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Los cerebros de ‘El intermedio’

Así trabaja el equipo de guionistas del informativo satírico de La Sexta

Lectura del guion con los presentadores de 'El intermedio'.
Lectura del guion con los presentadores de 'El intermedio'.

Las diez y media de la mañana. Una de las salas de reuniones de la sede de Globomedia en Madrid va llenándose. Una nueva edición de El intermedio se pone en marcha con la primera reunión del día, liderada por Miguel Sánchez Romero, director y productor ejecutivo del programa —al que todos llaman Maikol—, la subdirectora, Carmen Aguilera, personal de producción y montaje y el equipo de guionistas. Es el germen del informativo satírico de La Sexta, en antena desde 2006.

A quienes los espectadores ven en pantalla cada día son al Gran Wyoming, Sandra Sabatés, Dani Mateo, Gonzo, Thais Villas y el resto de colaboradores, pero los verdaderos responsables del éxito del programa se dan cita en esta sala entre las 10.30 y las 11.30 en las dos reuniones en las que guionistas y periodistas se reparten los temas del día. Los primeros se dividen en parejas, a los que se le asigna un redactor que les ayuda a documentarse y les señalan las novedades y datos relevantes de cada tema.

Como explica Sánchez Romero, "el equipo de guionistas sería el motor del coche que es el programa". Se trata de un grupo de 13 personas jóvenes (todos treintañeros) y que, en su mayoría, llevan muchos años trabajando en el programa. "Somos como una familia. Es algo raro en la televisión, tener un grupo tan grande y tan estable. Es la escuela Globomedia, la versión española de la forma de trabajar en los programas estadounidenses", comenta Javier Valera. "Ya no quedan muchos programas escritos y tan guionizados como este. Aquí no puedes improvisar chistes sobre la última hora", añade su compañero de trabajo, Manuel Gay.

La mañana la ocupan en recopilar información, para lo que es esencial la labor periodística de sus compañeros. "Casi hay que ser experto en cada tema. Tenemos que entenderlo todo para que la gente también lo pueda entender", dicen Olalla Granja y Diego Saucedo. "Al final, nosotros somos los responsables de lo que escribimos y de lo que lo acompaña en pantalla: la música, los vídeos...Es la diferencia principal con los guionistas de ficción. Decidimos lo que va a ocurrir, tenemos más responsabilidad", explica Sergio Sarriá, uno de los más veteranos en el programa y que, junto a Luismi Pérez, se encarga de los guiones de las imitaciones de Joaquín Reyes, textos sobre los que el humorista incorpora su propio toque personal. Los únicos fragmentos que no están pensados al milímetro por el equipo de guionistas son los correspondientes a Gonzo, quien se ocupa de sus propios textos.

Equipo de guionistas de 'El intermedio', durante la primera reunión del día.
Equipo de guionistas de 'El intermedio', durante la primera reunión del día.

En otra sala trabaja Alberto González Vázquez, encargado de elaborar los vídeos manipulados que enlazan bloques del programa. "La técnica no es importante. Es solo una edición básica. Es más importante la capacidad de observación y que se te ocurra la idea. Y gestionarlo todo de forma ágil", explica mientras muestra cómo monta un croma (fondo verde utilizado para insertar un decorado diferente) con una tela que tiene guardada en un armario.

A las 13.30, la mesa de los guionistas de El intermedio se queda desierta. Es la hora de comer. Por la tarde viene el trabajo más intenso. "Hacia las 18.00 tenemos la primera revisión del guion, donde se lee, se corrige... Luego se reescribe, se vuelve a enseñar.. Y así hasta las 20.30 o más. A veces, se siguen introduciendo cambios durante el directo", dice Luismi Pérez.

En ocasiones, la actualidad obliga a introducir temas con los que no se contaba por la mañana. "Se trabaja mejor y más rápido con la última hora. A eso de las 18.00 yo rindo más, también porque tienes más datos a mano", dice David Navas. Todos subrayan cómo ha cambiado el espacio en sus nueve años de vida. "Antes era un programa más frívolo, más humorístico. Reflejábamos la opinión de otros medios y ahora generamos opinión", explica Eduardo García.

Es poco frecuente encontrar un equipo tan estable y numeroso de guionistas

De lunes a jueves, su jornada laboral es muy intensa. "Me paso todo el día pensando si es demasiado pronto para tomarme otro café", dice entre risas Javier Valera. "Pero cuando sales de aquí es fácil desconectar. El trabajo ya está hecho. Da igual que se te ocurra otro chiste, ya es tarde", añade. "Es un trabajo muy creativo y te lo pasas bien, aunque no tan bien como la gente cree", apunta Yaiza Nuevo. "Pero también es verdad que, al menos en mi caso, no pasa media hora sin que me ría. La gente en sus trabajos no se ríe, y aquí lo hacemos", completa Raquel Haro.

Sobre las 20.30, la pareja de guionistas que está de guardia ese día y el director del programa acuden al estudio para repasar el texto con los presentadores. "Los guionistas estamos ahí para retocar pequeñas erratas, actualizar algún dato o cambiar algún chiste que en boca de Wyoming o de Dani Mateo no funcionan tan bien como escritos", explica Raúl Navarro, que el día en que EL PAÍS visita la redacción de El intermedio es uno de los encargados de hacer esa guardia y que el resto del día ha estado trabajando en solitario por la ausencia temporal de Irene Varela, otra de las guionistas.

"Ya conocen las noticias, ahora les contaremos la verdad". Con esta frase en boca del Gran Wyoming empieza una nueva edición de El intermedio. Él, Sandra Sabatés, Dani Mateo y el resto de colaboradores darán voz a las palabras que han puesto sobre el papel los verdaderos responsables del éxito del programa: sus guionistas.

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