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La mejora de la conexión Barcelona-Valencia penaliza a Rodalies en Tarragona

El viaje en tren desde la capital catalana se recorta en media hora a partir de mañana

Euromed de la línea Barcelona-Valencia.
Euromed de la línea Barcelona-Valencia.

El viaje en tren de Barcelona a Valencia se recorta en media hora a partir de mañana. Tras una inversión de 700 millones de euros, la puesta en marcha de la nueva variante de Vandellòs posibilita el acercamiento de dos ciudades de potente peso económico e influencia y, además, se desbloquea un tramo clave de lo que se conoce como el Corredor del Mediterráneo. Pero el recorte de tiempo que beneficiará el Euromed no será equivalente en las líneas de Rodalies, postergadas en la estrategia de Renfe y Adif. Salou y Cambrils incluso pierden su estación.

La finalización de la variante ferroviaria de Vandellòs y su puesta en marcha, este lunes, permite enterrar un tramo de más de 40 kilómetros de vía única en la franja Barcelona-Valencia, una conexión de fuerte intensidad de tráfico, tanto de pasajeros como de mercancías. La vieja línea discurría pegada a la costa y, a la altura de la central nuclear de Vandellòs, dibujaba un cuello de botella en forma de carril único para los dos sentidos, lo que impedía la fluidez del paso de trenes. Las demandas de un mejor servicio han sido reiteradas, abarcando no solo a viajeros del tren, sino también a potentes actores económicos como las industrias petroquímicas de Tarragona.

Las promesas de reforma de la infraestructura se han sucedido durante casi dos décadas. El nuevo trazado remedia el estrangulamiento ferroviario y posibilitará enlazar Barcelona con Valencia en Euromed en poco más de dos horas y media, un tijeretazo de unos 30 minutos en comparación con el anterior tiempo de trayecto. Pese a todo, el bocado horario es matizable. Cuando se estrenó el Euromed en el año 1997, el viaje entre Sants y la estación central de Valencia ya se hacía en menos de tres horas. Renfe le otorga una velocidad punta de hasta 220 kilómetros por hora al Euromed, pero el progresivo colapso de la línea y, sobre todo, de los túneles que canalizan los convoyes en la entrada y salida de Barcelona, fue ralentizando la conexión, en algunos casos hasta las 3 horas y 15 minutos para un enlace que no supera los 520 kilómetros. Mientras, el viaje en AVE entre Barcelona y Madrid (620 kilómetros) se logra en 2 horas 30 minutos, en su versión más directa, y el AVE Valencia-Madrid (391 kilómetros) tarda 1 hora y 41 minutos.

La Generalitat llama a un frente común

Asociaciones de usuarios del ferrocarril, como la plataforma por la Promoción del Transporte público o el colectivo Trens Dignes, reparten responsabilidades entre Renfe, Fomento, la Generalitat y algunos ayuntamientos. Señalan, básicamente, al alcalde de Salou, Pere Granados, por la pérdida de servicios de Rodalies que implicará la entrada en funcionamiento de la variante de Vandellòs. Mientras, el delegado de la Generalitat en Tarragona, Òscar Peris, admite que el territorio queda en una situación de “indefensión” pero centraliza las culpas en una sola dirección. Peris insta a hacer un frente común de los alcaldes para presionar “al máximo” a Renfe.

Más allá del tiempo de viaje, Adif y Renfe coinciden a la hora de destacar la mejora que supondrá la variante de Vandellòs para la fiabilidad de la conexión Barcelona-Valencia. La nueva infraestructura discurre sobre un tramo de vía nueva de 64 kilómetros y ha supuesto una inversión de 700 millones de euros.

Sin embargo, la mejora, largamente esperada, contrasta con el estancamiento que sufre en esa misma zona la red de Rodalies: la línea R16, entre Barcelona y las Terres de l’Ebre, languidece entre incidencias continuas. Tras la puesta en marcha de la variante, se tardará el mismo tiempo en cubrir el viaje Barcelona-Valencia con Euromed que en llegar de Tortosa a la estación de Sants a bordo de un tren de Rodalies. La distancia del primer trayecto dobla la del segundo.

La plataforma por la Promoción del Transporte Público lleva meses avisando de que la entrada en servicio de la variante comportará peajes para los trenes de cercanías y penalizará algunas estaciones. Al desviarse el tráfico de la costa hacia el interior, Salou pierde su estación —se queda solo con el apeadero de Port Aventura— y Cambrils cambia su estación del centro del municipio por otra de las afueras. Tarragona se queda sin ninguno de los 16 Euromed que paraban ahí a diario ya que, a partir de mañana, los Euromed se detendrán en la estación Camp de Tarragona. El alcalde Pau Ricomà (ERC) ha denunciado un “desbarajuste ferroviario” y ha criticado abiertamente al Departamento de Territorio de la Generalitat.

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