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OPINIÓN i

Muchos libros, una razón

Más allá del legítimo interés editorial y de sus autores, la cantidad de volúmenes publicados sobre el 'procés' demuestra que algo se ha movido con una intensidad superior a la habitual

La manifestación de la Diada de 2012 en Barcelona.
La manifestación de la Diada de 2012 en Barcelona.

Definitivamente, el procés ha sido un gran negocio. No para todos, por supuesto. Pero sí, y especialmente, para las empresas editoriales algunas de las cuales se han salvado de los números rojos e incluso del cierre gracias al acierto de dar con títulos y autores que han convertido la causa en su best-seller.

Se cuentan por centenares los libros publicados y es significativa su capacidad para ocupar las plazas más destacadas de las listas de los superventas. Basta consultar sus apartados de no ficción para darse cuenta de que, de la gran mayoría de las diez referencias que las conforman, más de la mitad de promedio y desde hace meses, responden a textos escritos por protagonistas de tan movida etapa. U observadores, o vinculados al largo momento político y social que vive Cataluña desde hace cinco largos años. O siete, o nueve. O doce. Todo depende de en qué momento de la historia inmediata ponemos en marcha el contador de nuestras cuitas. Si en las consultas populares iniciadas en Arenys de Munt allá por el 2009. O en la sentencia del Tribunal Constitucional seguida de la gran manifestación de repulsa de julio del 2010. O el desencuentro entre Artur Mas y Mariano Rajoy por el pacto fiscal propuesto por el primero y negado por el segundo en setiembre de 2012. O pocos días antes, a raíz de la primera gran manifestación de signo independentista de la Diada del mismo año convertida en la puesta de largo de la ANC que tanto protagonismo y presencia tendría a partir de entonces en nuestra vida colectiva y tanto dolor acompañaría a sus dos primeros líderes. O el juicio y la posterior sentencia por el caso del 1-O como la actualidad editorial sigue demostrando.

Puestos a evocar, podríamos retroceder más en el tiempo y hurgar en los diversos episodios nacionales catalanes que han salpicado el devenir de “aquesta covarda, vella, tan salvatge terra” de los últimos trescientos años y que, a modo de Salvador Espriu, tan cansada tiene a sus pobladores. Y recopilar los textos revisados debidos a sabios académicos y a sagaces observadores. Releerlos en las actuales circunstancias, a veces, supone contradecir la máxima que sentencia que la historia no se repite. O darle la razón a Marx —Karl, por supuesto— al advertir que ocurre dos veces: la primera como una gran tragedia y la segunda como una miserable farsa. A elegir. Porque de miradas retrospectivas también se han editado muchas y algunas con voluntad estrábica. El pasado da para tanto que si nos planteáramos hablar más de mañana y menos de ayer, buena parte de los desencuentros quedarían relegados porque las heridas infringidas serían superadas por las esperanzas anheladas.

Algunos libros son auténticos tratados de auto-ayuda, un compendio de reseñas para seguir recordando

También es cierto que no puede construirse el futuro sin haber aprendido las lecciones que le preceden. Y muchas de ellas están en estos centenares de volúmenes que ocupan buena parte de los estantes de muchas casas, aunque podían estar allí más por haber sido objeto de regalo que de lectura. De lo contrario no se entiende el número de ejemplares vendidos de algunas de estas obras cuando, especialmente en lengua catalana, las ediciones son cada vez más cortas porque las ventas son cada vez más tristes.

En cualquier caso, da igual. Los libros que han encontrado en el procés tanto su razón como su consecuencia, se acumulan a cientos para darnos testimonio de lo que ha pasado en forma de ensayo, vivencia, tratado, crónica, historia, fotoperiodismo, entrevista, ideario o panegírico. Y esto debería hacer preguntarnos, como Umberto Eco, no qué dicen, sino qué significan. Y es obvio que, más allá del legítimo interés editorial y de sus autores, toda esta cantidad de volúmenes demuestra que algo se ha movido con una intensidad superior a la habitual. Sobran pruebas que lo detallen.

Deberíamos preguntarnos, como hacía Umberto Eco, no qué dicen tantos títulos, sino qué significan

Esta potente y editada mirada catalana del procés es tan evidente que no tiene equivalente literario en castellano. Sí, se han editado libros solo en este idioma pero muchos menos que en catalán o de los publicados simultáneamente en las dos lenguas oficiales. Y las versiones castellanas en pocas ocasiones han suscitado la curiosidad de lectores de otras zonas de España más allá del elenco intelectual y los sospechosos habituales. De hecho, han desaparecido del foco del interés mucho antes.

Libros, algunos, convertidos en auténticos tratados de auto-ayuda, en compendio de reseñas para seguir recordando, en evocaciones de los momentos épicos o látigo castigador de todos. Por esto, pocos, muy pocos, están llamados en convertirse en material básico para los historiadores. Los llamados a separar el grano de la paja. Lo que la inmediatez emocional no permite hacer a sus actuales devoradores.

 

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