El cantautor ya no escribe de amor

El asturiano Nacho Vegas publica ‘Resituación’, su disco más político

El cantautor asturiano, Nacho Vegas
El cantautor asturiano, Nacho VegasAlvaro Garcia / EL PAÍS

“Antes, cuando escribía canciones de amor…”, repite varias veces en la entrevista Nacho Vegas. Ha llegado a Madrid desde Gijón, donde nació y reside, para presentar Resituación,su nuevo álbum. El que ha convertido al músico del yo en el del nosotros.

Hace ya más de 15 años que Vegas tomó la complicada decisión de abandonar Manta Ray, que entonces era uno de los grupos emblemáticos del indie español, para convertirse en cantautor, algo que no se estilaba. Contra todo pronóstico sus canciones de largas letras confesionales encontraron un sitio y hoy, a punto de cumplir 40 años, es una de las voces más solicitadas de su generación. “Mi parte confesional se exageró. El primer disco sí era del yo, pero me di cuenta de que eso tiene un límite, es muy cansino. Ya en el segundo usaba personajes para tener más puntos de vista. Ahora he dejado de mirarme el ombligo”.

La línea que separa lo personal, las canciones íntimas, de lo político no es clara

El cambio se veía venir. Desde 2011 se autoedita, y sus tres últimos álbumes han sido publicados en un sello llamado Marxophone del que es socio. Si se le pide que se defina dice que es “un trabajador de la canción”. Se ha implicado en los movimientos sociales desarrollados alrededor del 15-M, fue uno de los primeros colaboradores de la Fundación Robo, proyecto coral de canción política, y ha firmado canciones como Dos bandos, sobre la imposibilidad de la neutralidad en los tiempos que corren, incluida en su anterior trabajo, Cómo hacer crac. La novedad es que este es un álbum entero sobre la cuestión. “Pienso mucho en la línea que separa lo personal, las canciones íntimas, de lo político y no está tan clara. Antes, cuando escribía canciones de amor, eran sobre personajes que estaban en un lugar concreto y eso tiene un componente social. Lo que he hecho ha sido quitarme de en medio en primera persona. En el disco hay relaciones pero no son sentimentales, son personales y emocionales. No puedo disociar lo personal de lo social”.

No es el único que ha tirado por el mismo camino. Dentro de la división más vendedora del pop español parece que algunos han decidido hacerse eco de lo que perciben en las calles. Es el caso de su amigo Bunbury, con el que grabó un disco, de Amaral, o en menor medida de los madrileños Vetusta Morla. Aunque Vegas ha sido el más explícito. Adscrito a la facción más crítica con la cultura que partió de la Transición, Víctor Manuel, Ana Belén o Miguel Bosé se llevan alguna de sus puyas. Y teniendo en cuenta que desde hace un lustro su público en Latinoamérica es numeroso y fiel —en México ha entrado en el top ten de iTunes, como ya hizo en España, y en estos días llegará la edición física—, uno se pregunta si no resultará contraproducente hacer un disco tan centrado en personajes y situaciones españolas. “Bueno, no creo que tengan problemas para entenderlo, en México son tan conocidos como aquí. La verdad es que no tengo nada personal contra ellos, les tocó como símbolos de una época. Pero es curioso que Bosé o cantautores más izquierdosos, como Sabina, gustan mucho a la gente de derecha. Ese tipo de personajes un poco canallas, esa farándula... A la derecha le gusta que esa gente sea izquierdosa”.

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