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“Si tuviera menos años, dejaría la fotografía por la política”

Ha sido un año de éxito y soledad para Schommer. Ha expuesto en el Prado, pero le embarga la tristeza por la ausencia de la mujer

Alberto Schommer, fotografo, en su casa de Madrid.
Alberto Schommer, fotografo, en su casa de Madrid. EL PAÍS

Para Alberto Schommer (Vitoria, 1928) el año que ahora acaba ha estado lleno de éxito y de soledad. Ha conseguido exponer sus fotografías en el museo del Prado, pero no consigue despegarse de la tristeza que le envuelve desde la muerte de su mujer, Mercedes Casla en agosto de 2013. Estos días navideños están demasiado cargados de recuerdos y la evocación de su esposa —“mi gran amor”, afirma— hace que hasta su caminar sea más lento. Schommer, el gran retratista de la transición española, vive solo en el barrio de Salamanca de Madrid, junto al parque del Retiro. Es un apartamento de más de 400 metros en el que tiene también su estudio y que está cargado de recuerdos de los incontables viajes que ha realizado por todo el mundo para los más de 60 libros en los que se recogen sus famosísimas series.

Pregunta. Cuando recibió el Premio Nacional de Fotografía en 2013 dijo que su único sueño sin cumplir era exponer en el Prado. Lo ha logrado ¿Cómo se sintió?

Respuesta. Fue increíble. Me temía que no lo iba a conseguir nunca y al final estuve allí. Quería ser el primer fotógrafo en entrar por la puerta grande del museo y que la gente entendiera que la fotografía es igual de importante que la pintura o la escultura.

P. ¿Y su siguiente objetivo?

R. Exponer en el Reina Sofía. Después de las fiestas, hablaré con el director de Bellas Artes y con el del Reina Sofía y les presentaré un proyecto.

P. ¿Una antológica? En el Prado se mostraron sus máscaras, puede que fuera interesante ver una exposición en la que se mostraran las series esenciales de toda su vida.

Quería ser el primer fotógrafo en entrar por la puerta grande del museo y que la gente entendiera que la fotografía es igual de importante que la pintura o la escultura

R. En el Museo de Bellas Artes de Bilbao, uno de los mejores y más bonitos que conozco ya me dedicaron una antológica. Para el Reina Sofía llevaría mis cascografías, un mundo nuevo no visto en España, pero que yo llevo tiempo trabajando en ello.

P. ¿En qué consisten?

R. Antes de hacer la copia, arrugo e incluso rompo el papel, lo casco. Así le doy relieves. Las cabezas, los bustos o las superficies quedan como grandes bastidores con relieves.

P. Tiene 86 años y empezó con 17. ¿A quién señalaría como su maestro?

R. No hubo uno, sino varios. Mi padre (el fotógrafo alemán Alberto Schommer Koch) fue mi iniciador, pero no mi maestro. Me considero próximo a los del grupo AFAL (Agrupación Fotográfica de Almería) porque fueron los primeros en manifestar que la fotografía era un arte independiente y con más posibilidades que otras expresiones artísticas antiguas. Me siento próximo a Joan Colom, Gabriel Cualladó, Ramón Masats o a Oriol Maspons.

P. ¿Sigue haciendo fotos?

R. Pocas.

P. ¿Qué cámara usa?

R. Aquí tengo mi noble y vieja Leica y mi Royflex.

P. ¿Las cámaras digitales?

R. De ninguna manera. No me interesan nada. Cualquiera con buen ojo y pulso puede hacer una buena foto. O una foto utilizable. Pero yo trabajo con sensibilidad, garra y fuerza. Otra cosa es que todavía tenga buen ojo y pulso….

P. ¿Cuáles son las últimas fotos que ha hecho?

R. Retratos. Encargos que me hacen y que me permiten seguir teniendo ingresos. No son políticos. Me los piden familias que quieren tener un recuerdo hecho por un fotógrafo como yo.

Me considero próximo a los del grupo AFAL (Agrupación Fotográfica de Almería) porque fueron los primeros en manifestar que la fotografía era un arte independiente y con más posibilidades que otras expresiones artísticas antiguas. Me siento próximo a Joan Colom, Gabriel Cualladó, Ramón Masats o a Oriol Maspons

P. ¿Alguna nueva serie?

R. Hace año y medio que no he podido, el tiempo que hace que murió mi mujer. Ella era todo: mi amor, mi inspiración, mi crítica más feroz, mi apoyo. No puedo explicar con palabras lo que me ha supuesto.

P. ¿Su fotografía favorita?

R. La que hice a Andy Warhol pintando la bandera americana. O la de Roy Lichtenstein en París

P. ¿Y que me dice de los retratos de los protagonistas de la Transición que fue publicando en EL PAÍS?

R. Era una obra delirante y originalísima. La verdad es que las contemplo ahora y me sorprendo de mi audacia.

P. ¿Cómo ve la polémica sobre si la transición se hizo bien o mal?

R. Vamos a ver. La corrupción y la fuga de dinero que estamos conociendo se salen de lo corriente y es tremendo. Otra cosa es que haya grupos políticos como los independentistas catalanes o los vascos que quieran aprovechar para sus disparates. España es una nación en bloque que pertenece a Europa y a la OTAN. No hay nada que discutir. ¿Qué hubiera sido de España si no se pacta como en la transición? El rey Juan Carlos lo hizo muy bien. Y le conozco a fondo porque he hecho con él más de treinta viajes.

P. ¿Es monárquico convencido?

R. Soy demócrata

P. ¿Qué opina de Podemos?

R. Un desastre. Si los españoles les votan, teniendo dos partidos como el PSOE o el PP, es que son tontos. Hay muchas cosas que arreglar en este país. Las universidades, por ejemplo, donde hay malos profesores y pésimos alumnos. Hay que hacer un llamamiento a los jóvenes preparados que se han ido para que vuelvan y ayuden a levantar este país.

P. Tendrían que tener trabajo para animarse a volver.

R. En España ya no vamos a ir a peor. No porque lo diga Rajoy, sino porque si miramos lo que ocurre a nuestro alrededor, vemos que estamos cambiando. Hemos tocado fondo. Si tuviera menos años, dejaría la fotografía y me dedicaría a la política.

P. ¿Lo dice en serio o para animar?

R. En serio. Pienso que hay que ayudar. Es terrible ver cómo desaparece la clase media. Solo aumenta la clase alta y los pobres. Riquísimos ha habido siempre, pero sin clase media no funciona un país. No son lo más bonito o lo más agradable, pero son la proteína. Imprescindibles.

P. ¿Qué puede hacer el arte para cambiar el estado de las cosas que no nos gustan?.

R. Los artistas no somos los ideales para organizar y mandar, pero podemos hacer que el mundo se vea más bello.

P. Por cierto, usted que ha retratado al rey tantas veces, ¿qué opina del retrato de Antonio López sobre la familia real?

R. No me gusta nada. No hay armonía ni la menor estética. Es una composición sin belleza. Ha calcado la fotografía, pero ni siquiera es un documento. Y conste que Antonio López me parece un pintor fabuloso.

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