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La Zona de Bajas Emisiones arranca sin más transporte público

Barcelona estrena este jueves la restricción de la circulación de los coches más contaminantes

Un coche contaminante pasa por delante de un indicador de la ZBE en L'Hospitalet de Llobregat, la semana pasada. En vídeo, los cambios que estrena Madrid Central y la nueva zona de bajas emisiones en Barcelona.

Después de tres años de anuncios, trabajo técnico y trámites administrativos y políticos, Barcelona pone en marcha este jueves la Zona de Bajas Emisiones (ZBE): un área de 95 kilómetros cuadrados por la que no podrán circular los coches más contaminantes, los que no tienen etiqueta ambiental. De entrada, el veto afecta a 85.000 coches y 30.000 motos, lo que provocará un trasvase de usuarios al transporte público: 170.000 viajes más diarios según la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM). Una demanda extra que choca con la falta de refuerzos en la red metropolitana de transporte público e infraestructuras.

La ATM asegura que las mejoras realizadas en los últimos años (nuevas líneas de bus exprés interurbanos, las estaciones de la línea 9 y 10 del metro, y la prolongación de la línea de Sabadell de los Ferrocarriles de la Generalitat, que en hora punta está saturada) han preparado al transporte público para asumir los citados 170.000 desplazamientos más diarios.

Pero el grueso de las mejoras en la red anunciadas desde hace años están pendientes. No se han habilitado nuevos carriles bus en los accesos, ni aparcamientos en las estaciones de tren (los denominados park and ride en Reino Unido) y las líneas de tren que más viajeros llevan están saturadas en hora punta, lo que llevó al RACC a afirmar, hace unas semanas, que no se podrá absorber la demanda que genere la restricción de tráfico.

Incluso el concejal de Emergencia Climática del Ayuntamiento de Barcelona, Eloi Badia, admitía antes de Navidad en una entrevista en este diario que mientras la capital tiene una buena red de metro y autobuses, el “reto es el transporte interurbano”. Badia pidió a la Generalitat y al Gobierno español que asuman su parte: “La Generalitat ya ha comenzado a hablar de una mejora en Ferrocarriles y al Estado le tenemos que reclamar el plan de inversiones de Rodalies que se tiene que implementar, parece que se está comenzando a mover y a hablar. Concretar avances en Rodalies sería estratégico y clave”, manifestó.

En los últimos tiempos, y dentro de las múltiples jornadas y debates sobre la Zona de Bajas Emisiones, entidades y asociaciones cívicas han alertado de que poner en marcha una medida de tanta envergadura como el veto al coche sin tener listas las alternativas en infraestructuras y transporte público supone perder una oportunidad única de fomentar el cambio modal: del vehículo privado al transporte colectivo. La falta de alternativas metropolitanas viables, además, da alas a las críticas contra la restricción de coches contaminantes.

En los últimos años sí se han ampliado, con éxito, los autobuses metropolitanos exprés y se han comprado nuevos trenes. Pero los carriles de autobús metropolitanos prometidos para facilitar la circulación de los autobuses que entran a la ciudad no están listos (salvo la faraónica obra de la C-58 para los vehículos que vienen del Vallès o el carril de la Gran Via para los que entran por el Maresme, en este caso inacabado). Uno de los más necesarios sería el de la B-23, la entrada por la Diagonal, por la que a diario entran 600 buses.

Mejoras “a corto plazo”

En la lista de infraestructuras pendientes desde hace años figuran también el tramo central de la L9 o la unión de las dos redes de tranvías. En los dos casos, obras que permitirían cruzar la Gran Barcelona de punta a punta. Respecto a los park and ride, una de las principales dificultades es el espacio que requiere hacer aparcamientos junto a estaciones de ferrocarril.

Entre las mejoras anunciadas “a corto plazo” por la ATM figuran las compras de autobuses y trenes por parte de Transportes Metropolitanos de Barcelona, de trenes en la línea del Vallès de Ferrocarriles, y renovaciones e incorporaciones de buses metropolitanos y de la Generalitat.

Todo listo para la restricción de coches contaminantes

Decenas de señales informativas, una treintena de cámaras con la última tecnología para leer matrículas... y parte de las áreas de Movilidad, Emergencia Climática y la Guardia Urbana movilizadas.

Barcelona lo tiene todo listo para el estreno, este jueves, de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), la restricción de circulación de coches contaminantes en Barcelona, L’Hospitalet de Llobregat, Sant Adrià del Besòs y áreas de Esplugues y Cornellà de Llobregat. En total, 95 kilómetros cuadrados, la mayor ZBE del sur de Europa.

El veto al coche contaminante, que persigue reducir la contaminación y mejorar la calidad del aire, se aplicará los días laborables de 7 a 20 horas y durante el primer año solo afectará a coches y motos. Durante los tres primeros meses no habrá multas, solo avisos. En 2021 se incorporarán a la prohibición de circular sin etiqueta ambiental las furgonetas, camiones y autobuses.

Está por ver, con todo, qué impacto tiene la ZBE este 2 de enero, teniendo en cuenta que todavía hay familias que están de vacaciones de Navidad y que la actividad normal, con la ciudad a toda máquina y los colegios abiertos, no se retomará hasta el día 8 de enero.

La entrada en vigor de la ZBE coincide además, con las nuevas tarifas del transporte público (que premian a los usuarios más frecuentes de la red), y con la idea del gobierno de la alcaldesa Ada Colau de aumentar notablemente el precio del aparcamiento en la calle en el marco de los nuevos precios públicos.

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