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El regreso de la dama

La artista sueca Neneh Cherry publica su primer disco en 18 años

Hoy se anuncia su presencia en el festival Sónar

La cantante sueca Neneh Cherry. Ampliar foto
La cantante sueca Neneh Cherry.

Está contenta Neneh Cherry, como si tener un agitado día de promoción en Londres, que incluye esta charla por teléfono, fuera el mejor de los planes. “Hace tiempo que no lo hacía, y la verdad es que lo estoy pasando bien. Y además hace un día estupendo. Cuando llegué a la ciudad, no paraba de llover y parecía el día del juicio final. Pero de repente se abrió el cielo y salió el sol. Y todo parece mejor”, dice esta mujer de 49 años que presenta Blank project,su primer disco en 18 años. Es uno de los álbumes más vigorizantes de un principio de año bastante gris. La combinación de la voz de Cherry y la dirección musical del londinense Kieran Hebden, (alias Four Tet), uno de los más reputados productores de electrónica del momento, ha funcionado mejor que la mayoría de los experimentos de este tipo.

Quizás porque no se trata de la recuperación de una estrella venida a menos, sino del disco de una artista que nunca ha dejado de pertenecer al presente a pesar de haber pasado casi dos décadas sin grabar. “Creo que lo que pasa es que mucha gente no se da cuenta de que cuando empecé solo tenía 16 años. E hice un montón de cosas: primero en un grupo; después empecé en solitario. Grabé dos discos y tuve mucho más éxito de lo esperado. Y tuve tres hijos”.

Este resumen se antoja corto. Para empezar porque considera Cherry su comienzo el momento en que se convirtió en la vocalista del grupo de pospunk londinense Rip Pig & Panic, en 1980. Pero eso es hurtar que desde su mismo nacimiento en Estocolmo ha sido parte de la historia de la música. Su madre, Moki Karlsson, era una artista plástica sueca. Su padre, Ahmadu Jah, hijo de un jefe tribal de Sierra Leona, estaba más interesado en tocar la batería que en sus estudios de ingeniería en Estocolmo. En los sesenta se separan y su madre se casa con Don Cherry, un renombrado trompetista estadounidense de jazz, fundamental en la trayectoria de su hijastra, Neneh. “Crecí en un ambiente creativo que es difícil de explicar. Toda mi vida he estado rodeada de gente que hacía cosas de forma colectiva, y es así como entiendo la música y la vida”.

Era más difícil de entender a mediados de los noventa, cuando renunció a una carrera estándar de diva. Tras una trayectoria ascendente, el éxito mundial de Seven seconds, su canción a dúo con el senegalés Youssou N’dour, parecía abocarle a convertirse en la Whitney Houston de la Generación X. Y con esa intención la mandaron a Estados Unidos, la gota que colmó su paciencia. “Me cansé del mundo del pop. La industria americana lo compartimentaba todo, y eso es exactamente lo contrario a lo que soy yo. Ellos lo veían todo como segmentos: ya sabes: ‘Música para mujeres blancas de 30’, o lo que sea. La compañía sabía dónde meterme y yo me planteé si esa persona de la que hablaban era realmente yo. Decidí bajarme de esa industria, dedicarme a mi familia y seguir haciendo música, pero lejos del centro del escenario. Hice canciones con Groove Armada y con Gorillaz, siempre en segundo plano”.

‘Blank project’ está grabado con el músico electrónico londinense Four Tet

Su regreso, gradual, comenzó en 2006, con su vuelta a su ciudad natal. Al parecer es aficionada a cambiar de residencia. De hecho, durante un tiempo vivió en Málaga. En Estocolmo montó CirKus con su marido y su hija Tyson, una de las pocas personas que puede decir que aparecieron en el programa británico de televisión Top of The Pops antes de nacer. En 1988, Neneh Cherry interpretó allí Buffalo stance, embarazada de siete meses, lo que fue un pequeño escándalo. “Después de CirKus, hace tres o cuatro años tuve la sensación de que era ahora o nunca. Empezó de una forma muy natural, me limité a sentarme en mi cama a escribir con mi viejo Casio. Sentí que tenía cosas que decir, sin importarme mucho la forma”.

Coincidió este despertar creativo con la muerte de su madre, en 2009. Cuenta Cherry que su marido la vio “tan dispuesta como lenta”, y la empujó a hacer algo más. Algo que no pudiera posponer. La puso en contacto con el trío sueco de free jazz The Thing, y juntos grabaron The Cherry thing,un glorioso disco de versiones. “Fue como si se abriera el cielo. Me divertí tanto, fue tan conmovedor sentir que era capaz de disfrutar... Cuando terminó el proyecto ya había empezado en serio con mi propio material, y entonces conocí a Kieran y ya todo se aceleró”. Kieran —es decir, Four Tet— había hecho una magnífica remezcla de una de las canciones de The Cherry thing. En concreto de Dream baby dream, de los neoyorquinos Suicide. “Lo conocí en Noruega en un pequeño festival. Y nos pusimos a hablar. Y fue tan natural, nos caímos tan bien, que inmediatamente hablamos de trabajar juntos. Fue todo muy rápido. El disco lo grabamos en cinco días. Y aquí estoy”, dice.

Toma aire después de contar su historia. Hoy se anuncia su participación en el festival Sónar de Barcelona. “Tocar en directo, eso sí que apetece”, ríe. “Y grabar, más. Ahora me vais a llamar pesada”.

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