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La nueva ‘Posesión infernal’ nació en Uruguay

Fede Álvarez dirige la versión del clásico de Sam Raimi

Fede Álvarez, durante el rodaje de 'Posesión infernal' con la actriz Elizabeth Blackmore.
Fede Álvarez, durante el rodaje de 'Posesión infernal' con la actriz Elizabeth Blackmore.

“Yo tenía 12 años [estamos en 1990] e iba con mi mejor amigo buscando qué ver en Montevideo que nos diera más miedo. Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street no nos habían asustado lo suficiente. Así que fuimos al videoclub y le pedimos la película que más nos aterrara. El tipo se resistía a dárnosla, pero le alquilábamos unas cinco películas a la semana, con lo que al final cogió Posesión infernal (Evil dead) y nos la alquiló diciendo creo que casi la misma frase que se leía en la carátula: ‘La experiencia más terrorífica que vayas a vivir’. Esa noche esperamos a que se fueran mis padres, la pusimos... y fue la experiencia más terrorífica de mi vida”. Así recuerda Fede Álvarez (Montevideo, 1978) la primera vez que vio Posesión infernal.

El asunto tiene su miga, porque Álvarez es el director de la nueva versión del clásico de Sam Raimi, que se estrena este viernes en Estados Unidos y España. Y hasta allí ha llegado con un corto, Ataque de pánico, de cinco minutos, rodado con 223 euros, en el que se ve cómo Montevideo es destruido por unos gigantescos robots, y que Álvarez colgó en YouTube el 3 de noviembre de 2009. Su éxito fue instantáneo: el día 18 de ese mismo mes Álvarez ya había firmado con la productora de Sam Raimi para hacer un filme de ciencia ficción. Hoy supera las 7.112.000 visitas. “Siempre quise hacer películas. Pero Uruguay no tenía industria cinematográfica en los noventa —ahora al menos se hacen algunas películas—. Yo rodaba cortos por placer \[era publicista\], y por placer y por pasarlo bien con los amigos destruí Montevideo. Nunca, nunca lo hice por plantearme una carrera. En Uruguay eso era impensable”.

Cuando se cayó ese proyecto de ciencia ficción, Sam Raimi confiaba lo suficiente en el uruguayo como para encargarle el remake de su obra magna. “No querían un director encasillado. Un productor-director que sabe deseará siempre a su lado a un contador de historias... y además ya habían visto otro de mis cortos, El cojonudo, que era de terror”. La nueva Posesión infernal está coescrita por Álvarez y Rodolfo Sayagués, el coguionista de sus cortos, y no recuerda poco a la original: “Muchas de las películas de terror funcionan en un contexto de una época. Cuando se rehace debes pensar en que la audiencia ha cambiado, el contexto cultural es diferente”. Curiosamente, los derechos de Posesión infernal no pertenecían a ningún estudio, sino que estaban en manos de sus auténticos creadores: el productor Rob Tapert, el director Sam Raimi y el protagonista, Bruce Campbell. “Ellos aman su película, pero dejaron todas las decisiones en mis manos. Y entendían que había que empezar casi de cero. Todos conocemos las leyendas de Hollywood como deglutidor de cineastas; sin embargo, yo no lo he sufrido, y creo que los tiempos están cambiando, porque cada vez menos actores llevan al público al cine y los directores ganan poder. Por ejemplo yo he quitado el humor de la original porque quería reproducir mi experiencia a los 12 años. Y nadie me rechistó”. Otras de sus decisiones a contracorriente fue la contratación del español Roque Baños para componer la banda sonora. “Soy gran fan de Alex de la Iglesia y ahí le descubrí”.

Su Posesión infernal es mucho más gore que la original. “La audiencia ya ha visto muchas cosas. Pero uno piensa en El perro andaluz y su corte de ojo es más gráfico que cualquier toma de mi película. A mí me atraen clásicos como El exorcista, que crean el terror por contraste. Como El exorcista, la primera mitad de esta Posesión infernal es un drama al uso, y después entra lo sobrenatural”. Ese público que sabe es una de las dos razones por las que en el filme no hay ni un efecto digital: todo está recreado en el plató, de forma tradicional, con unos 10 millones de euros. “Cuando uno quiere tensar a la gente es mejor mostrar cosas reales. La otra razón es que me gustan que las películas vivan en el tiempo. Los efectos digitales son la última tecnología en el momento que ruedas, en cinco años se ven ya antiguos”.

En recuerdo a los viejos tiempos — “cuando nos quedábamos a ver los títulos de crédito”—, Álvarez esconde un guiño al final del filme. “Para los fans”.

¿Qué asusta al cineasta? “Todo lo que ves en la película. Rodo y yo pusimos en papel todo lo que nos aterra, lo que nos marcó de películas, novelas y experiencias personales”. Ahora Álvarez y Sayagués están escribiendo la segunda parte, aunque no sabe si la dirigirá. “Sam también quiere resucitar el mundo de la que fue su tercera parte, El ejército de las tinieblas. Lo mismo ambos guiones se fusionan”. Hay que ver lo lejos que se llega destruyendo Montevideo.