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Avalancha consumista en la feria Art Basel

Éxito de público en la elitista convocatoria

Exagerando un poco, pero muy poco, la asistencia a la feria suiza Art Basel desde la primera hora de la mañana del martes -sólo por invitación, y a los más privilegiados para el first choice?parecía más las rebajas de Harrods que una convocatoria elitista. Pasillos atestados, galeristas en máxima concentración para atender a todos los posibles compradores y listas de espera sobre algunas obras con varias ofertas. La sesión de la tarde (todo esto previo a la apertura al público, el miércoles) congregó a otra multitud de invitados que daba la impresión de desbordarse en la explanada de entrada como en una manifestación o una procesión. ¿Hay tantos coleccionistas en el mundo? ¿Es el arte contemporáneo un nicho de inversión en tiempos de crisis? ¿Por qué un enano de la Blancanieves de Disney, monocromo, deformado y granuloso vale 750.000 euros?

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El enano de Blancanieves (en realidad, son cinco) es de Paul McCarthy , uno de los artistas más revulsivos y paralelamente más en alza en el arte contemporáneo. El martes por la mañana la serie completa ya estaba vendida por 2,4 millones de euros a un coleccionista europeo. Y antes, "sólo cinco minutos después de la primera apertura de puertas", según relata The Art Newspaper, una escultura de Picasso titulada Personaj (1960) se vendió por 12,2 millones de euros. La otra gran venta que se comentaba en los pasillos era la de Héroe Nº1, esa extraña esfinge monumental del chino Zhang Huan, una de las estrellas de la muestra Art Unlimited, comprada por el artista japonés Takashi Murakami por cerca de 1,5 millones de euros.

Las galerías más clásicas vuelven a ofrecer magníficos Picassos (hay obra del malagueño en 23 de ellas), muchos Warhol (su pop reluce en 28 stands), y se podría decir que están representados todos los artistas que aparecen en una buena enciclopedia del arte del siglo XX. Esos sí que son inversiones seguras. Están documentadas. Entre ellas algunas de las que alcanzan fácilmente récords en las subastas más importantes. Pero la primera planta, donde suelen distribuirse los más contemporáneos, también ha tenido mucha gente estos primeros días yendo de stand en stand a ver si daba con alguna pieza de sus artistas predilectos.

"Me recordó a las cajas de música que tenía mi abuela"

Helga de Alvear acude cada año como galerista y como coleccionista. El primer día ya había picado. Compró una gran escultura de Massimo Bartolini , un Homenaje a John Cage, que le ha costado unos 80.000 euros y dijo tener reservada otra pieza aun más relevante. Hay lista de espera. La estructura metálica que parece una especie de andamio, tiene en la base un mecanismo musical. "Me recordó a las cajas de música que tenía mi abuela", explica Alvear, que posee una importantísima colección de arte contemporáneo que ha empezado a mostrar en su nuevo museo abierto en Cáceres. Respecto al ambiente de rebajas de la feria, algo de lo que se quejaban los multimillonarios habituados a ser los happy few (pocos y felices), la galerista española explica que la inusual afluencia no se debe a que los precios hayan bajado con la crisis. "Un artista de renombre no puede bajar sus precios, aunque las galerías sí que pueden hacer descuentos". Ciertamente Art Basel, que continúa hasta el domingo 20, no se puede comparar a unos grandes almacenes. Entre otras cosas, porque por sus pasillos se paseaban tranquilamente estos días actores como Val Kilmer o Bianca Jagger. Y, principalmente, porque para comprar bien hay que saber de arte. Y eso no se contagia, se aprende. O se contrata un asesor.