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Verónica Echegui: “Los miedos crecen con el desconocimiento”

La actriz protagoniza ‘Katmandú, un espejo en el cielo’, último filme de Bollain, rodada en Nepal y que se estrena hoy

La actriz Verónica Echegui durante la entrevista en el Matadero de Madrid Ampliar foto
La actriz Verónica Echegui durante la entrevista en el Matadero de Madrid

Verónica Echegui acumulaba más de un miedo antes de viajar a Nepal para rodar la última película de Iciar Bollain, Katmandú, un espejo en el cielo, que se estrena hoy y que está inspirada en la experiencia real de Victoria Surbin, conocida como Vicky Sherpa, una maestra catalana que ha promovido en Nepal un proyecto educativo integral. Echegui temía no conectar bien con los niños nepalíes a los que debía de impartir clase de una manera totalmente real en la escuelita y también no responder a la intensidad y profundidad de la maestra que interpreta. “La razón de todo ello está en un lugar muy profundo del personaje y yo debía de encontrarlo”, explica la actriz madrileña de 28 años, que ha dejado las cómodas sandalias de Nepal y se ha subido a unos altísimos tacones para la sesión fotográfica, realizada en la Cineteca del Matadero de Madrid. “Todas las escenas tenían un montón de cosas a las que enfrentarme y antes de partir hacia Nepal se me hacían un mundo, no sabía cómo iba a reaccionar allí”, añade Echegui, ya tranquila, al comprobar que todas las complejidades que ella temía eran mucho más llevaderas. “Los miedos crecen con el desconocimiento”.

No fue fácil para nadie la estancia en Nepal. Tampoco para Echegui, la única actriz española en el reparto

No fue fácil para nadie la estancia en Nepal. Tampoco para Echegui, la única actriz española en el reparto. Fueron tres meses muy duros los que pasó allí. “El clima y el lugar es muy hostil. La gente tiene una imagen muy idílica de Nepal ,de toda su espiritualidad. Hay cosas muy buenas, por supuesto, pero también existe un lado salvaje muy duro”, reconoce la actriz, que estuvo enferma varios días con infecciones, gripes y fiebre, de las que tardó un mes en recuperarse desde su vuelta a España. Todo eso lo ha olvidado porque, asegura, las dificultades le hacen aprender un montón –“lloro un rato y luego ya me pongo a trabajar”- e incluso le ha reafirmado en cuanto a las prioridades de la vida, a las cosas que realmente le importan. ¿Y qué es lo que le importa? “No traicionarme a mi misma, hacer equipo con la gente, expresar y hablar sobre lo que te pasa”.

Aunque inspirada en Vicky Sherpa, Iciar Bollain le advirtió a Echegui que no estaban ante una biografía de la maestra catalana y que, por consiguiente, debía de olvidarse de imitarla. Aún así, la actriz conoció bien a Sherpa, quien le ayudó mucho a construir el personaje. “La historia de la película es diferente a la de la propia Vicky, pero aprendí mucho de ella. Es una mujer muy luchadora, idealista e inconformista, con una energía apabullante. Tiene algo de infantil pero luego es muy analítica y organizada. Me quedó muy claro al conocerla lo importante que es el amor y cómo transmitir a los niños la importancia del respeto. Ella me aconsejó que confiara en mí y de que tuviera en cuenta que esta película iba a servir también para algo importante. Si conseguimos que gracias a Katmandú, la gente conozca mejor la situación de estos niños y sus necesidades, algo hemos logrado”.

Si conseguimos que gracias a 'Katmandú', la gente conozca mejor la situación de estos niños y sus necesidades, algo hemos logrado

Verónica Echegui

No duda un segundo en asegurar que ha sido Katmandú, un espejo en el cielo la película que más le ha cambiado, junto con El patio de mi cárcel, la ópera prima de Belén Macías. Atrás ha quedado el papel que le dio fama, el de la Juani, una heroína de extrarradio sexy y deslenguada con tanga y móvil, en la película que realizó a las órdenes de Bigas Luna hace ya siete años. “La experiencia fue muy chocante para mí pero creo que fue una suerte tremenda encontrarme con Bigas. Igual existía el peligro de que ese personaje tan potente me encasillara, pero no tengo la sensación de que eso haya pasado. Siempre pensé que eso dependía exclusivamente de mí, de los papeles que fuera eligiendo luego”. De momento, Echegui ha decidido fiarse solo de su instinto, tras haber hecho algún trabajo no del todo convencida. “Luego lo he pagado. Ahora solo hago lo que me pide el corazón”.