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Las mejores series de 2016... hasta ahora

Un repaso a los títulos televisivos imprescindibles de los seis primeros meses del año

Una vez pasado el ecuador del año, es un buen momento para hacer balance de lo que llevamos de 2016 en cuanto a series. Dentro de unos días, las nominaciones a los Emmy volverán a dejar polémicas varias con ausencias y presencias sorprendentes. Pero antes, volvemos la vista atrás para repasar algunos de los mejores títulos televisivos de lo que llevamos de año. Lo recordamos siempre: las listas son subjetivas y siempre injustas. Y son sobre las series que hemos podido ver, no nos da la vida para ver absolutamente todo. Sirva esta lista como repaso de lo que no deberías haberte perdido en lo que va de año (y lo que podrías ver este verano, si todavía no lo has hecho). Ordenamos las series por orden alfabético. Estas son las mejores series de 2016... hasta ahora:

- American Crime

La primera temporada puso el nivel muy alto en cuanto a dureza al ahondar en la sociedad estadounidense por la veta de los prejuicios raciales. La segunda entrega ha ido todavía más allá profundizando en un abanico muy amplio de problemas sociales: desde la educación hasta la posesión de armas, pasando por la familia, el racismo, la homofobia o las diferencias sociales derivadas de las diferencias económicas. Todo con una crudeza brutal que atraviesa las entrañas y con un estilo narrativo que se atreve incluso a, llegado un punto, mezclar ficción y documental.

- American Crime Story: The People v. O.J. Simpson

Ha sido una de las revelaciones de la temporada en Estados Unidos. Con un Ryan Murphy más contenido detrás de las cámaras y un elenco que reúne a actores como John Travolta, Sarah Paulson, Cuba Gooding Jr. o David Schwimmer, American Crime Story se ha unido a la tendencia de las series antológicas para narrar en cada temporada una historia diferente. En este caso, miraba al que posiblemente haya sido el juicio más mediático de Estados Unidos, el que protagonizó el jugador de fútbol americano O.J. Simpson acusado de asesinar a su exmujer. Las claves del éxito de la serie son las buenas interpretaciones y el morbo por recordar una historia que enganchó entonces y sigue enganchando ahora.

- The Americans

En su cuarta temporada, los Jennings nos han hecho sufrir mucho. Según pasan los años, tanto a Elizabeth como a Philip se les hace más complicado seguir cumpliendo con sus misiones como espías del KGB en Estados Unidos. Cuando se conecta con la gente y luego hay que traicionarla, duele. Y en esta temporada les ha ocurrido varias veces. Su situación cada vez es más peligrosa y les obliga a moverse por la cuerda floja con mayor riesgo de caerse. A su ritmo y fiel a su estilo, The Americans sigue siendo uno de los mejores thrillers del momento.

- Better Call Saul

Jimmy McGill sigue su camino para convertirse en Saul Goodman. Todavía queda camino para llegar a ese punto, pero en la segunda temporada del spin off precuela de Breaking Bad ya se empiezan a ver cambios en el personaje, como ese peculiar estilo a la hora de vestir. La temporada, que en lo formal se ha mantenido fiel a su estilo, ha ganado interés por el mayor desarrollo del personaje de Rhea Seehorn (Kim Wexler en la ficción) y su relación con el protagonista. Otro de los puntos fuertes ha estado, de nuevo, en la relación entre Jimmy y su hermano Chuck, sobre todo en la recta final de la temporada. Por encontrar un pero, la trama de Mike estaba demasiado desvinculada de la historia central. Pero habrá que dar tiempo porque está claro que terminarán convergiendo.

- The Girlfriend Experience

Otra de las sorpresas de la temporada ha sido esta miniserie producida por Steven Soderbergh y que se inspiraba en una película suya de mismo título. Con un peculiar estilo visual y narrativo, The Girlfriend Experience sigue la historia de una estudiante de Derecho que se adentra en el mundo de la prostitución de lujo. No lo hace por necesidad ni nada parecido, sino por voluntad propia y por gusto. Destaca la frialdad y la dureza de la interpretación de su protagonista, Riley Keough, y el camino que toma la serie yendo más allá del sexo para adentrarse en el thriller, el suspense o el drama.

- Happy Valley

La segunda temporada de la serie protagonizada por Catherine Cawood ha vuelto a destacar por encima de otras ficciones gracias, sobre todo, a su protagonista. La persecución de un asesino en serie vertebra una temporada en la que Catherine todavía arrastra las consecuencias de lo ocurrido en la primera entrega y de su pasado. Además de su personaje protagonista, otro gran mérito de esta serie está en combinar el thriller y el drama familiar en el ambiente rural de la Gran Bretaña profunda y real, fuera de las grandes ciudades que estamos más acostumbrados a ver en la pantalla.

