Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El peregrinaje espiritual de Martin Sheen y Emilio Estevez

Padre e hijo estrenan 'The way', un drama sobre el Camino de Santiago

Emilio Estevez mira a su padre y sonríe. A su lado, sentado en el mismo sofá, Martin Sheen habla y habla. Ríe, se divierte y gesticula. Hasta que su hijo le cuchichea al oído: "Papá, llevamos diez minutos de entrevista y aún estamos en la primera pregunta". Sheen pide perdón con cara compungida, y Estevez se encoge de hombros: a estas alturas, ¿quién le puede llevar la contraria a su padre? El caso es que él mismo se metió en el embolado cuando decidió que su nueva película como director, The way (que se estrena el viernes 19 en España), estuviera protagonizada por Sheen. Por otro lado es lógico, porque en el inicio del proyecto estuvo el corazón del hombre que protagonizó Apocalypse now. "España siempre ha tirado de mí. Vine por primera vez en 1969, cuando con Emilio y su hermano Ramón visitamos la casa natal de mi padre en Galicia: me enamoré de la cultura y de la gente. Dormimos en la misma cama en la que él había nacido... por cierto, un 2 de julio de 1888, el mismo día que EE UU declaró la guerra a España. Mi padre se fue de aquí a los 16 años pero constantemente glorificaba lo que había dejado atrás. Y entre estos mitos estaba el Camino de Santiago".

En el Estados Unidos de los cincuenta y sesenta, la juventud de Martin Sheen, nadie conocía esta tradición. "En los ochenta llegó su renacer en Europa, aunque seguía siendo desconocido en mi país. Yo empecé a documentarme lleyendo revistas. Y llegamos a 2003, cuando toda la familia nos vamos a celebrar el centenario del nacimiento de mi madre en su país natal, Irlanda, aunque ella murió en 1951. Yo propuse a todos que vinieran a España para explorar el Camino, y nadie aceptó excepto Mark Clark, que tiene un pequeño papel en la película. Bueno, mi nieto Taylor, el hijo de Emilio, no tenía elección porque en ese momento trabajaba para mí... y porque era el único que hablaba español. No teníamos mucho tiempo, porque yo debía volver a Los Ángeles a filmar la cuarta temporada de El ala oeste, e hicimos lo que cualquier americano de pro: alquilar un coche. Visitamos las sedes principales de Burgos a Santiago. Y en la primera parada, el primer milagro: Taylor conoció en Burgos a la que ahora es su esposa. Fue una extraordinaria experiencia y empecé a decirle a Emilio, que entonces estaba preparando Bobby, que debíamos rodar un filme". Emilio sonríe y apunta más brevemente: "Quise contar El mago de Oz a mi manera y en vez de un sendero empedrado de oro tenemos el Camino de Santiago".

Sheen, que acaba de firmar para encarnar al tío Ben en el nuevo Spiderman, y Estevez estaban obsesionados con que todo sonara real: "Estuvimos cinco veces en el Camino para aclarar todo. Necesitábamos que la morcilla de Burgos se comiera en Burgos, o que en León no se escuchara flamenco. No queríamos caer en los errores de Vicky Cristina Barcelona. Sé que la historia de los gitanos en Burgos chirría un poco, pero bueno, esto es un cuento y lo necesitábamos. Hablamos de un viaje que sabemos adónde llega, y solo debía construir con soltura el nudo". En el filme, Sheen es un oftalmólogo que recorre el Camino en homenaje a su hijo, y en el trayecto se encuentra gente muy distinta (encarnados por actores como James Nebitt o Deborah Kara Unger). "Sí, es la importancia de la comunidad [lo dice en español]. El Camino es una gran metáfora de la vida. Tú puedes hacerlo solo, pero necesitas a la comunidad que te rodea y encuentras. Es un viaje físico, y a la vez espiritual. Sabes dónde acaba tu cuerpo, en Muxía, pero no dónde finalizará tu alma. Todos somos iguales y humanos. Hasta que no entendemos esto, no nos completamos".

Entre los milagros del filme está el rodaje en Santiago. El filme se rodó en orden cronológico y geográfico, es decir, recorrieron de verdad el Camino. Así que arrancaron sin tener el permiso para entrar en la Catedral de Santiago. "Solo lo obtuvimos 48 horas antes, como un milagro", recuerda Sheen. "Uno de los grandes momentos de mi vida profesional ha sido entrar en la Catedral con una cámara detrás. Pudimos rodar dentro, y también en la oficina que sella los pasaportes de los peregrinos. Después descubrimos que fuimos la primera película de ficción que lo ha logrado, que hasta ahora solo se habían filmado documentales y piezas para televisión". El lado místico era muy importante para Estevez, que no quería caer en un filme eminentemente católico. "Mi padre es católico, yo no. Yo quería hablar del viaje espiritual; él, pararse en todas las iglesias [risas]. Por eso desde el guión luchamos por un equilibrio. Yo nunca tuve un parón en mi vida para coger la mochila e irme por ahí, así que esto ha sido lo más parecido. Cuando éramos críos, Martin nos llevaba a sus rodajes. Por ejemplo, me acuerdo de ir a la India". Martin le mira y sonríe. De golpe no es Martin Sheen, sino Ramón Antonio Gerard Estévez, nacido en Dayton (Ohio) en 1940, el hijo de un inmigrante español y orgulloso padre del director de su última película, The way.