25 años viviendo en Springfield

'Los Simpson’ arrancaron en Estados Unidos el 17 de diciembre de 1989

Decían que no iba a durar. Que era insultante para las familias, nefasto para los niños y nada recomendable para alcohólicos en vías de recuperación. Incluso su creador, Matt Groening, dudó tanto de la idea de hacer animación para adultos en televisión que garabateó algo en el momento sin ninguna esperanza de que eso durara. Así nacieron Los Simpson, esa familia amarilla de dibujo simplón, ojos grandes con un punto por pupila y gran apetencia por los donuts que, 25 años más tarde, sigue en antena como la serie más longeva de la televisión de todos los tiempos, drama o comedia. Un fenómeno cultural que ha introducido expresiones como ¡Doh! y ¡Woo-hoo!en el diccionario y ha vendido más de 9.670 millones de euros en productos derivados que llevan su nombre. “Seas terrícola o marciano habrá algo con lo que te identificarás en esta serie”, declaró Groening a este diario.

Su vinculación fue inmediata, bautizando a los personajes con los nombres de su propia familia: Homer, su padre; su madre, Marge; su hermana, Lisa; y hasta su hermana Maggie, la menor a la que le gustaba tanto el chupete como al personaje animado. Para Bart, su creador usó un sonido parecido a su propio nombre además de ligeramente descriptivo (similar a brat, vocablo inglés para definir a alguien más que travieso). Con este plantel, Groening respondió a la oferta del productor televisivo James L. Brooks de reinventar la animación en televisión sin poner en peligro su serie de tiras cómicas Life in Hell. “Nadie se había atrevido a tratar una serie animada que fuera dirigida a alguien más que a los niños”, analizó Bill Plympton, director de animación y uno de los últimos colaboradores de esta serie en la famosa escena del sillón con la que comienzan todos los episodios.

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En la actualidad Groening se identifica más con Homer que con Bart. Han pasado 25 años. Y visto en perspectiva, está más convencido que nunca de su suerte más que de su talento. “Estuve en el lugar adecuado en el momento justo. Los Simpson no habrían funcionado de no ser entonces, con una cadena que empezaba y no le importó arriesgarse en un territorio que era dominio exclusivo de la programación infantil. Primero con El show de Tracey Ullman y en 1989 con Los Simpson, aprobando los primeros 13 episodios sin tan siquiera ver un capítulo piloto. Nadie sabía lo que estábamos haciendo”, rememora.

Así debutó esta serie un 17 de diciembre de 1989, aniversario que en España será celebrado con un maratón especial de diez episodios en Neox que tendrá lugar el 16 de diciembre, además del estreno de la temporada 24 en Antena 3, que llegará el 22 de diciembre. En EE UU las celebraciones comenzaron el pasado verano con un concierto de las músicas de Los Simpson lleno hasta la bandera con muchos de los colaboradores o admiradores de la serie. “Cuando te llaman para hacer un cameo en Los Simpson sabes que has llegado a la cima”, aseguró a EL PAÍS Marky Ramone, batería de los Ramones y, junto a Paul y Linda McCartney, George Harrison, Hugh Hefner, Liz Taylor o Johnny Carson, uno de los muchos que han visto su caricatura amarilla formar parte de la vida de Springfield. Otros, como Yeardley Smith, llevan literalmente media vida dándole su voz en inglés a personajes como Lisa. Voces tan populares en EE UU que sus salarios llegaron a superar los 322.000 euros por episodio en el momento álgido de esta serie.

Ese momento ha pasado y son muchos los años de decadencia. Las críticas por inmoral o violenta, los ataques del entonces candidato a la reelección George Bush padre contra una serie que estaba “muy lejos de representar los valores familiares estadounidenses”, han dejado paso a otro tipo de críticas más pedestres que acusan a Los Simpson de estirar su éxito, de no ser más que una sucesión de gags. Pero los números se mantienen. No son los 27,8 millones de espectadores de la primera temporada, ni los 13,5 de la décima, pero 5,7 millones de audiencia media después de 25 años es otra anomalía que muchas series querrían. “Aunque parecemos muy salvajes y hacemos cualquier cosa con tal de hacer reír, la estructura de la serie es muy conservadora. No es más que una comedia de situación dibujada con un padre tonto, una madre llena de buenas intenciones, un niño bruto, una niña idealista y un bebé inspirado en el Cocoliso de Popeye”, admite Groening como la fórmula ganadora.

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