- Horace and Pete

Louis C.K. se lió la manta a la cabeza y, de repente, sin avisar, lanzó una serie que distribuyó él mismo a través de su web. Más cerca del drama que de la comedia y mucho más cerca del teatro que de la televisión, Horace and Pete cuenta no solo con diálogos (y monólogos) brillantes, sino también con un reparto que sería la envidia de cualquier producción televisiva o cinematográfica: Steve Buscemi, Alan Alda, Jessica Lange, Edie Falco y el propio Louis C.K son habituales de unos capítulos que experimentaron con la forma de distribución y que le costaron a su creador una buena pasta que, dice, no ve como una pérdida de dinero sino como una inversión. Si al menos los premios se acuerdan de ella, igual le puede haber servido de algo el experimento.

 - Juego de tronos

La sexta temporada ha terminado más épica que nunca con dos capítulos que dejaron el listón muy alto y compensaron algunos problemas de episodios anteriores (con demasiadas tramas que no aportaron nada o que avanzaban demasiado lentas). Juego de tronos ha vuelto a dar un golpe en la mesa en cuanto a repercusión y despliegue de medios. Desde los primeros capítulos, pendientes de lo que pasaría con Jon Nieve, pasando por el comentadísimo momento Hodor, hasta llegar a la gran batalla de los bastardos y un final que, esta vez sí, ha dejado sensación de cerrar historias y dejar encaminada la serie hacia su final definitivo, que no anda muy lejos. Obviamente, Juego de tronos está entre lo mejor del año.

- El Ministerio del Tiempo

Dos series españolas se cuelan en este listado y las dos tienen méritos sobrados para hacerlo. El Ministerio del Tiempo volvió a movilizar a su fiel base fan para seguir las aventuras de la patrulla que viaja en el tiempo para tratar de mantener la historia tal y como es. La primera parte de esta segunda temporada se marcó grandes capítulos y dio con un personaje, Pacino, que se integró perfectamente en la historia y ayudó a hacerla avanzar. Todos los episodios mantuvieron el enorme mérito de que el espectador no supiera con qué se iba a encontrar. Curiosamente, El Ministerio aún no sabe si volverá a TVE o qué ocurrirá con ella. Misterios de la televisión nacional.

- The Night Manager (El infiltrado)

Esta serie basada en la novela de John le Carré de mismo título cuenta con una pareja protagonista de altura. Por un lado, Tom Hiddleston, uno de los hombres de moda y que podría convertirse en el próximo James Bond, aquí da la talla como agente infiltrado en la organización de un peligroso y poderoso traficante de armas. El villano es Hugh Laurie, que se desprende de cualquier recuerdo que pudiera haber de House para dar vida al malvado e inquietante Richard Onslow Roper. Y de fondo, una historia de espías al estilo clásico, narrada con calma y pulso y a la que es fácil engancharse.

- The Tunnel: Sabotaje

Es el segundo remake de la sueco-danesa Bron/Broen. En este caso, la historia está protagonizada por un policía británico y una agente francesa. En su segunda temporada (quienes ya hayan visto alguna de las versiones anteriores pueden saltarse perfectamente la primera e ir directamente a la segunda para no volver a ver la misma historia), The Tunnel toma un camino diferente al de la serie original y se marca una primera mitad de vértigo que arranca con varios crímenes y atentados que tienen lugar en la frontera entre los dos países y que obliga a sus fuerzas de seguridad a trabajar juntas. Además de unos primeros capítulos muy potentes, The Tunnel tiene a una gran Clémence Poésy y a un enorme Stephen Dillane.

- Unbreakable Kimmy Schmidt

La segunda temporada de esta extravagante comedia ha elevado los niveles de disparate respecto a la primera entrega, yendo por caminos que recuerdan en muchos aspectos a la antigua 30 Rock. Sí, sus personajes pueden ser algo cargantes en ocasiones. También puede que no se conecte siempre con su humor. Pero cuando se hace y cuando se empieza a comprender a los protagonistas, te encuentras con una de las comedias más particulares, originales y excéntricas del panorama televisivo.

- Veep

Ni con el cambio de responsable tras la marcha de Armando Iannucci ha aflojado. La serie centrada en la presidenta Selina Meyer ha vuelto a dejar grandes momentos y grandes capítulos, como el centrado en el documental que graba Catherine o la trama con Jorah presentándose al Congreso. Una sátira centrada en la cara B de la política disparatada y muy divertida que, en esta ocasión, ha mostrado a Selina tratando de agarrarse con uñas y dientes a la presidencia.

- Vis a vis

Otra de las pocas series españolas que se atreven a salirse del molde y que arriesgan. La segunda y última temporada de Vis a vis arrancó con mucha fuerza, siguió sin complejos y terminó con una recta final que incluyó algunos de los mejores capítulos de la ficción. Sin hacer concesiones, con un estilo visual y narrativo particular y no apto para todo tipo de público (ni falta que hace), Maca, Zulema y compañía volvieron a sufrir y a hacernos sufrir sin compasión para demostrar que otra ficción española es posible.

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