Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La Semana Santa barroca de Valladolid, también sobre las tablas

'El año santo en Madrid', un auto sacramental de Calderón de la Barca, se representa en el Teatro Zorrilla de la capital castellana

Los personajes que representan alegóricamente al Albedrío, la Envidia y la Pereza
Los personajes que representan alegóricamente al Albedrío, la Envidia y la Pereza

Las sobrecogedoras procesiones que marchan por las calles de Valladolid en Semana Santa tienen competidor –o complemento- dentro del edificio que albergo el Teatro Zorrilla. Frente a las exquisitas tallas renacentistas y barrocas de Juan de Juni o Gregorio Fernández que se pueden ver desfilar durante la Pascua, la representación del auto sacramental en verso El año santo en Madrid de Calderón de la Barca, del que se harán cuatro funciones el 7 y 8 de abril, añade fervor artístico a la gran festividad de la capital castellanoleonesa.

Concebido en 1652 para conmemorar el jubileo que se celebraba aquel año en Madrid, el texto remite “al sacramento de la eucaristía y la redención del hombre”, según explica Nuria Alkorta, la directora de la compañía delabarca, que ha adaptado y dirige la función. Aunque el tema no alude directamente a la Semana Santa, sí mantiene una relación: “Hay una cierta coherencia, porque es teatro sacro y hay un elemento temático fundamental, que es el Cristo en la pasión”, apunta Alkorta. Explicado así, el tema se presenta grave. Pero nada más lejos de la realidad: “La vistosidad y espectacularidad de la obra radica en que se trata lo mismo que lo que se trata en los pasos, pero con un aspecto lúdico: hay muchos bailes, canciones… Es una obra muy divertida”.

El póster de la función
El póster de la función

Al tratarse de un auto sacramental, la función se condensa en un solo acto. Como herramienta fundamental para transmitir la historia, Calderón hizo uso de la alegoría. “Es una pieza que tiene que ser entendida a dos luces”, señala Alkorta. “Además del significado argumental, tiene un significado profundo”. En el corazón de la trama, un hombre y su albedrío “concebidos como un único ser” visitan un Madrid del que se describen las calles y las costumbres del siglo XVII, cuando la ciudad era para las gentes de provincias “algo así como la capital del mundo”. Allí, el protagonista se relaciona con siete personajes que se corresponden con los pecados capitales. “Al hacerse amigo de ellos se aleja de una dama, que es la Gracia, para irse con otra que es la Lascivia”, explica la directora.

¿Moraleja? Algo así hay detrás: “Los escritos de Calderón tienen un carácter pedagógico. En este caso se habla de la lucha de uno mismo sobre qué decisión tomar, si pensar en sí mismo o ser más generoso para con Dios y los hombres”. La conjunción de personajes y escenario, dice Alkorta, también juega un papel fundamental a la hora de apreciar el espectáculo. “Representan fuerzas y pasiones que están dentro de las personas”, explica. Así, frente a los monólogos del teatro realista –como el ser o no ser de Hamlet-, “el teatro alegórico expresa esa lucha interna a través de los diferentes personajes”.

Lenguaje, música, vestuario… todo aparece en El año santo en Madrid tal y como fue en el siglo de Oro español. “Aunque hacen falta cinco minutos de adaptación, el lenguaje es muy comprensible, se entiende perfectamente”, asegura Alkorta. Las canciones, aunque no son las originales del auto, sí son músicas barrocas. “Se toca el órgano, el violín barroco, la viola, la vihuela, la percusión, flautas… además de las voces de los actores, que cantan estupendamente”.

El espectáculo, que ya se representó el año pasado en Madrid -primero en un evento por invitación en la iglesia de los Jerónimos, y en agosto en los Teatros del Canal comisionado por la Jornada Mundial de la Juventud en el contexto de la visita papal-, tiene intención de continuar viajando, según asegura Alkorta. Su compañía, delabarca, tiene además otros proyectos en mente, todos ellos en torno a la obra de Calderón percibida no solo en su entidad, sino también a través de sus convergencias con otros autores, “bien en el tiempo o en el tema”. “Estamos preparando nuevas obras de otro formato”, señala Alkorta, “como una comedia palaciega o un compendio de textos de Calderón que hablan sobre el tema de la mujer”. Y es que el clásico dramaturgo, dice, da para rato. “Calderón tuvo la fortuna de poder desarrollar su actividad durante una extensa vida, y por eso pudo probar sus temas en diferentes géneros dramáticos, todos ellos llenos de una gran profundidad conceptual”.