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La acampada de plaza Universitat resiste pese a la pérdida de apoyos

Los estudiantes buscan alejarse de cualquier instrumentalización política, independentistas inclusive

Varias tiendas de campaña bloquean el paso a los vehículos a su paso por Plaza Universitat.
Varias tiendas de campaña bloquean el paso a los vehículos a su paso por Plaza Universitat.

Los jóvenes concentrados en Plaza Universitat se niegan a ser utilizados por ningún partido, incluidos los independentistas. El viernes pasado, las juventudes de la CUP y ERC trataron de disolver la acampada para cederle protagonismo a Tsunami Democràtic de cara a las elecciones generales. Ante la negativa de algunos concentrados, 400 personas abandonaron el lugar y se llevaron consigo “la caja de resistencia”, los donativos que reciben de simpatizantes independentistas. El escenario principal que se utilizaba para hacer actuaciones desapareció, así como varios baños portátiles. “Después de lo que pasó, nos reafirmamos en que no tener relación con ningún partido político”, remata María S, una estudiante de 20 años.

Cerca de cincuenta tiendas resisten la llegada del frío a Barcelona desde el pasado 30 de octubre. Los manifestantes, en su mayoría jóvenes estudiantes, protestan por la situación generada tras la sentencia del procés. Todos colaboran para autogestionar la ocupación de la Plaza Universitat. Lo hacen mediante ocho cédulas organizativas con una función específica, denominadas comisiones. “La organización es horizontal y todo se hace desde el consenso”, explica con entusiasmo María. Se trata de su primera experiencia de socialización política, como ocurre con la mayoría de los concentrados. “Es cansado pero gratificante”, admite la manifestante. “Hace tiempo que no veía un ambiente tan adulto entre jóvenes”.

Esta estudiante reconoce que el ambiente en la concentración ha mejorado significativamente desde la marcha de las juventudes de ERC (Jerc) y la CUP (Arran). Marc Boixader, de 25 años de edad, también se desvincula de estos grupos. “Nos sentimos instrumentalizadas. Somos una generación que ya no se siente interpelada por Òmnium Cultural, ANC o Tsunami Democràtic, de quien no sabemos ni quien hay detrás, aunque lo sospechamos”, argumenta. “Hoy al desayunar veíamos en Twitter los cortes que se han producido en la Jonquera, y nos preguntábamos si las comunicaciones se cortan como estrategia, o se trata de una performance para salir en la tele”, insiste Boixader.

Los manifestantes pretenden resistir al frío y a eventuales intentos de desalojo de la vía pública. No lo tendrán fácil, especialmente porque los acampados siguen cortando el tráfico de la Gran Via, lo que provoca serios quebraderos de cabeza a los conductores de desde hace ya 13 días. Tienen a su favor que en sus cinco años como alcaldesa, Ada Colau no ha disuelto jamás una concentración de estas características. “Aquí estaremos hasta que nos echen: resistiremos de forma pacífica”, afirma María, quien considera positivo “ocupar la vía pública para dar un toque de atención”. Su compañero, más pesimista, teme que el desalojo se produzca esta misma semana.

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