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Luces azules para las rotondas

Un vecino de Torrelodones inventa unos bordillos con led de diversos colores para iluminar las glorietas

Leonardo Azcona, en la rotonda de Torrelodones donde instaló sus primeros bordillos luminosos.
Leonardo Azcona, en la rotonda de Torrelodones donde instaló sus primeros bordillos luminosos.

Cuando Leonardo Azcona, un vecino de Torrelodones de 83 años, se encerró en el sótano de su chalé, su familia no le hizo caso. Este aparejador jubilado tenía desde hace cuatro décadas una idea en la cabeza para mejorar la seguridad en las glorietas, pero su trabajo en el Ayuntamiento de Madrid y como constructor la habían dejado aparcada. Tras horas y horas de trabajo, de sacar moldes en madera y de llenar de escombro la parte de su vivienda, pudo decir eureka. Había conseguido un modelo único para iluminar las glorietas y reducir la inseguridad vial en puntos negros.

La idea le surgió a Leo (como le conocen en su entorno) mientras se estaba desarrollando Carabanchel y se pusieron de moda las rotondas en las confluencias de las calles. Detrás estaba el evitar que los conductores siguieran recto y se metieran en las glorietas. “He luchado contra la incredulidad de los mismos propios. No creían que pudiera sacarlo adelante”, explica este promotor inmobiliario.

Su idea partió de que, si las vías estaban iluminadas, el conductor no se encontraría de sopetón con ese obstáculo. Para ello, ideó un bordillo construido en hormigón armado de un metro de largo en cuyo interior hay un hueco de 43 centímetros. En él se instalan unas luces led dotadas de hasta 20 colores distintos. Para que sea visible y a la vez resistente, se le coloca un policarbonato (una especie de plástico) de un centímetro de grosor. De esta forma, se permite que los vehículos —incluso los camiones y autocares— puedan pasar por encima sin romperlo. “Al principio lo hice de metacrilato, pero este material es muchísimo más resistente”, reconoce este inventor.

Una vez que tuvo las dimensiones e ideó su diseño final, Leo acudió a una carpintería de la localidad en la que le hicieron los moldes en madera. Así pudo fabricar las primeras piezas. El proceso se ha industrializado y ahora lo hacen en una fábrica especializada.

El precio de cada unidad ronda los 140 euros, por lo que iluminar una rotonda con 100 metros de diámetro supondría a la Administración unos 14.000 euros más la instalación. Esta tarda entre dos y cuatro días y no requiere de obras previas ni de rebaje de la calzada o sustitución de los bordillos originarios. El ideado por Azcona basta con pegarlo resinas de alta resistencia a la acera previa. Para los remates necesarios y para unir unas piezas a otras, se utiliza un mortero de cemento de alta resistencia.

“En España hay unas 40.000 rotondas y en muchas de ellas se producen accidentes. Si se instalan estos bordillos el conductor ya sabe que se está acercando a una glorieta y puede reducir la velocidad. Serían mucho más efectivas en las carreteras que no están iluminadas”, reconoce el vecino de Torrelodones, que ya ha patentado su invento. De momento, ya tiene instalados sus bordillos en la rotonda de las calles del Santo Cristo del Consuelo y de Ricardo de León, en su municipio. Fue la primera y la que le ha servido para comprobar su eficacia.

El segundo municipio que las ha instalado ha sido Humanes, en la rotonda de entrada al municipio desde la carretera M-506. Este Ayuntamiento ya le ha encargado otras dos para las glorietas de salida hacia Griñón. El número de Ayuntamientos interesados es alto, según Azcona, pero no han recibido más contratos porque en los últimos meses muchos Ayuntamientos estaban en funciones. Aún tienen pendiente hablar con las comunidades autónomas. La idea no es que los bordillos iluminados no estén solo en las rotondas. También se podría utilizar en los bordillos de acceso a las rotondas como señal de aviso a los conductores, según mantiene Azcona. “También hay un componente estético y resulta visualmente bonito. Lo hemos hecho de tal modo que no molesta a los vecinos”, afirma el inventor, padre de seis hijos y con 11 nietos.

El último modelo desarrollado por este aparejador es un bordillo de 50 centímetros de largo. Está destinado a las rotondas más pequeñas, en las que podría resultar muy complicado adaptar las piezas largas de un metro. “Si logramos reducir los accidentes, nuestro objetivo estará cumplido”, concluye Azcona.

Bajo consumo de electricidad

El consumo de electricidad es muy bajo al ser lámparas led. Basta con conectarlo a una toma cercana, como la de una farola. Al estar enlazado al alumbrado público, se encienden y apagan a la vez, con la llegada de la noche y la salida del sol. Se podría incluir la alimentación con placas solares. El sistema permite que se utilicen diversos colores y que se puedan cambiar tan solo con un mando a distancia. “Los Ayuntamientos han optado por el color azul que es el que más se asocia a la policía”, bromea Marcos, uno de los hijos de Azcona.

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