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La Comunidad admite quejas por la ropa sucia en los hospitales, un servicio privatizado

A final de año acaban los actuales contratos y la Consejería de Salud asegura que se lanzará un concurso para mejorar la calidad

Una imagen de archivo del servicio de lencería del Hospital La Paz, que recoge la ropa que llega de la lavandería externa y selecciona cuál se puede utilizar y cuál hay que devolver.
Una imagen de archivo del servicio de lencería del Hospital La Paz, que recoge la ropa que llega de la lavandería externa y selecciona cuál se puede utilizar y cuál hay que devolver.

La Consejería de Sanidad de Madrid ha avanzado que trabaja en un nuevo concurso para la limpieza hospitalaria que mejorará “los márgenes de calidad” de este servicio y reconoce que se han recibido algunas quejas sobre el estado de la ropa, si bien cuando no se cumplen los estándares de calidad se devuelven de inmediato. La lavandería de los centros públicos, un negocio privatizado de 70 millones de euros, deja un 33% de la ropa inutilizable, según una auditoría que adelantó en marzo en EL PAÍS.

“Vas a poner la ropa de cama para un paciente y te das cuenta de que está negra de manchas de humedad. Llena de mierda”, decían entonces un representantes de los sindicatos. “Hay un riesgo de contagio de enfermedades infectocontagiosas”, añadía otro. En 2013 se privatizaron los servicios de lavandería de los 19 hospitales madrileños. Los contractos actuales no vencen hasta finales de 2019: en 2017, la Comunidad renovó dos años el acuerdo con la concesionaria —para un total de casi 70 millones en los seis años—.

Desde el sindicato MATS aseguraron este jueves a Europa Press que los problemas se arrastran desde que el servicio de privatizó hace seis años y que desde marzo se produce un repunte de prendas que vienen de la lavandería con manchas, algo que se produce de forma generalizada en el conjunto de hospitales.

El consejero de Sanidad en funciones de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, ha explicado que su departamento prepara para noviembre un nuevo contrato del servicio de lavandería hospitalaria con mejoras en los controles de sanidad. Así lo ha indicado a los medios de comunicación tras el acto de constitución del jurado que decidirá el nuevo proyecto constructivo para el nuevo Hospital La Paz.

El consejero de Sanidad ha apuntado que en el actual contrato viene recogido en los pliegos una serie de condicionantes sobre la ropa para el paciente y el material de camas que se reciben desde los servicios centrales de la lavandería.

En este sentido, Ruiz Escudero ha especificado que cuando hay suciedad en la ropa que se entrega, automáticamente se devuelve y se recibe otra. Por tanto, ha asegurado que el control de calidad es “diario” porque forma parte de la actividad básica del hospital. “Estamos vigilantes permanentemente”, ha subrayado el titular de la Consejería de Sanidad para reconocer que ha habido algunas quejas, sobre todo en el Hospital Ramón y Cajal, pero que se está ejerciendo una labor de control constante. En noviembre, añadió, saldrá un nuevo concurso para el servicio de lavandería hospitalaria que introducirá mejoras en el controlo y la propia trazabilidad sobre la calidad del lavado de la ropa, como pijamas o sábanas.

“En el siguiente pliego vamos a profundizar en esos márgenes, en exigir más en los márgenes de calidad para que ningún profesional pueda tener queja”, ha agregado Ruiz Escudero.

Por su parte, un portavoz del sindicato MATS ha asegurado que el incremento de la recepción de ropa sucia se produce en la mayoría de hospitales, como en La Paz, el Clínico, La Princesa, el 12 de Octubre, el Puerta del Hierro, el Hospital de Móstoles o el propio Ramón y Cajal.

Además, desde MATS aseveran que aparte de la ropa sucia no hay suficientes respuestos, por lo que se genera una situación de desabastecimiento que lleva a los profesionales a no poder “ni desechar” esas prendas.

En este sentido, exponen que desde que se externalizó el servicio de lavandería hospitalaria la calidad de la limpieza “poco a poco” ha incrementado los problemas, con un pico en 2015 y ahora una “racha terrible” de desabastecimiento. Desde MATS recalcan que reciben prendas con “manchas oscuras” que pueden proceder de sangre, orines, heces o secreciones. “La ropa viene planchada, doblada y con manchas”, recriminan. Y reclaman que el servicio vuelva a ser público porque antes no se tenían estos problemas.

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