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“Ser estilista es como tener súper poderes”

Lo que más le gusta a Guillermina Macías de su trabajo es ayudar a que las personas se sientan bien consigo mismas

Guillermina Garcia, responsable de la peluqueria Las niñas del garaje.
Guillermina Garcia, responsable de la peluqueria Las niñas del garaje.

Descubrió su pasión (y su futura profesión) muy precoz: a los tres años montó su primera peluquería, de muñecas; a los nueve, consiguió que familiares y vecinos se pusieran en sus manos para cortarse el pelo y peinarse; y a los 14, compaginaba el instituto con trabajos de peluquería que realizaba en el garaje de sus padres. La gente no conocía por su nombre a Guillermina Macías (33 años, Cádiz), sino como “la niña del garaje”. Ya de adulta, se trasladó a Madrid porque “si quieres meterte en esto de la moda y la estética te tienes que venir aquí”. Desde hace casi dos años, regenta junto a sus compañeras (Lorena Martín, Sarah Jovovich, María Victoria Quivira y Patricia Rúa) el salón de peluquería y estética Las niñas del garaje (Abades, 20) desde la que “buscan reconstruir esta profesión”. 

¿Cómo?

Pues cambiando ciertas cosas de este trabajo como, por ejemplo, lo sacrificado que es. Normalmente, las jornadas son muy largas y eso al final termina quemando mucho. A nosotras nos pasó trabajando en otras peluquerías. Así que decidimos crear un nuevo modelo de negocio sin jerarquías, donde pudiésemos tener más calidad de vida y trabajar más a gusto. 

¿Y lo han conseguido?

Sí, además ese buen rollo también se transmite a nuestros clientes y clientas. 

¿Qué otras cosas buscan cambiar de esta profesión?

El concepto ligado a ella, que se valore como algo artístico. Antes la peluquería se consideraba como un servicio más, incluso la gente que no sabía qué quería estudiar o que no podía permitirse pagar una carrera universitaria, se metía a esto con desgana. 

Pero ya no es así…

No, afortunadamente, el oficio está cambiando y se empieza a ver de otra forma, como una carrera de éxito. Y eso también se nota en los centros de formación y en los jóvenes que se incorporan, que además vienen pegando muy fuerte y nos ayudan (a los veteranos) a no relajarnos. 

¿Qué es lo que más le gusta de este oficio?

Lo gratificante que es. Ayudar a que alguien se sienta mejor consigo mismo, no tiene precio, es como tener súper poderes. Aunque el power ya lo traen ellas. 

 

Sí, cada persona tiene dentro su propio potencial, nosotras solo les ayudamos a sacarlo. A lo mejor viene alguien que está trabada en un momento de su vida por cualquier motivo (un divorcio, una enfermedad…) y no quiere ni que la miren por la calle. Muchas veces, ese cambio de look le cambia la vida, no por el pelo, sino porque ha conseguido verse de otra forma. 

Parece que habla de alguien en concreto.

Bueno, suele pasar bastante, pero recuerdo con especial cariño a una clienta que había perdido la fe en el amor y estaba muy desanimada. Siempre que venía a cortarse el pelo, no quería que la peinásemos, pero yo insistía. “Aunque te vayas directamente a tu casa, yo quiero que ese trayecto lo hagas divina”, le decía. Un día se marchó recién peinada a tomar algo con una amiga y conoció a un chico. Ahora van a ser papás. 

Es importante verse bien.

Claro, pero verse bien cómo realmente somos, no hace falta disfrazarse o pretender ser alguien diferente. 

¿Cree que hay un exceso de culto a la belleza?

Sí, a la belleza mal entendida que establece una serie de cánones estéticos. Pero la belleza es muy subjetiva. 

¿Le dicen eso a sus clientes?

Claro e intentamos hacer de psicólogas con ellos. La clave está en sacar algo que no se vaya de su personalidad y que sea sostenible, que pueda hacérselo en su casa para verse bien siempre que quiera. 

Las peluquerías tienen fama de gabinete psicológico…

Aquí la gente cuenta de todo, se desahogan, y nosotras también. No sé si es porque te ven como un ser híbrido, medio anónimo y medio familiar, no te conocen del todo, pero te ven mucho. Creo que eso les hace estar a gusto y confiar. 

Y de tanto compartir confidencias, ¿se producen amistades?

Totalmente, aquí se llora y se ríe tanto que al final surge la amistad. Mis mejores amigos fueron clientes antes. 

Una “pelu” de barrio conocida globalmente

Las redes sociales son una efectiva ventana para su negocio. “El 30 por ciento del trabajo nos entra por Instagram”, cuenta Macías, muy interesada en el marketing digital. “Son herramientas fundamentales, no solo para darnos a conocer, sino para empaparnos de lo que se está haciendo en otras partes”.

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