regresa a su pueblo natal en la Argentina profunda en 'El ciudadano ilustre'

Fotograma de 'El ciudadano ilustre'.
Fotograma de 'El ciudadano ilustre'.

Ningún argentino ha recibido hasta la fecha un Nobel de Literatura, a pesar de Jorge Luis Borges. Pero Gastón Duprat y Mariano Cohn (El hombre de al lado) han conseguido crear un personaje con ese galardón y construir una historia de la Argentina profunda y de las responsabilidades artísticas. El ciudadano ilustre se estrenó el pasado domingo en el Festival de Venecia con una ovación que rondó los 10 minutos y que ha llegado este jueves a las pantallas argentinas.

“La película cuenta la historia de un Nobel que escribió toda su obra acerca de su pueblo, y al cual no regresa hace casi 40 años. La película hace foco en esta intensa y particular visita de cuatro días”, explica Duprat. Una visita que comienza con mal pie nada más salir del aeropuerto: el taxi que el alcalde ha enviado a recoger al escritor Daniel Mantovani se para en un camino campestre y obliga a conductor y ocupante a pasar la noche al raso.

Una vez que Mantovani llega a Salas (un pueblo de interior de la provincia de Buenos Aires), como en toda comedia, los estereotipos se transforman en herramientas para sumergir al espectador en una historia original y dirigida con intención. Está el alcalde que intenta quedar bien a toda costa, la adolescente que busca huir del pueblo, la novia de la infancia y el amigo del pasado que se ha casado con ella.

A Cohn y a Duprat les gusta innovar. En esta ocasión, imbuidos por toda esa ficción que habían creado, decidieron escribir el libro que Mantovani publica tras su complicado regreso del pueblo. Confabulados con Penguin Random House, sacaron a la venta El ciudadano ilustre, “el esperado regreso del gran autor argentino”, como dice la portada. Son 187 páginas escritas por “un autor importante”, según los directores del filme, que participan del juego de confundir la realidad con lo ficticio.

La divertida locura ha llegado a tal punto que el perfil de Twitter @nobelargentino tiene ya más de 21.000 seguidores y muestra al actor Óscar Martínez (Relatos salvajes) como el escritor Daniel Mantovani. En la cuenta se publican frases del autor ficticio y desde el 19 de agosto, está encabezada por las palabras que Mantovani pronuncia al recoger el Nobel: “Estoy convencido de que la aprobación unánime tiene que ver, directa e inequívocamente, con el ocaso de un artista”. Idea que obsesionará al personaje y lo incitará a volver a su pueblo natal.

Para Cohn, ese “argentino medio” que se encuentra en Salas “es alguien que por ejemplo cuando te habla podría encabezar sus frases así: “Como yo siempre digo…”, “Yo no soy ningún boludo…”, “Yo te voy a explicar…”, entre otras genialidades”. El viaje del escritor a esa localidad que le ha valido de inspiración, donde encontrará a esos personajes reales que ha llevado a la ficción, refleja el encuentro del artista con la inspiración que no siempre viene acompañado de una sonrisa. El humor siempre ha sido para Argentina un modo de supervivencia, una manera de diluir los problemas de una sociedad inquieta. Cohn y Duprat le dan otra vuelta de tuerca.

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