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Un día de reparto con Amazon

Los repartidores se enfrentan este lunes, Cyber Monday, al día con más encargos del año

Repartidor de Amazon Flex cargando varios pedidos durante el Cyber Monday, este lunes.
Repartidor de Amazon Flex cargando varios pedidos durante el Cyber Monday, este lunes.

Una hilera de coches se agolpan a las puertas del centro logístico de Amazon en Getafe. Este lunes es Cyber Monday y el gigante de la venta online estadounidense ha dispuesto a toda su flota de repartidores para cumplir a tiempo los miles de pedidos de los madrileños. Erik Araujo, de 38 años, es uno de estos conductores. Con su propio coche y en todo momento con el chaleco reflectante puesto, este brasileño lleva una hora de espera para recoger su cargamento. “Esto no es normal”, apunta el repartidor. La cantidad de pedidos generados por la subida del comercio electrónico del Cyber Monday y la resaca del Black Friday (el viernes pasado) han saturado el sistema de distribución. Solo en este día, la patronal logística UNO esperaba que se distribuyeran más de un millón de paquetes en la capital.

Cuando le toca el turno, Araujo encaja con agilidad y rapidez los paquetes en el maletero, según el orden de destinos. No hay tiempo que perder, Amazon no paga los retrasos. Ha tenido suerte: una ruta por Bohadilla del Monte, al oeste de Madrid. "La periferia suele ser mejor. Se aparca bien y no te toca subir a un sexto sin ascensor", explica Araujo. Pese a ello, manejarse por un mar de chalets y urbanizaciones privadas no es tarea fácil: A las calles restringidas y los controles de seguridad privada se le suma los errores casuales de la aplicación. Un destino mal mostrado en el mapa del móvil o un paquete registrado erróneamente puede suponer un rodeo de casi media hora, “aunque si te organizas te sobra tiempo para llevar todos los pedidos”, asegura el repartidor. Acaba de dejar seis paquetes en la misma calle: a casi la mitad de las casas de ese grupo de chalets.

Con ayuda de dos GPS -el de la aplicación de Amazon que supervisa en cada momento dónde está y el del coche- Araujo cierra la jornada tras cuatro horas de trabajo. "No es un empleo para todos. No tienes horario fijo y tienes que estar todo el día revisando la aplicación”, afirma. Los encargos desaparecen de la plataforma en cuestión de segundos ante la demanda de trabajo, por lo que algunos de sus compañeros han llegado a pagar cien euros por un dispositivo especial para clickear antes que nadie y reservar primero. Araujo combina este empleo con otros trabajos: “Si le quitas la tasa de autónomo, sacas unos mil euros al mes”, explica. A eso, recuerda, hay que quitarle la gasolina, la reparación del coche y las posibles multas. “No es el mejor de los trabajos, pero ninguno lo es hoy en día”, sentencia desde su experiencia. 

De momento, este modelo de negocio no ha dejado de crecer. La construcción de centros de distribución en la periferia madrileña lleva cinco años batiendo récords: más 900.000 metros cuadrados solo en 2018, según la consultora inmobiliaria CBRE. De ellos salen cada día más de 8.000 furgonetas y camiones de reparto de mercancías a Madrid, según la asociación de logística Citet. Todo esto sin contar los centenares de coches que, como el de Araujo, se dedican también a la distribución. El Centro Español de Logística ya ha advertido de las consecuencias: el futuro de la ciudad colapsará ante tanto vehículo si no se cambia el sistema de distribución.

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