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Festival Coñumor: humor feminista para deconstruirse

Rivas Vaciamadrid acoge la tercera edición del encuentro

De izquierda a derecha, Txell Cabanas, Esther Gimeno, Marta Sitjà, Bianca Kovacs, Asaari Bibang y Dianela Padrón, el miércoles.
De izquierda a derecha, Txell Cabanas, Esther Gimeno, Marta Sitjà, Bianca Kovacs, Asaari Bibang y Dianela Padrón, el miércoles.

Tanto tiempo de ausencia solo puede compensarse haciendo mucho en poco tiempo. Por eso, el festival de humor feminista Coñumor vuelve a la carga con una nueva edición (13 y 14 de diciembre en La Casa+Grande de Rivas Vaciamadrid), la tercera en apenas dos años. “Somos muchas humoristas, pero lo que pasa es que no se nos ve”, reivindican algunas de las que participarán en esta edición del festival durante una entrevista en la redacción de EL PAÍS. “Había una necesidad muy grande de hacer un festival de humor feminista porque, aunque cada una tengamos nuestros proyectos por separado, todo cobra más sentido cuando nos juntamos”, dice Marta Sitjà, organizadora del evento junto a Nuria Cano y María Garvía.

Aparte del humor, los espectáculos de estas seis cómicas (Esther Gimeno, Txell Cabanas, Bianca Kovacs, Asaari Bibang, Dianela Padrón y la propia Sitjà) tienen en común la deconstrucción. “Si no te deconstruyes a ti misma, si no rompes con los estereotipos de género y raciales, estás haciendo humor convencional, es decir, estás haciendo humor machista”, aclara Gimeno. “Y ese humor, el machista, es el normalizado hasta ahora, por eso nosotras le tenemos que poner al nuestro el apellido de feminista”, añade la cómica que participa en Coñumor con su espectáculo Como Puños.

Para Sitjà, “ese humor convencional se ha reído siempre de los oprimidos, porque parece más fácil reírse de los de abajo”. “El humor feminista le da la vuelta a esta relación, y nosotras (las sometidas y oprimidas) nos reímos ahora de los de arriba”, dice la integrante del dúo Las XL que, junto a su otra mitad (Nía Cortijo), actuará en Rivas VaciaMadrid con Degenérate mucho. “Y por supuesto, hay que reírse de una misma, porque no hay ninguna feminista en el mundo que no tenga ni un resquicio de machismo en su cuerpo”.

El humor feminista también tiene para aquellas que integran sus filas. “¿Reírse de otra feminista? Pues claro, si no, no sería humor”, apunta Cabanas, miembro de la compañía Teatro sobre ruedas y protagonista del microespectáculo Un Mundo al Revés. “Pero tiene que ser un humor crítico y fundamentado por algún motivo, no un 'mira una feminazi', como suelen decir los machistas”, matiza Gimeno, a la que le gustaría que pudiese haber más interpelación entre humoristas feministas. “Pero es que ¿cuántas son famosas ahora mismo? ¿Tres, cuatro? No vas a hacer a una broma interpelando a otra colega si no estás segura de que el público haya visto su espectáculo, así que tiras de otras figuras públicas que sabes que la gente conoce”.

No creen que su humor escueza en exceso y contrarrestan las bromas machistas de sus colegas cómicos con “su propia medicina”. “Yo le doy la vuelta a sus chistes. ¿El machito que le pone los cuernos a su mujer y se lía con unas cuantas? Pues yo digo que le pongo los cuernos a mi marido y ya luego lo arreglo al final del monólogo”, se ríe Kovacs. Padrón detesta que, cuando actúa con humoristas hombres, la traten diferente. “Y te dicen: ponte aquí, en el medio, para sentirte más arropada. ¿Pero qué me vas a arropar? No, yo quiero que me traten igual que al resto”.

Kovacs cree que el mero hecho de subirse a un escenario es ya un acto feminista: “Siendo mujer, rumana y humorista…creo que es una reivindicación en sí misma”. Bibang y Padrón están de acuerdo. Las tres forman Foráneas, un espectáculo que además de deconstruir los roles de género, también lo hace con los estereotipos raciales. “A esa creencia de que no eres graciosa por el hecho de ser mujer, hay que sumarle toda la carga asociada a las personas extranjeras. En mi caso, la imagen de la mujer negra y pobrecita que ha venido en patera”, dice Bibang, original de Guinea Ecuatorial. “Cuando me subo al escenario tengo que contrarrestar eso antes de hacerles reír”.

Las seis coinciden en que el humor feminista va por el buen camino gracias a iniciativas como Coñumor. “Ya somos muchas y cada vez somos más, igual que nuestro público, que nos agradece que hagamos otro tipo de humor. No solo nos lo agradecen mujeres, sino también muchos hombres”, celebra Sitjà. “La gente está deseosa de que les muestres otros puntos de vista”, concluye Bibang.

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