Crítica | Deseada
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Mujer con hechuras de hombre

La interpretación de la compañía Artes Verbénicas transmite verdad, rigor, alegría y facilidad

Artes Verbénicas es una de las compañías teatrales emergentes españolas (startups, en la jerga financiera) con mayor potencial de desarrollo. En 2014 ganó el primer premio, el premio al mejor espectáculo musical y el premio Fringe del festival Talent Madrid para nuevos creadores, con Madrid enverbenado, tragicomedia festiva sobre la relación de amor-odio que mantiene con la metrópoli la nueva generación de artistas jóvenes. Sus artífices sorprendieron al jurado por la finura con la que combinan casticismo y estética pop, cuplé con música electrónica, tradición con travestismo, y el universo de sus abuelos con el propio.

Antes, habían estrenado #lasfiestasdelpueblo, drama rural interactivo, y habían organizado en templos de la cultura club farras dramatizadas para el viernes de Pasión, la noche de difuntos y otras fiestas populares. Ahora, la compañía encabezada por el director, actor, coreógrafo y dj Mario Marcol; el actor, coreógrafo, dj y folclorista Pelayo Rocal, y el actor y director Luis Tausía, está representando en Madrid Deseada, adaptación de La ermita, la fuente y el río (1926), olvidado gran éxito de Eduardo Marquina y Margarita Xirgu. Este drama rural, impregnado de una “sensualidad desbordante”, antecedente inmediato de Bodas de sangre (1931), forma parte de un corpus dramático hoy arrumbado en cuyo contexto se fraguan las tres tragedias rurales de Lorca.

DESEADA

Autor: Eduardo Marquina.

Dirección: Luis Tausía y Mario Marcol. Madrid. Nave 73, todos los jueves de noviembre.

En su versión, fiel al espíritu y a la letra del original, Artes Verbénicas viste con ropas nuevas el drama antañón y lo salpimenta con música popular y de tradición oral arreglada al gusto de ahora. Así, el Romance de Santa Quintana, servido con una mezcla electrónica y bailado ora con saltarines pasos de jota, ora con sinuosos movimientos de twerk. En el inteligente diálogo entre dos épocas que establece Artes Verbénicas, los personajes de Marquina respiran con un aliento actual que no habíamos sentido en ningún montaje de obras de Lorca, la romería del inicio se convierte en parranda de las que organizan las peñas de cualquier pueblo y resultan palpitantes la rivalidad, el deseo, el desamor y la amistad intergénero. Cambian las modas, pero estamos hechos de la misma pasta que nuestros abuelos.

Entre guiños, canciones y travestismos, la interpretación de toda la compañía transmite verdad, rigor, alegría y facilidad: lo que Marquina cuenta está encarnado y asumido como propio. El público de una función de a diario salió divertido y admirado por el descubrimiento de una compañía cuyo empuje y musicalidad evoca los de la joven Baracke de Thomas Ostermeier, a la que hicieron sitio en el Deutsches Theater. Inevitable comparar esta actualización de Marquina con la muy desnortada de Los caciques, comedia coetánea suya, coproducida por el CDN, que debiera hacer un hueco cuanto antes a Artes Verbénicas. Espléndida y sensual, la Deseada de Irene Martín Guillén; divertidísima la Basilia de Antía Lousada y a la altura de ambos el trabajo de Nanina Rosebud, Martín Puñal, Álvaro Molero, Marcol y Rocal.

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