Carlos Saura: “La verdad es que he hecho películas con casi nada”

El director presenta en Venice Days su nuevo filme, 'Zonda, folclore argentino'

Carlos Saura (izquierda), cuando presentó en Buenos Aires con el ballet de Koki y Pajarín Saavedra su película <CF1123>Zonda, folclore argentino.
Carlos Saura (izquierda), cuando presentó en Buenos Aires con el ballet de Koki y Pajarín Saavedra su película <CF1123>Zonda, folclore argentino.Piqui Mandarine

Hace más de medio siglo Carlos Saura (Huesca, 1932) rodó su primer filme. Tuvo “la suerte” —en sus propias palabras— de que Los golfos fuera seleccionada por el festival de Cannes. Aunque también tuvo la mala fortuna de que la censura franquista no entendiera de cine tanto como el certamen francés: el régimen le cortó 15 minutos de metraje. “Pensé: ‘Se acabó’. Y en esa época cada película que hacía creía que era la definitiva”, relata el director. Nada más lejos de la realidad. La dictadura de Franco cayó hace 40 años y él sigue haciendo películas. La última es Zonda, folclore argentino, presentada el domingo en la sección paralela Venice Days de la 72ª edición de La Mostra.

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“Me divierto mucho haciendo lo que hago, siempre estoy deseando empezar. Y el cine reúne todo lo que me gusta: la luz, la fotografía, la música, el color, en algunos casos la ópera…”, cuenta Carlos Saura. Además del entusiasmo de su voz, la prueba empírica está en sus planes futuros: para octubre, una obra de teatro en Valladolid que mezcla flamenco y ritmos indios. Luego, un musical en Aragón. Más tarde todavía, por fin “y si todo va como tiene que ir”, su esperadísima versión cinematográfica de Picasso, con Antonio Banderas en el rol del pintor malagueño. Y, finalmente, una película en la India.

“Me han pedido que no cuente nada hasta que no esté hecho, así que pasemos a otra pregunta”: esa es la respuesta con la que el cineasta cierra cualquier intento de desvelar más sobre su proyecto en torno a Pablo Picasso, que nació de la mano del fallecido Elías Querejeta. Sin embargo, a lo largo la conversación en el Lido de Venecia, Saura se mostrará tan locuaz y vivaz como cabe esperar de un fotógrafo/cineasta/director teatral que a sus 83 años continúa en la brecha de forma hiperactiva.

Siempre he defendido el cine en solitario

Su último proyecto procede, en realidad, de hace tres años. Un productor argentino le propuso viajar por su país y repasar los diferentes estilos musicales que atesora. Algunos, Saura los amaba hacía tiempo. Otros los fue descubriendo más durante su periplo. El caso es que, al estilo de documentales como Flamenco, Flamenco, el cineasta ha filmado a varios artistas interpretando una enciclopedia del folclore argentino: chacarera, chamamé, zamba, copla y baguala suenan con sus ritmos y sus dulzuras para desvelar lo que hay más allá del tango. En esta película cabe también un homenaje a Mercedes Sosa y su Todo cambia.

“He hecho en cada momento lo que más me gustaba”, cuenta el cineasta sobre el porqué de tantos musicales, de Bodas de sangre a Fados. Aunque sí considera que hubo un punto de inflexión, en 1992: “Sevillanas supuso una ruptura porque fue la primera película que no tenía argumento; era un musical en estado puro”, explica. Y también agrega que su mejor obra “de la última época” es Io, Don Giovanni, algo que la crítica y el público difícilmente respaldarían hoy.

No conozco el cine español en profundidad, no tengo mucho tiempo para ver películas

Sea como fuere, a lo largo de su carrera, Carlos Saura ha viajado de un género a otro, sumando premios (un Oso de Oro y numerosos goyas, entre otros), aplausos y sí, incluso algún ataque: “Algunos lo sostienen pero yo no creo que La caza sea mi obra maestra. Tras una proyección un crítico me dijo: ‘Saura, vaya mierda de película has hecho”. Al director no parece importarle esto, es más, asegura que disfruta de estar “aislado” de sus compañeros de profesión: “El mundo del cine no lo practico mucho”, esa es la verdad”.

Es un milagro que hayamos hecho cine en España

Si fuera por él, no iría ni a las salas. Saura cuenta que no le preocupa dónde se verá el cine del futuro, si en móviles o enormes pantallas, a condición de que tanto el filme como el soporte “tengan calidad”. “Siempre he defendido el cine en solitario. Mi sueño es tener una sala para mí solo para ver las películas que me gustan”. Un deseo que ya ha hecho realidad, en su propia casa.

Al fin y al cabo, ahora ya nada está fuera de su alcance. Sin embargo, Saura recuerda los tiempos en los que tuvo que apañárselas, como toda la industria: “La verdad es que he hecho películas con casi nada. Es un milagro que hayamos hecho cine en España y hayamos salido del país”. Aun así, no opina sobre las habituales polémicas entre el Gobierno y la industria cinematográfica. “No conozco el cine español en profundidad, no tengo mucho tiempo para ver películas”, aclara. Y añade: “El cine tiene problemas en el mundo entero, salvo ciertas obras de EE UU que nos enseñan y que me parecen aburridísimas. Cada vez es más difícil encontrar una buena película, no porque no existan, sino porque no se ven”.

El mundo del cine no lo practico mucho

Quizás por eso también haga falta que Carlos Saura siga detrás de la cámara. Él se muestra encantadísimo de continuar: “Tengo respeto pero no miedo hacia la muerte. Lo hablé con Buñuel, que estaba preocupado más bien por la enfermedad. Una muerte instantánea no me importaría”. Mientras tanto, hay demasiados proyectos suyos esperando a convertirse en realidad.

Sobre la firma

Redactor de Cultura. Se dedica a temas de cine, cómics, derechos de autor, política cultural, literatura y videojuegos, además de casos judiciales que tengan que ver con el sector artístico. Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Roma Tre y Máster de periodismo de El País. Nació en Roma, pero hace tiempo que se considera itañol.

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