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De vuelta a prisión

De vuelta a prisión

Netflix encontró en Orange Is the New Black un filón. La serie basada en el libro autobiográfico de Piper Kerman dio a la plataforma online mayor visibilidad como productora de series eligiendo un tono muy diferente al que tenía su otra gran apuesta, House of Cards. Le sirvió también para seguir ganando puestos en las ceremonias de premios y tener más presencia mediática. Y, además, las características intrínsecas de la serie, ambientada en una cárcel (de mujeres, en este caso), permiten renovar tramas y personajes con facilidad con cada nueva temporada.

Consolidado como uno de las títulos que animan la temporada seriéfila veraniega, la tercera temporada de Orange Is the New Black (emitida en España en Canal + Series) se ha desprendido de buena parte del peso dramático que acumuló en la segunda temporada para volver a apostar por el lado más ligero. Los capítulos de la primera entrega se centraban en el choque que supone para Piper Chapman el ingreso en prisión y su adaptación a vivir en esas nuevas condiciones. El clásico recurso al "pez fuera del agua" que tan bien funcionó. En la segunda temporada, la protagonista dejaba paso a una mayor presencia del resto de presas, cesión que se ha intensificado más aún en la tercera entrega, donde el personaje de Piper se ha transformado en una mera caricatura de ella misma.

Orange3

La tercera es la temporada más coral de la serie hasta el momento, pero quizá por eso ha perdido parte del gancho que lleva a los espectadores a desear pasar de un capítulo a otro. Uno tiene la sensación de encontrarse ante una sucesión de historias deshilvanadas mientras que las tramas con continuidad no terminan de enganchar como sí lo hizo la primera temporada. La serie empieza a necesitar algún elemento nuevo que le dé aire. A su favor sigue teniendo el uso de los flashbacks para contar la vida pasada de las presas, una oportunidad perfecta para el lucimiento de los personajes más secundarios.

OITNB ya ha perdido el aire fresco que aportó con su primera temporada, pero sigue resultando reconfortante volver en verano a esa cárcel más amable que claustrofóbica con mujeres de toda clase, raza y condición.