Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

La Nochevieja en televisión: el imperio de la simulación

En TVE la sensación es que no había presupuesto y Telecinco invitó al zapping

Anne Igartiburu y Ramón García, durante las campanada en TVE.
Anne Igartiburu y Ramón García, durante las campanada en TVE.

TVE por A.S.H

Anne Igartiburu y Ramón García: dos clásicos. En la promoción del Feliz 2015 ella tenía, con sus rizos, un aire de los años 50 del siglo pasado, y él, con su capa, entre Raphael y el siglo XIX. El programa: intemporal. Lo dijo el poeta: "todo pasa y todo queda". Pasan los artistas, queda la cutrez. La sensación del fin de fiesta de ayer es que no había presupuesto y que el que había -poco- se gastó en el vestuario de los estajanovistas del ballet.

Desde la intuición, todo parecía indicar que los cantantes estaban allí para promocionar su último disco, es decir, que era más una cuestión de marketing que de calidades, con el consiguiente ahorro para esa televisión pública gestionada privadamente (el presupuesto es de todos, la gestión, del PP).

Eva González y Jaime Cantizano, durante el especial de TVE.
Eva González y Jaime Cantizano, durante el especial de TVE.

Jaime Cantizano y Eva González tomaron el relevo de Anne Igartiburu y Ramón García. Él, sobrio y funcional. Ella, con un chorro de voz (¿alguien podría explicarle que los micrófonos evitan el tener que hablar a gritos?). Cantantes, una vidente after hours cuyo nivel de humor lo marcaba el que se podía pagar la consulta con "American Stress" y "Sisa", una excelente pareja de imitadores, Gin and Toni, y dos publirreportajes: la Marca España y la Marca Tenerife, pues tuvieron a bien retransmitir las campanadas canarias una hora después ya que allí siempre es una hora menos. Lástima que la conexión con Canarias se realizara a la tercera intentona, las dos primeras fueron una chapuza hasta para TVE.

La inmensa mayoría de las actuaciones musicales se realizaron con playback en perfecta consonancia con el estilo gubernamental a la hora de dar datos manipulados. Unos hacen que cantan y otros hacen que solucionan problemas. Todo encaja.

Telecinco, invitación al zapping, por J.C.

Estas cadenas tienen tanta publicidad que en noches como éstas constituyen, sobre todo, una invitación al zapping. Así que se pasa uno yendo de aquí para allá, de Wyoming a Mota, y como Mota no tenía publicidad fue el que se llevó el gato al agua de la mirada subrepticia del telespectador infiel.

Telecinco tiene buenos mimbres (y seguro que buenos guionistas), pero se empeña en desperdiciar a algunos de sus mejores pesos (Paz Padilla, Joaquín Prats) en combates de peso muy menor; para que se aburran ellos mismos, les ponen guiones que parecen sacados del viejo Sonría, por favor, y les hacen decir lo que llamaríamos "tópicos de continuidad", con los que dan paso a músicos que también se aburren con la naftalina del playback.

Menos mal que este año tenían, en el elenco del chiringuito más famoso, al Langui, la criatura más natural de las que salió en la pantalla en esta despedida. Langui es natural todo el rato, pero la pieza que prolongaron él y sus congéneres tuvo tanta frescura como el maldito playback que marcó esta noche de tantas simplezas. Como sólo simularon que iban en directo (sin mostrar los elementos que hubieran hecho pensar que sí estaban allí, pasando frío) yo me fui una y otra vez del programa (buscando otras cosas, lo confieso) con la sensación de que aquello (a pesar del Langui) estaba tan enlatado como los chistes sin gracia de comedias cuyas gracias parecían uvas viejas. Y ya me fui del todo (ya no estaban ni Mota ni Wyoming, lástima) cuando a Paz y a Joaquín les pusieron en bandeja de guión esta pregunta para alguno de sus invitados: “¿Al año nuevo qué le pides?” Entonces apagué la tele, lo siento si luego me perdí más de lo mismo.

A3 y La Sexta, por R. de Q.

¿Alguna idea? ¿Imaginación, atrevimiento, innovación? No, idiotas, que es Nochevieja. Antena 3 puso poco de su parte, más allá de su archivo, para competir con las galas de La 1. El enlatado fue el menú de las últimas horas de 2014 y las primeras de 2015 sin más programa para la ocasión que la conexión con la Puerta del Sol, a cargo de Carlos Sobera y Anna Simon. Resolvieron el trámite sin problemas ni brillantez, metiendo la publicidad hasta el último segundo (que manía con brindar con cerveza) y sin parar de hablar durante las doce campanadas, lo que pudo ser molesto. Se les perdonará antes que antes que a Canal Sur, que se lió con los anuncios. Antes y después de eso, Antena 3 nos atiborró a refrito. Primero, con Lo mejor de cada casa, una selección de momentos divertidos (o no) recogidos durante todo el año en sus programas, y ahí valía todo: Top Chef, El hormiguero, Tu cara me suena adulto o infantil y esa infinidad de concursos que presenta Arturo Valls; también préstamos de La Sexta de Buenafuente o Zapeando. Después, el karaoke de todos los años, con las letras sobre lo que se pille: videoclips, concursos o actuaciones en playback, lo original mezclado con la imitación, lo nuevo con lo viejo. Sin mucho criterio, la verdad.

Frank Blanco y Cristina Pedroche
Frank Blanco y Cristina Pedroche

Atresmedia tuvo el acierto de respetar la singularidad de La Sexta (no como Telecinco con Cuatro) también esta noche. Su programa bandera, El intermedio ofreció un especial en el que se hizo un repaso satírico a 12 "campanazos" de corrupción, de Bárcenas a los ERE, de los Pujol a Urdangarín, sin que falte el Pequeño Nicolás. El equipo de Wyoming estuvo mucho más inspirado que el año anterior, cuando abusó del archivo. Esta vez hubo momentos destacados: la recreación por Joaquín Reyes de la entrevista entre Ana Pastor y Pablo Iglesias, en la que interpretó a ambos a la vez; o el cameo de Rodríguez Zapatero al frente de un "coro gay". Para las uvas, los simpáticos presentadores de Zapeando, Frank Blanco y Cristina Pedroche. Ella causó sensación apareciendo con un vestido de muy evidentes transparencias, y todavía una zapatilla con la que corrió la San Silvestre, atuendo que la convirtió en efímero trending topic. Por si acaso no nos habiamos fijado, Blanco le preguntó si llevaba ropa interior roja, como manda la superstición, cuando todos veíamos que era negra. Después se emitió El club de la comedia, donde sigue destacando Eva Hache, a menudo por encima de sus invitados. Pero el capítulo, benéfico, era el mismo de la pasada Nochebuena. Está bien empezar el año riendo, pero que nos riamos dos veces de lo mismo en una semana era demasiado pedir.

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