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Tel Aviv destino “gay friendly”

La capital financiera de Israel parece vivir de espaldas al conflicto que trae de cabeza al planeta

Según una reciente encuesta, la ciudad israelí se lleva la palma como mejor destino para homosexuales. Casi al mismo tiempo, la estrella de Hollywood Claire Danes afirmó que es “la ciudad más intensa del mundo”, donde se ven las fiestas más calientes. Tentaciones viajó a Israel para comprobarlo.

Lamentamos decepcionar a los lectores que busquen otro artículo más sobre el inacabable conflicto árabe-israelí, pero en esta crónica vamos a tratar de un tema mucho menos explotado y, sin duda, más divertido: las noches interminables de Tel-Aviv. Advertidos quedan: los que busquen dramas, que pasen a la sección Internacional de este diario. Los que se queden, que oigan a la bella Claire Danes.

Claire Claire Danes afirmó que es “la ciudad más intensa del mundo”.

 

 

Los israelíes cuentan que Tel-Aviv es conocida como “The bubble" (o la burbuja). Y es que la capital financiera de Israel parece vivir de espaldas al conflicto que trae de cabeza al planeta entero. Una ciudad que ha llegado puntera en una selección internacional de ciudades “gay friendly. Y es que aquí lo que parece importar es la playa, el hedonismo e intentar hacer mucho dinero lo más rápido posible en esta Meca de la alta tecnología, cuna de innumerables “start ups” punteras. Una ciudad, no lo olvidemos, mediterránea y cosmopolita a más no poder.

Vamos a iniciar nuestro recorrido aclarando dos cosas. Tel-Aviv es una ciudad alargada, que va de norte a sur, como puede apreciarse en este mapa. Podríamos decir que las zonas de marcha que pueden interesar al visitante que solo cuenta con 48 horas están delimitadas al sur por el magnífico barrio de Neve Zedek, posiblemente el único lugar que aún mantiene algo de auténtico sabor oriental, y el puerto al norte, conocido en hebreo como Namal. La otra cosa importante es comprender que en Israel el equivalente de nuestro sábado a la noche es el jueves, dado que el viernes los judíos celebran shabat, un momento que se suele dedicar a la familia…aunque pasada la medianoche los jóvenes israelíes salen a hacer la fiesta sin dudarlo.

Pero dado que aquí no se trata de hacer una guía exhaustiva, sino una crónica signada por lo arbitrario, vamos a seleccionar un par de lugares entre los que brilla con luz propia el Nánuchka. Este bar georgiano (de la Georgia del Cáucaso; no la americana) es una auténtica institución de la noche israelí, donde uno puede cenar, beber copas hasta la madrugada o bailar en la barra. Un sitio ideal para gente de 30 para arriba con ganas de hacer amigos, hablar con israelíes de carne y hueso, ligar o beber copas sin que un DJ te martille el cerebro.

El Nánuchka se encuentra en la Calle Lilienblum, llena de bares con encanto como el Shesek, lugares de comida al paso y clubes gay a tiro de piedra del Boulevard Rothschild, avenida imprescindible tanto de día como de noche donde hasta puede uno encontrarse con La Champa un bar catalán especializado en cavas, regentado por dos tipos que se enamoraron de la ciudad y decidieron quedarse. Así, por las buenas.

Pero volviendo a los noctámbulos, en Rothschild encontrarán el Breakfast Club o diversos antros nocturnos en los que, afortunadamente, no rigen los estrictos criterios de selección habituales en Europa. Aquí, cada uno va como quiere, y lo raro es ver gente formal o muy arreglada. Salvo en ciertos sitios muy especiales como el Messa.

Este lugar, oculto en los bajos de un rascacielos de oficinas y al que no es fácil llegar sin amigos israelíes o un taxi, es un sofisticado restaurante d’auteur unido a un bar que bien podría calificarse de “lujoso” en este país poco dado a las fantasías. Si uno dispone del presupuesto suficiente, aquí podrá cruzarse con la súper modelo israelí Bar Refaeli o con los futbolistas estrella del Maccavi. Ah…y una aclaración importante: en casi todos estos espacios fuman hasta las paredes, a pesar de que (en teoría) el humo está prohibido en los sitios públicos de Israel. Enemigos de las volutas, estáis avisados.

Vamos terminando el recorrido en el puerto de Tel-Aviv. Aquí durante el día es un paraíso del shopping, y por la noche uno puede ir de marcha a varios clubes dispersos por esta zona industrial, repleta de hangares reconvertidos en bares de sushi o discotecas pensadas para un público joven y adolescente. Arbitrariamente elegimos el Galina como referencia: una discoteca con noches temáticas en las que el visitante puede encontrar a cientos de afroamericanos vestidos como 50 Cent acompañados de rusas y ucranianas de quitar el hipo. De hecho, cabe aclarar que la noche israelí está casi íntegramente controlada por los ex camaradas soviéticos, que en Israel llegan a ser más del 10 % de la población. Y un consejo de amigo: poca broma con los Igor y los Boris que cuidan la puerta de las discos.

Y tras la fiesta, como es posible que uno tenga hambre, nos acercamos hasta La Brasserie en la Plaza Rabin, el sitio donde un extremista judío asesinó al legendario primer ministro en 1995. La foto que puede verse aquí fue tomada por el cronista (como todas las fotos que ilustran este reportaje) a las 4 de la mañana, lo que da una idea del porqué del término “noches interminables”. De hecho, algo especial de Tel-Aviv es que no es raro encontrar lugares, como La Brasserie, donde es posible cenar caliente, sentado en una mesa y con una buena botella de vino a cualquier hora del día o de la noche. Un buen hábito que en Europa se pierde cada vez más. Y ahora, a partir de estos datos, que cada uno vaya a descubrir “su” plan en Tel-Aviv, la ciudad de las noches interminables.