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Los mayores robos de arte en España

El hurto del Códice Calixtino de la Catedral de Santiago no es el único ataque al patrimonio artístico en territorio nacional. Aquí exponemos algunos de los más sonados de las últimas décadas

Según el consejo de Patrimonio Histórico, cada año se producen entre 200 y 250 robos de objetos de Patrimonio Artístico Nacional en nuestro país. A pesar de las investigaciones que llevan a cabo la Policía Nacional y Local o el Grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil- especializado en este tipo de delitos- sólo se recupera un 15% de las piezas robadas. La mayoría de las sustracciones se produce en domicilios particulares, y aproximadamente un 30% ocurre en iglesias, sobre todo del medio rural. Estos son algunos casos más destacados de esta práctica habitual.

Camión de Getafe cargado con obras de de Botero, Miró, Tàpies...

 

En diciembre de 2010, tres encapuchados robaron un camión en un polígono de Getafe que tenía las llaves puestas. Tuvieron, eso sí, que forzar la puerta del local, pero, después, se encontraron con todo listo para la acción. El furgón acaba de llegar de Alemania cargado con obras de- entre otros- Botero, Chillida, Saura o Tàpies. La Policía intuyó que era un encargo debido a la rapidez con que cometieron el acto.

La campana de Quart (Gerona)

Uno de los robos de mayor envergadura que ha ocurrido en España no nos lleva a ningún museo ni a obras de gran calado, sino a la Ermita de Sant Martí de Castellart, en Quart (Gerona), de la que sustrajeron una campana que pesaba 100 kilos. El alcalde pidió ayuda a los vecinos que pudieran haber oído algo y se sorprendió de cómo podían haberla robado. En esa misma ermita, del siglo XVIII, ya habían entrado para llevarse el cableado y una pila bautismal. El robo se produjo en marzo de 2010 y al poco tiempo descubrieron al ladrón, que alegó habérsela encontrado.

Mapa de la Biblioteca Nacional

Otro de los casos más controvertidos fue el robo, en agosto de 2007, de dos mapamundis grabados e ilustrados en la Sala Cervantes de la Biblioteca Nacional (BNE), sólo disponible para investigadores. Estos dos "cuadernillos" formaban parte de sendos ejemplares de la obra Ptolomeo Cosmografía, en una edición incunable de 1482. Además, el robo supuso el cese de Rosa Regás, directora de la BNE en ese momento.

Domicilio de Esther Koplowitz

 

En 2001, dos personas encapuchadas y con ayuda del portero- según desveló la investigación policial- se introdujeron en la casa de la multimillonaria empresaria Esther Koplowitz y se llevaron 19 obras de gran valor, entre las que destacaba El columpio, de Goya, tasada en 12 millones de euros. En este caso, los ladrones fueron sorprendidos poco tiempo después, y no tuvieron que sentarse en el banquillo porque negociaron la pena de un año de cárcel con el fiscal y los abogados de la empresaria.

Santos en Pals (Girona)

En mayo de 2010, al volver de una salida con niños que iban a tomar la comunión, el cura de la iglesia de Pals (Baix Empordá, Gerona) se dio cuenta de que faltaba el San Pedro de la cruz principal del templo. Alguien había sustraído esta escultura barroca de madera de nogal arrancándola de los clavos que la sujetaban. La figura medía casi un metro y era del siglo XVII.

Encuentro de Cristo con los discípulos de Emaús, de El Greco

Erik el Belga, uno de los ladrones más prolíficos del siglo XX, fue acusado en 1981 de robar el cuadro Encuentro de Cristo con los discípulos de Emaús de El Greco, en el asalto al Museu Balaguer. La obra, valorada en 24 millones, fue recuperada en 1987, después de pasar 18 meses en un depósito de la Policía británica.

A pesar de que las mayores pinacotecas y los individuos que acumulan grandes fortunas en arte dedican una gran cantidad de dinero en la protección de este valioso material, lo que queda claro es que el arte de robar no tiene fin.