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“El juguete erótico no sustituye nada, es un complemento más para tu vida sexual”

Nieves Guerra Barbazán es dependienta de Los Placeres de Lola, una tienda erótica que ayuda a las mujeres a empoderarse sexualmente

Nieves Guerra, dependienta de la icónica tienda Los Placeres de Lola, en Lavapiés, Madrid.
Nieves Guerra, dependienta de la icónica tienda Los Placeres de Lola, en Lavapiés, Madrid.

Nieves Guerra Barbazán (53 años, Santa Cruz de Retamar, Toledo) concibe su trabajo como una forma de hacer activismo. Desde hace seis años, asesora a mujeres en Los Placeres de Lola, una tienda erótica especializada en placer femenino en el barrio de Lavapiés, y les ayuda a empoderarse sexualmente. “Durante mucho tiempo, se nos ha impedido relacionarnos con nuestro cuerpo y disfrutar de él, ya iba siendo hora de que esto cambiase”, dice Guerra. “Este espacio está también dedicado especialmente a las mujeres lesbianas, y como yo tuve una salida del armario un poco traumática, intento ahora ayudar a las personas del colectivo LGTBIQ, aportando mi pequeño grano de arena en cuanto a nuestra sexualidad y nuestra forma de relacionarnos con ella”.

¿Por qué fue traumática su salida del armario?

Porque no lo hice hasta que me marché de mi casa. Fue en Londres, me fui a vivir allí y en una semana ya estaba fuera del armario, supongo que estar lejos me dio fuerzas y me lancé. Se lo confensé a un amigo y me eché a llorar, pero enseguida me sentí súper liberada. Desde entonces, nunca más me ha dado vergüenza decir que soy lesbiana.

Y ahora asesora a mujeres lesbianas y heterosexuales…

Sí, la sexualidad que nosotras trabajamos en Los Placeres de Lola es principalmente para mujeres y parejas, tanto homosexuales como heterosexuales. No vendemos artículos para hombres, pero sí pueden entrar a comprar. Al principio no podían, porque se quería dejar claro que era una tienda erótica dedicada exclusivamente a la mujer, un espacio libre de machismos para hablar sobre nuestra sexualidad.

La sexualidad forma parte del ser humano…

Para mí es algo tan natural como ducharte todos los días o alimentarte. No sé por qué se considera negativo en algunos ámbitos y se intenta ocultar. Creo que hay que disfrutarla porque para algo nos ha sido dada por la naturaleza.

¿Se ha perdido la vergüenza de entrar a una tienda erótica?

Un poco sí, pero todavía hay que gente que entra un poco apurada porque cree que es un sex shop. Yo intento hacerles ver que este espacio es una extensión del salón de su casa, una tienda para que las mujeres nos podamos sentir cómodas.

¿Le piden consejo o saben lo que buscan?

Cuando hablamos de juguetes eróticos, las clientas que vienen a la tienda tienen una idea más o menos clara de lo que quieren, pero como hay tanta variedad, sí que acaban pidiendo consejo, su elección depende del tipo de estimulación que desean.

¿Cuántos juguetes eróticos tienen en la tienda?

Más de 500.

Hay muchos más juguetes eróticos para mujeres ahora, aunque el mercado puede evolucionar todavía más. Hay que puntualizar que antes los juguetes eróticos estaban dedicados al placer heterosexual y, en especial, al del hombre. Era muy difícil encontrar artículos de calidad para mujeres, y menos aún para lesbianas. La situación ha cambiado gracias en parte a que se ha incrementado el número de mujeres en la industria que tienen más en cuenta nuestra anatomía y han diseñado juguetes exclusivos para el placer femenino y que ya no buscan la imitación de un pene.

¿Por qué esa obsesión por imitar un pene?

Anatómicamente la mujer tiene muchos puntos de placer y uno de ellos es en la vagina. A quién le guste, tiene juguetes para su introducción, pero no tienen por qué parecerse a un pene, porque no lo está sustituyendo. Tiene que quedar claro que la adquisición de un juguete erótico no es porque no tienes un hombre y lo reemplazas de esta forma, es un complemento más para tu vida sexual, contigo misma o con tu pareja.

¿Qué está marcando tendencia ahora?

Ahora se venden mucho los succionadores. Son estimuladores clitorianos que, en vez de vibrar, dan unos golpecitos con aire comprimido.

Y también venden libros…

Es una parte muy importante de la tienda. Tenemos libros eróticos, sobre la menstruación, ensayos sobre sexualidad y también hay una sección dedicada a la realidad LGTBIQ.

¿Falta educación sexual en la sociedad?

Sí, bastante, sobre todo en torno a la mujer y su sexualidad. Desgraciadamente hay una influencia muy grande del porno en internet que no muestra nuestra realidad como mujeres, nos cosifica y perpetua conductas sexuales machistas.

Un lugar de encuentro para mujeres

Los Placeres de Lola (calle Doctor Fourquet, 34) abrió en 2005 ante la falta de espacios dedicados a la mujer y a la mujer lesbiana. No es un sex shop, es un espacio multidisciplinar, en el que no solo se venden juguetes eróticos. También ofrecen consultas sexológicas, talleres formativos y charlas sobre sexualidad, y programan exposiciones sobre arte erótico.

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