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FESTIVAL DE CINE ESPAÑOL DE MÁLAGA

La enigmática risa de Pilar López de Ayala

La intérprete trabaja en ‘Rumbos’, su primer filme en España en cinco años

La actriz Pilar López de Ayala, posa en Málaga.
La actriz Pilar López de Ayala, posa en Málaga. GETTY IMAGES

A Pilar López de Ayala (Madrid, 1978) nunca le habían llamado para una comedia. Y para una vez que le toca, llora casi más que habla en Rumbos, de Manuela Burló Moreno, que este domingo ha concursado en el festival de Málaga y que se estrenará en salas comerciales en junio. “En la otra ocasión que participé en este género, Bienvenido a casa’, David [Trueba, el director] me marcó el tono romántico del filme”, responde la actriz. “Con Rumbos’ estaba un poco asustada. No sabía si lograría sacar el humor que Manuela deseaba, me dijo, extraer de mí, así que me puse en sus manos”. En pantalla, su personaje resplandece en una comedia coral con muchos y buenos intérpretes.

La madrileña vive rodeada de cierto halo de misterio. Siempre fue una actriz selectiva. Oliveira, Guerín, Díaz Yanes, Raya Martin o Armendáriz aparecen en su selecto currículo… Desde 2001, y su Juana La Loca, solo 15 películas para alguien que, como recalcaba Vicente Aranda, “es una de las mejores intérpretes con las que he trabajado en mi vida”. Ella lo explica: “No es algo que yo haya diseñado para nada. Sencillamente, he ido aceptando las oportunidades que me han ido ofreciendo. Por ejemplo, estos dos años han sido duros, de sequía, y por suerte estaba en otra cosa que me daba satisfacciones, y que me permitió crecer”. A En la ciudad de Sylvia, de José Luis Guerín, y a El extraño caso de Angélica’, de Manoel de Oliveira, las considera dos de las películas que más “orgullosa” le hacen sentir. Directores que idealizan las mujeres. “De uno me gusta, por ejemplo, la honestidad de su último trabajo, y de Oliveira recuerdo un rodaje muy fácil con un señor elegante, amable, y al que vamos a echar de menos”.

Esa “otra cosa satisfactoria” son sus estudios de Historia del Arte en Nueva York. En esa ciudad ha rodado Night has settled y allí ha ido a la universidad. “Si ha venido bien este parón ha sido para calmar mis ansias de aprender, y de entender y colocar muchas cosas. Estaba como estancada. He profundizado en facetas menos visibles, pero que me han servido para conocerme”, cuenta de este tiempo alejada de las pantallas españolas. “Me ha venido bien para dar… el estirón”. ¿Por qué Historia del Arte? “En realidad, he ido a parar a un sitio buenísimo que me permite estudiar muchas cosas, siempre me he considerado doña Cursitos, y allí me han dejado picotear y experimentar: astronomía, sociología, ciencias políticas, fotografía, teatro, cine, antropología…”. ¿Ha sido privilegiada por estudiar lo que quería? “Bueno, no me gusta esa palabra. En realidad es que me he empeñado. Yo no podía… Ya contaré, ahora no es el momento de narrar mis desventuras, cómo he luchado”.

Antes de Nueva York, estuvo en la prestigiosa escuela cubana de cine de San Antonio de Baños. “Probé con un curso corto, ver cómo era aquello, antes de embarcarme en los tres años habituales. La educación es fantástica, pero están un poco aislados, una burbuja distante del mundo cubano. Hice un par de cursos, disfruté la experiencia y a esos profesores estupendos”. No le llegan grandes guiones, confirma. “Si no, estaría aquí rodando, no lo dudes. He rodado coproducciones que a lo mejor no han sido tan visibles, pero de verdad no me he ido a ningún sitio. Espero propuestas. Es complicado resumir estos dos años en unas frases, no recogería todo lo que ha pasado en este periodo. Ha sido duro. También tengo la confianza de que la naturaleza provee y extraigo lo bueno, que ha sido mucho, de este tiempo”. Ahora se plantea otra mudanza, a Francia. “Puedo transferir mis asignaturas y se me ha abierto una posibilidad…”. Como resumen a estos años, López de Ayala advierte: “Quiero seguir estudiando, compaginarlo con mi pasión”. Porque aún considera la actuación, su trabajo, como su "pasión". “Sí, no todo el mundo puede decir lo mismo de su trabajo”.

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