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Emicida: “Soy un soldado del rap”

La nueva estrella del hip hop brasileño vuelve a Buenos Aires como parte de los shows musicales de la Feria del Libro que se celebra en la capital argentina

Emicida: “Soy un soldado del rap”

La cabeza rapada y sus párpados inclinados hacia las mejillas, al igual que esas orejas que parecieran querer independizarse de su cuerpo, le dan a Emicida, en un primer pantallazo, un parecido con Forest Whitaker. No obstante, a pesar de que no vio Juego de lágrimas, al rapero brasileño se le da muy bien la interpretación, lo que potencia la analogía entre éste y el actor que encarnó a Idi Amin en la cinta El último rey de Escocia. Aunque lo más próximo que estuvo del cine fueron sus videoclips, a los que les imprime una caracterización imponente, y su participación como reportero para la MTV local y para un programa de la televisión pública de São Paulo. “No es lo mismo trabajar como periodista en la televisión que hacer hip hop,. Lo primero tiene sus limitaciones. Por eso me distancié un poco”, explica, al otro lado del teléfono, desde la capital paulista, el exponente de 28 años. “Fue un amplificador de mi carrera más que cualquier otra cosa, porque a mi actividad musical le dedico todo el tiempo que sea necesario”.

 Ese esmero se vio traducido en su primer álbum, el esperado O glorioso retorno de quem nunca esteve aquí, al punto de que la prensa especializada brasileña lo ensalzó entre los mejores trabajos publicados en ese país en 2013. Sin embargo, tuvieron que pasar siete años desde que Emicida se dedicó formalmente al rap, y un lustro a partir del lanzamiento de su sencillo de estreno, Triunfo, para que esta ópera prima viera finalmente la luz. “Tengo una carrera que se encuentra en un lugar cómodo en Brasil”, asegura el rapero, quien luego de su debut en Buenos Aires, en 2012, en el que acompañó a su colega y paisano Criolo, regresará este martes a la capital argentina, para actuar en la discoteca Niceto Club, como parte de los números musicales de la cuadragésima edición de la Feria del Libro de la metrópolis rioplatense, en la que São Paulo es la ciudad invitada. “Muchas personas me conocían antes de que el disco fuera lanzado. Pero, al mismo tiempo, ese repertorio me abrió miles de puertas, y me presentó a un público que no sabía de mi existencia”.

Si Emicida es considerado hoy el nuevo abanderado del hip-hop brasileño se debe a su discurso renovado no sólo en lo musical, sino a nivel estético e incluso ideológico. “En Brasil se habla mucho de diversidad, pero desde un lugar bastante particular, pues en el discurso de los congresistas, al momento de referirse a la identidad brasileña, yo no encuentro ese rasgo”, expedita el artista en cuyo documento de identidad figura como Leandro Roque de Oliveira. “En nuestro país, la música, que tiene una fuerza y alcance grande y potente, es la mejor vitrina para darse cuenta de que esa pluralidad existe debido a que puedes reunir a artistas de diferentes escenas, orígenes e historias en un mismo proyecto. Por lo que en este álbum participan desde contestatarios hasta Wilson das Neves, baterista legendario en el acervo sonoro nacional. Al final de cuentas, mi preocupación fue hacer un trabajo contemporáneo en el que pudiera renovar y globalizar el imaginario que existe acerca del hip hop local”.

 Al mismo tiempo que apela por la manufacturación de beats en los que coexiste la samba paulista y el maracatú con el funk o el dubstep, el repertorio del novel genio de la doble hache brasileña es una fiel polaroid de la periferia de São Paulo, al igual que su vida en ella. “Siempre creí que era posible llevar adelante una propuesta inspirada musical y líricamente en las características culturales de mi ciudad”, alega el artífice cuyo alias, conformado por siglas de varias palabras, en español significa: “Mientras Mi Imaginación Componga Locuras Dominaré el Arte”. “Cuando imaginas que la vida de un artista es de tal forma, eso pasa a convivir con el universo del mercado de la música. Por lo que mis temáticas terminan por ser reflexiones sobre lo que es nuestro arte, y para qué sirve. Y es que una vez que abracé el sueño, sigo caminando de la mano con él. Yo soy un soldado del rap, ésta es mi causa. El hip hop brasileño tiene un vínculo político muy fuerte con la igualdad y con el antirracismo, que es a lo que también le canto”.

El repertorio del novel genio de la doble hache brasileña es una fiel polaroid de la periferia de São Paulo y de su vida en ella. “

 Antes de convertirse en un ídolo del hip-hop, Emicida saltó a la fama por su gran habilidad con el freestyle, lo que le valió en parte su apodo (una mezcla del término “MC” con la palabra “asesino”), tras conquistar en varias ocasiones los torneos fundamentales del oficio de la improvisación, entre los que destaca Rinhas dos MCs. “Sabía que la vida de un freestyler era acotada, por lo que decidí llevar ese conocimiento a otra instancia”, apunta el versátil rimador, que padeció bullying en su infancia (por no tener padre, por su vida precaria y por su color de piel). “Conseguí mantener la tradición del hip hop brasileño, pero de una forma muy personal. Así como vas a encontrar propuestas radicales en esta escena, también vas a descubrir otras que están abiertas al diálogo. Lamentablemente, muy pocos conocen sobre esta diversidad. Incluso para muchos es desconocida la historia de esta cultura en nuestro país, en la que hubo artistas con propuestas cercanas a la mía. Aunque no consiguieron el reconocimiento, ellos permitieron que esta generación fuese popular”.

A pesar del buen momento que atraviesa, el MC brasileño, que curiosamente sólo actuó tres veces fuera de su país (aparte de Buenos Aires, otra de las plazas internacionales que lo recibió fue el festival estadounidense Coachella, en 2011) no especula con su arte. “La fama es una responsabilidad inmensa, pero no es algo que me quite el sueño”, revela Emicida, quien, además de su primer disco, ostenta una discografía conformada por dos EPs, igual número de mixtapes y varios sencillos, todos ellos editados a través del sello independiente paulista Laborátorio Fantasma. “Me concentro en la música, en el arte, porque represento algo súper bueno de mi cultura, y políticamente es la ascensión de un exponente que viene de la escena independiente, lo que significa mucho para la movida musical local. Como aprendí mucho acerca de mi trabajo y de su alcance, entonces esto va más allá de la reflexión de por qué conseguí ahora el éxito. La notoriedad sólo me sirve para proyectar lo que descubrí y para dominar mi técnica”.