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Arturo Pérez-Reverte: “El Estado ha abandonado a la RAE”

El escritor apuesta por renovar la dirección de la Academia el próximo jueves

Darío Villanueva se declara "con fuerzas" para hacer lo que la institución le pide

Arturo Pérez Reverte, durante la presentacíon de la edición popular y escolar del Quijote, adaptada por él. Ampliar foto
Arturo Pérez Reverte, durante la presentacíon de la edición popular y escolar del Quijote, adaptada por él. EFE

Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951), escritor y académico, aprovechó esta mañana la presentación de la versión del Quijote, adaptada por él para jóvenes, para criticar el desinterés del Gobierno hacia la Real Academia Española (RAE), “una institución de Estado que mantiene un vinculo diplomático con América y que necesita siempre del apoyo del Estado, aunque ahora no lo tenga como debería. Sin ir más lejos, el presidente Rajoy no ha venido nunca por aquí en estos tres años que lleva de Gobierno. Los académicos no somos cuatro gatos o un grupo de amiguetes que se reúnen a tomar café, pero es lamentable que haya gobiernos que lo entiendan así". "Creo que el Estado está cometiendo un error gravísimo con la Academia",afirmó el novelista, que acusó al Estado de haber "abandonado" a la institución.

A dos días de la celebración del pleno que deberá votar al director para los próximos cuatro años, el escritor no dudó en mostrarse a favor de una renovación de la institución, que ahora mismo dirige el filólogo José Manuel Blecua. Uno de los académicos que suena con más fuerza para sustituirle, el actual secretario de la RAE, Darío Villanueva, presente en la rueda de prensa junto a Pérez-Reverte, no ocultó su disponibilidad, pues dijo sentirse “con fuerzas para hacer lo que la Academia me pida".

El autor de La tabla de Flandes arremetió también contra Bruselas, pues “al implementar la homogeneización de los planes de estudio está desmantelando un montón de rasgos particulares de la cultura de cada país de la Unión. Por fortuna en España tenemos al Quijote para combatir ese tipo de cosas. Por eso sigue siendo necesario reivindicarlo".

El novelista leyó y releyó El Quijote con la mirada de un chico de 15 años para detectar aquello que dificultaba a los jóvenes estudiantes la lectura de la novela cervantina. Enseguida cogió las tijeras y podó de manera “prudente y calculada” las tramas secundarias, respetando la integridad del texto, su tono y estructura. Cambió algunos términos, “sin modernizarlos, sólo adaptándolos”, aplicó las normas ortográficas aprobadas por la Real Academia Española en 2010 y, al final, soldó las partes con cuidado para que no se notaran los cortes. El resultado es la versión “de carácter popular y escolar” de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha que hora publican Santillana y la RAE, con un tiraje inicial de 30.000 ejemplares, de los cuales un tercio se queda en España.

A lo largo del último año, el autor de La Reina del Sur contó con el apoyo técnico del filólogo Carlos Domínguez Cintas, quien trabaja en la Academia desde hace 25 años y ha participado en las ediciones especiales que la institución ha hecho de obras como Cien años de Soledad, de Gabriel García Márquez, o La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa. Domínguez Cintas supervisó que los elementos eliminados no alteraran la coherencia de la novela de Miguel de Cervantes Saavedra, revisó el léxico de difícil comprensión, sugirió otras palabras para retocarlo y propuso incluir los dibujos originales que sirvieron de base para hacer los famosos grabados con los que suelen acompañarse las ediciones del libro. “Pero técnicos como yo sólo servimos de apoyo a los académicos”, puntualizaba con modestia ayer en los pasillos de la tricentenaria Casa de las Palabras.

Antes, en rueda de prensa, Darío Villanueva, secretario de la RAE, contó que en 1912 el Estado español encargó a la Academia la elaboración de dos ediciones del Quijote, “una de carácter popular y escolar y otra crítica y erudita.” La orden fue ratificada en 1920, al proclamarse la obligación de la lectura de la obra en las escuelas del país, pero es hasta ahora, poco más de un siglo después, cuando por fin se materializa la misión. “Hemos tardado, pero la dicha es buena. Ofrecemos una adaptación de Pérez-Reverte que respeta a Cervantes en el aspecto filológico y literario en una obra de fácil acceso para todos, con la esencia humorística del libro y una lectura continuada y fluida. Además, en estos días, el académico Francisco Rico se encuentra ultimando la nueva versión crítica y erudita del Quijote que publicó en 2004”, agregó Villanueva.

Rosa Junquera, directora de comunicación de Santillana, institución que también ha elaborado una guía didáctica del Quijote como apoyo para los profesores, comentó que “hasta ahora los estudiantes pasaban muy de puntillas por El Quijote y confiamos en que, a partir de hoy, todos los centros educativos encuentren una referencia especial y única en esta edición avalada por la RAE.”

Después de haber presentando el libro (con la misma tipografía utilizada por el impresor madrileño Joaquín Ibarra en 1780) la semana pasada en la FIL de Guadalajara, Arturo Pérez-Reverte afirmó ayer en Madrid que “el Quijote siempre necesita un buen profesor que sepa encontrar las pepitas de oro que tiene la obra: cosas de literatura, historia, de valores humanos. Un maestro lúcido con El Quijote en la mano puede hacer mucho por sus alumnos. Puede, sobre todo, ser el Virgilio que los lleve por el bosque cervantino. Porque un adolescente no puede leer el Quijote a palo seco. Sería nocivo y perdería el entusiasmo por la literatura.”

El ex corresponsal de guerra tenía ocho años cuando, en un colegio de Los Maristas, leyó por primera vez fragmentos del Quijote, gracias a la versión que hizo Luis Vives. “Pero, repito, eran fragmentos. No había una versión que permitiera a los chavales leer la novela de corrido. Esperemos que ahora, con esta, lo hagan todos y con mucho gusto".