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Cs se niega a retocar su acuerdo con el PP para atraer a Vox

Aguado, respaldado por la Ejecutiva, se cierra a matizar los 155 puntos del documento

Ignacio Aguado, en la Asamblea de Madrid.

Ciudadanos se niega a retocar cualquiera de los 155 puntos que componen el acuerdo de gobierno con el PP para lograr los 12 votos que les faltan a Isabel Díaz Ayuso y a Ignacio Aguado para gobernar en coalición la Comunidad de Madrid. Así figura en una comunicación interna dirigida a los afiliados por la dirección de la formación naranja, a la que tuvo acceso este diario. “No vamos a dar marcha atrás en un acuerdo con la tinta todavía húmeda”, validó ayer Aguado, que ha logrado incluir en el acuerdo con Díaz Ayuso partes clave de su programa y ha pactado que Cs lidere la vicepresidencia y seis consejerías. En el caso de que no haya acuerdo a partir del 10 de septiembre se convocarán elecciones que se celebrarán 54 días más tarde.

Los tres partidos de derechas negocian desde hoy sabiendo que el 10 de septiembre se convocarán elecciones si antes no alcanzan un acuerdo. Sus estrategas, sin embargo, miden el tiempo de maneras muy diferentes. Los consejeros de Díaz Ayuso presionan recordando que es necesario alcanzar ya un acuerdo para afrontar de manera inmediata la elaboración de los Presupuestos, que por primera vez en la historia de la Comunidad dependerán de los votos —y las exigencias— de tres partidos. Los de Vox afrontan los dos meses como una oportunidad para que sus reclamaciones sean escuchadas según se acerque la amenaza de la repetición electoral. Y Cs inicia ese camino con la convicción de que solo hay dos alternativas: o Vox se pliega a sus condiciones, o habrá nuevos comicios.

“No vamos a dar marcha atrás de un acuerdo con la tinta húmeda”, resumió ayer Aguado, el líder regional de Cs, que cuenta con el apoyo de la Ejecutiva nacional. “En torno a esos 56 escaños [que reúnen el PP y Cs], la idea sería intentar sumar”, añadió en referencia Vox. “No podemos estar pendientes de lo que proponga un día un partido que cambia al día siguiente de opinión”, siguió, tras escuchar que la formación de extrema derecha ofrecía sus 12 decisivos votos para investir a Díaz Ayuso como presidenta a cambio de que Cs renunciara a las seis consejerías que le corresponden. “La voluntad final de Vox no parece ser la de que se ponga en marcha el gobierno, sino más bien bloquearlo”, continuó. Y remató: “Vox nos aboca a elecciones”.

El equipo de Albert Rivera, el presidente de Ciudadanos, se explicó en la misma línea en respuesta a las preguntas planteadas por afiliados de la formación naranja.

“Nuestros acuerdos están cerrados tanto en Murcia como en Madrid y no se van a negociar de nuevo”, detalló en una de las comunicaciones internas periódicas con las que da cuenta a las bases de sus principales decisiones políticas. “Vox nos está haciendo perder mucho tiempo a todos, sobre todo a los murcianos y a los madrileños, como ya vimos bochornosamente la semana pasada”, añadió a la argumentación. “Les pedimos que rectifiquen y nos dejen gobernar”.

Vox, sin embargo, no se mueve. Por ahora. Tras renunciar a entrar en el gobierno, y abrirse a matizar sus principales exigencias, el partido de extrema derecha ya solo tiene una cosa que ceder: aceptar que Cs no firme un hipotético acuerdo de Vox con el PP (lo que liberaría al partido de Aguado de cumplir las medidas recogidas en el documento) o que no se incluya su rúbrica en el que han firmado ya PP y Cs.

Si no se introducen elementos nuevos en la negociación, solo hay algo que pueda hacer cambiar de posición a Vox: la constatación de que una repetición electoral sería perjudicial para sus intereses, porque los electores les castigarán como culpables de que no hubiera gobierno de derechas y se abriera la posibilidad de que la izquierda recuperara el Ejecutivo madrileño por primera vez desde 1995. Con el 10 de septiembre como límite, ese escenario es aún muy lejano.

Paciencia de los votantes

“Hemos superado algunas barreras que había”, dijo ayer Monasterio, que celebró la primera reunión a tres de PP, Cs y Vox como un éxito personal. Durante semanas, la formación naranja se negó a la cita, hasta el punto de que la primera entrevista entre Aguado y Monasterio fue secreta y fuera de la Asamblea regional.

“Al PP le gustaría que esto se arreglara lo antes posible, que no tuviéramos que esperar hasta septiembre”, explicitó ayer Díaz Ayuso. “El electorado no entendería que tengamos cosas en común entonces y no ahora”, añadió sobre el resultado de las elecciones autonómicas de mayo. Y recalcó: “Los madrileños tienen la paciencia limitada”.

“Apelo al sentido común”, coincidió Pedro Rollán, el presidente regional en funciones, también del PP. “Nosotros estamos encantados de estar al servicio de los madrileños, pero si queremos seguir teniendo una región de oportunidades, tiene que estar en vigor un nuevo presupuesto”, siguió. Y recalcó: “Si queremos tener un presupuesto en enero es materialmente imposible que con un Gobierno formado a mediados de septiembre los nuevos consejeros conozcan los gastos comprometidos y los recursos económicos para ir atendiendo los 155 compromisos (firmados ayer entre PP y Cs)”.

Los 22.000 millones de euros de Presupuesto de la Comunidad de Madrid ya son parte de la negociación. Son las terceras cuentas públicas regionales más importantes de España, tras las de Andalucía y Cataluña. Y su diseño para 2020 está pendiente de que haya gobierno en la Comunidad. Como toda la Administración.

Doble pleno: votar senadores e investidura fantasma

La Asamblea de Madrid celebra hoy dos plenos. A las 10 de la mañana sus señorías votarán a los senadores por designación autonómica. A las 12, se celebrará una investidura fantasma, es decir, una sesión plenaria prevista para elegir al presidente de la Comunidad, pero sin candidato para ocupar el cargo.

Los aspirantes a representar a la Asamblea de Madrid en la cámara alta son seis: serán dos del PSOE, dos del PP, uno de Ciudadanos y otro de Más Madrid. Ni Vox ni Unidas Podemos, por su presentación en el Parlamento autonómico pueden optar a estos cargos.

Una vez finalizada esa sesión, el presidente abrirá la de investidura. Tras constatar que ninguno de los dos aspirantes, Isabel Díaz Ayuso (PP) y Ángel Gabilondo (PSOE) contaban con los apoyos necesarios, Juan Trinidad ha invocado el artículo 182.3 del Reglamento de la Asamblea. Cada grupo parlamentario tendrá un turno de diez minutos para explicar su posición.

Una vez quede confirmado en esa sesión que ningún candidato habría obtenido la confianza de la cámara, comienza la cuenta atrás hasta el 10 de septiembre. Si en estos dos meses ninguno de los aspirantes consigue sumar los votos necesarios para ser investido, se volverán a convocar elecciones autonómicas.

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