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Una deuda y una inspiración

Los autores latinoamericanos de los años sesenta dieron luces sobre la realidad de su continente. Y dieron valor a lo corriente

Junto con multitud de lectores durante los años sesenta, estoy en deuda con la llamada generación del boom por sacarme, a mí y a muchos de mis conciudadanos, de nuestra gran ignorancia acerca de los triunfos y padecimientos que han marcado la historia de Sudamérica desde la época del descubrimiento.

Los escritores del boom eran grandes narradores y artistas de lo ficticio, y las historias que contaron a través de su ficción no solo iluminaron y ampliaron nuestro sentido de la realidad sino que también fueron una inspiración para nosotros. Desgraciadamente, es cierto que la mayoría de los escritores de no ficción – biógrafos, historiadores y periodistas — centran su atención en los personajes públicos famosos (dirigentes políticos, celebridades del espectáculo, empresarios y banqueros poderosos); mientras que los escritores de ficción de la época del boom, y sus descendientes, nos han ofrecido historias de la vida “corriente” que han desarrollado nuestra concepción inicial de lo que realmente es corriente. Esto no se debe a que esos escritores imaginasen a esas personas “corrientes” en circunstancias extraordinarias, sino a que los escritores poseían un conocimiento tan profundo de esas personas cuyo entorno compartían que nosotros, los extraños, los lectores de todo el mundo, hemos sido capaces de identificarnos con esas personas lejanas y aceptarlas como nuestras vecinas literarias.

* Gay Talese (Ocean City, 1932), es periodista y autor de Retratos y encuentros y Honraras a tu padre (ambos en Alfaguara).

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