Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La protesta contra el Diccionario Biográfico llega a las puertas de la Real Academia de Historia

Unos 80 manifestantes de la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo se reunen ante la sede de la institución para criticar la biografía de Franco y pedir que la obra sea retirada

El lugar es el mismo, pero el contexto y la atmósfera no podrían ser más diferentes. Hace una semana la Real Academia de Historia (RAH) presentaba en su sede y entre halagos el Diccionario Biográfico Español. En siete días a la alegría le ha dado tiempo a transformarse en rabia y los aplausos se han convertido en los abucheos con los que unos 80 miembros de la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo han expresado esta tarde, ante las puertas de la institución, su protesta en contra de la obra.

La razón principal de este giro copernicano se halla en la hagiográfica biografía de Francisco Franco contenida en el Diccionario y que se refiere a él como "jefe de Estado" y "militar de incomparable valor", sin definirlo nunca como "dictador". Por esto, y por otras biografías poco rigurosas, la Plataforma exige que se retiren los primeros 25 tomos del Diccionario, ya editados, y que se suspenda la publicación de los otros 25. Y no solo.

"También queremos que el director de la RAH, Gonzalo Anes, dimita y que el Gobierno explique por qué no ha habido control sobre la obra por su parte", explicaba Julian Rebollo, uno de los miembros de la Plataforma. Los manifestantes lamentaban sobre todo el hecho de que la monumental obra de 43.000 perfiles de personalidades relevantes de la historia de España recibió 6,4 millones de euros de financiación pública por parte de los Ministerios de Educación e Industria.

"Fuera los fascistas de la Academia", coreaban los integrantes de la Plataforma. "Historia real ya", se podía leer en algunas pancartas que llevaban los manifestantes y que tomaban prestado el eslogan parecido que ha acompañado hasta ahora las protestas de los jóvenes indignados por toda España. Aunque respecto a los acampados había una diferencia: no hacían falta asambleas. El consenso en contra del Diccionario estaba clarísimo.